Opinión

La importancia de las señales en la economía

Las decisiones económicas las tomamos todos de manera cotidiana. | Leonardo Martínez Flores

  • 29/11/2018
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En el año de 2001 el Nobel de economía fue para George Akerlof, Michael Spence y Joseph Stiglitz por sus contribuciones al entendimiento del rol de la información en la economía. En general hay dos vertientes de la relación de la información con el comportamiento de la economía, una ve a la información como un sistema de señales de mercado y otra como un insumo en cualquier tipo de proceso de producción, lo cual la ubica al mismo nivel que cualquiera de los otros factores tradicionales, como el trabajo, la tierra y el capital.

Si bien ambas vertientes se han enriquecido con un vigoroso cuerpo de investigación académica, la que ve a la información como señales de mercado lleva muchos años de estudio, y la que entiende el rol de la información como insumo y como factor clave de innovación, productividad y competitividad se ha disparado de pocos años para acá.

En estos últimos días del convulso período de transición me he estado acordando de estos temas, pues son ya varios los acontecimientos que nos han servido de laboratorio para comprobar, sobretodo, los efectos que la información en su calidad de señal de mercado tiene sobre las decisiones de los agentes económicos y por tanto sobre el comportamiento de la economía.

En estas semanas las señales han llegado en formatos distintos, a veces como anuncios del presidente electo, a veces como resultado de las llamadas consultas públicas y a veces como iniciativas de ley o de modificación de ordenamientos legales en alguna de las cámaras del Congreso. Independientemente de los formatos, los efectos de esas señales sobre diversas variables económicas no se han hecho esperar, pues hemos visto, por lo pronto, fuertes caídas en la bolsa de valores, devaluaciones del peso y salida de capitales en cantidades que hay que evaluar. Falta por ver cómo se van a mover las tasas de interés, pero el caso es que en conjunto se está conformando un escenario económico complicado para el inicio de la próxima administración.

Y es que las señales son información importante en las decisiones económicas porque son un insumo esencial para la planeación, la construcción de escenarios y la configuración de los riesgos que puede enfrentar cualquier tipo de actividad o proyecto, desde una nueva inversión privada hasta un programa de política pública o social. Es importante recalcar esto último porque al final del día los recursos públicos necesarios para los programas sociales dependen del comportamiento de la economía: si a ésta le va bien, la cobija del presupuesto gubernamental se agranda y a la sociedad le va mejor.

Las decisiones económicas las tomamos todos de manera cotidiana

Claro que hay agentes económicos cuyas decisiones tiene mayores impactos sobre el desempeño de la economía, pero todos tomamos en cuenta las señales que recibimos para nuestra toma de decisiones. Por ello es importante no sólo cuidar el sustento de las señales sino también el momento, la forma y el canal por el que se transmiten, porque de todo ello depende la forma en la que las percibimos.

Lo que puede pasar con un mal manejo de la información es de tomar en serio. Por ejemplo, el tristemente célebre “error de diciembre” de 1994, que dio lugar a una de las peores crisis de la historia económica moderna, se desencadenó por un pésimo manejo de la información económica en los días anteriores a ese fatídico 21 de diciembre.

Por supuesto que no estamos ni por mucho en una situación comparable, pero vale la pena entender que las formas y los tiempos usados para mandar las señales que se han estado dando sí tienen efectos reales sobre el futuro de la economía y por tanto sobre los ingresos tributarios y no tributarios del gobierno federal.

Me parece importante no caer en maniqueísmos ideológicos y sólo culpar a “los ricos que tienen acciones en la bolsa” y a los “sacadólares” de las convulsiones económicas que pueden surgir a partir de algunas señales desafortunadas. La verdad es que muchas de las decisiones que al sumarse impactan sobre el comportamiento de la economía no son tomadas por traidores a la Patria ni por especuladores aviesos, sino por gente común que está tratando de proteger su empleo o su patrimonio.

Las señales deben mandarse no sólo pensando en los objetivos deseados de corto plazo sino también en la cascada de efectos de largo plazo, pues el tiro puede salir por la culata y la cobija del presupuesto federal puede acabar encogiéndose, muy a pesar de las buenas intenciones de terminar con una cobija más grande para todos.

No hay transformación urbana sin transformación legal

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