Opinión

La inaceptable vileza de Mancera y su equipo

La única manera de salvar la eficacia del programa de reconstrucción es arrebatárselo al equipo de Mancera

  • 05/10/2017
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Cargando todavía viva la desolación del terremoto a cuestas y en plena batalla de la repartición de culpas, somos testigos de la proliferación de propuestas para, “ahora sí”, planear correctamente la reconstrucción de la Ciudad de México.  

Como suele suceder, las líneas de acción a seguir surgen de todos los ámbitos y de todos los sectores y en los medios, las disertaciones expertas provienen de una multitud de opinólogos y comentaristas convertidos de pronto y como por arte de magia, en especialistas de estos temas. Lo cual no está mal en sí, pues más allá de las confusiones que algunas ocurrencias pueden generar, hay que reconocer el derecho que asiste a cualquier ciudadano para emitir una opinión sobre los temas de interés público. 

Como en otros tantos casos, el reto de la reconstrucción enfrenta un problema de fondo que tiene que ver, de nuevo, a veces con cierta vileza, a veces con la incompetencia de las autoridades que nos gobiernan, al menos en dos sectores directamente involucrados con el tema que nos ocupa: desarrollo urbano y protección civil

Es cierto que siempre es difícil evaluar el desempeño de un gobierno porque son tantos los ámbitos y los sectores que tutela, que el desempeño suele verse como un mosaico de claroscuros. Esto es, hay áreas claras que funcionan bien o relativamente bien y otras que son grises u oscuras por incompetencia, por corrupción o por la combinación de estas y muchas otras razones. En el caso de los sectores del desarrollo urbano y de la protección civil, la oscuridad se afianza. 

Si buscamos el origen de los hilos que trazan el lastre de la incompetencia, quizás debamos partir del documento que Mancera presentó al inicio de su administración como una especie de plan de gobierno. No recuerdo el nombre, pero se me ofreció una copia para emitir opinión. Lo que sí recuerdo es que si el contenido hubiese sido pasado por el tamiz de una nube de conceptos emitidos por personas sinceras y que cumplieran con un mínimo de conocimientos en los temas incluidos, los conceptos resaltados hubieran sido algo así como: confuso; irreal; idílico; incongruente; incongruente… incongruente… 

Me llamó inmediatamente la atención la visión de ciudad que el equipo que había formado el nuevo Jefe de Gobierno (sí, el que según sus propias palabras vivió el terremoto del 19 de septiembre como sintiéndose en una película de Hollywood) fuese tan pobre, tan acartonada, tan anacrónica, tan ilusa.  

En fin, con esa base y adelantándose por varios años al chocante estilo de Trump, consistente en asignar las carteras de su gobierno a personajes con abiertos conflictos de interés, nombró como primer titular de la Seduvi a un desarrollador inmobiliario que estos días ha vuelto a ser noticia por los daños sufridos en algunos de sus desarrollos. No duró mucho en el puesto, pasó a ser asesor de Mancera y fue sucedido por Felipe de Jesús Gutiérrez Gutiérrez, un arquitecto que ya había trabajado varios años en la mencionada secretaría. 

Dejando de lado otras muchas desavenencias que tengo con el papel de la Seduvi en los últimos años, me limito por el momento a mencionar la funesta y cínica reacción de su titular inmediatamente después de los sismos de este mes de septiembre, al deshabilitar durante al menos 10 días las páginas de internet que contienen información sobre los directores responsables de obra, la gestión de anuncios de publicidad exterior, el certificado digital de zonificación y los usos del suelo en toda la ciudad. El hecho puede tener varias explicaciones, pero ante la falta de una comunicación oficial de la Seduvi, una inmediata es la aceptación pública y anticipada de que la información sustraída contenía elementos que podrían denotar actos de corrupción o serias incompetencias con relación a los inmuebles dañados por los sismos

Y esto me lleva directamente al otro sector mencionado unas líneas arriba, el de protección civil, cuyo titular ha ocultado imprudente y oprobiosamente el atlas de riesgos de la Ciudad de México

Hace poco leía un artículo de Sergio Aguayo que se refiere al tema y en el que comenta sobre los infructuosos esfuerzos de varios ciudadanos para obtener por las vías legales una copia del atlas. Curiosamente, hace años, cuando yo era consejero ciudadano del Consejo de Gobierno de la PAOT, le solicité al responsable de protección civil de entonces el acceso al atlas de riesgos y recibí la misma respuesta que menciona Aguayo en su artículo:

… no lo podemos divulgar porque se cae el mercado inmobiliario

La respuesta es sin duda sintomática. Lo que responde el área que preside Fausto Lugo es que en el fondo su prioridad ha consistido en proteger el valor patrimonial de los dueños de los inmuebles que enfrentan riesgos altos, dejando en un segundo plano la responsabilidad jurídica y moral de proteger y salvaguardar las vidas de la población. La ecuación resultante es un tanto sanguinaria: hay que cuidar ante todo el valor de los inmuebles de alto riesgo, aunque eventualmente se tengan que perder algunas decenas o centenas de vidas humanas.

Gutiérrez Gutiérrez, desde la Seduvi y Fausto Lugo, desde protección civil, ambos con la anuencia o con la instrucción de Mancera, recurren a una política de control y ocultamiento de información que es normal en regímenes autoritarios, pero que en el México de hoy, a pesar de todos los pesares, indigna y resulta inaceptable. 

Con este telón de fondo hace unos días Mancera anunció, muy a su estilo, con mucha pompa y platillo, un programa de reconstrucción de la ciudad. Si recurrimos a la evidencia de estos últimos años, la iniciativa se promoverá con buen marketing y muchos recursos, pero el contenido y los alcances serán muy pobres. Tenemos como antecedentes el plan de gobierno mencionado al inicio de este artículo y el programa de desarrollo urbano de la CDMX, ambos con incongruencias elementales, con objetivos y metas inalcanzables que pretenden cubrirse con estrategias ineficaces.  

Me parece que la única manera de salvar la eficacia del programa de reconstrucción es arrebatárselo al equipo de Mancera y dejar que un consejo consultivo independiente, integrado por diversos especialistas, se encargue de hacerlo.

@lmf_Aequum | @OpinionLSR | @lasillarota

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