Opinión

La importancia de abrir la frontera con Estados Unidos

La relación México-Estados Unidos en la frontera común es por demás compleja. | Alicia Fuentes

  • 05/07/2021
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Entre las cosas para reflexionar en estos días está la pronta apertura de la frontera México-Estados Unidos.

Es cierto lo que dice la vicepresidenta Harris, a quien ahora le toca atender los temas de inmigración, la administración de Joe Biden hereda una situación difícil en la frontera compartida, en cuyo lado mexicano hay miles de migrantes varados a la espera de que se resuelvan sus solicitudes de asilo. El “No vengas” fue el mensaje de Harris durante la visita que realizó a Guatemala como una advertencia para aquellos que buscan refugio en Estados Unidos, palabras que recuerdan a la retórica de Donald Trump a pesar de que para Kamala Harris tienen una connotación muy distinta.

El “No vengas” de Harris obedece a que durante los primeros meses del gobierno de Joe Biden el número de migrantes que pretendieron cruzar la frontera llegó a números récord; sólo en mayo, 180 mil migrantes fueron detenidos por la patrulla fronteriza, la mayor cifra desde marzo de 2000.

Pero la frontera no sólo involucra migración, es un espacio que se extiende a lo largo de 3,141 kilómetros en el que habitan cerca de 14 millones de personas distribuidas en los 94 municipios fronterizos de los estados mexicanos de Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas; así como en los 48 condados estadounidenses de los estados de California, Arizona, Nuevo México y Texas. Esos casi 13 millones de personas hacen de la región transfronteriza una de las más dinámicas del mundo por los intercambios comerciales, laborales, culturales y educativos, de ahí la importancia que se le otorga y de mantenerla abierta. 

Para que el lector se dé una idea, de acuerdo con la Secretaría de Relaciones Exteriores, antes de la pandemia cada día cruzaban legalmente por la frontera norte más de un millón de personas y alrededor de 300 mil vehículos, de los cuales 70 mil son de carga. De hecho más del 75% del comercio entre México y Estados Unidos cruza por la frontera compartida, principalmente por Tijuana, Ciudad Juárez, Nuevo Laredo y Reynosa.

Respecto a los intercambios laborales, México es un proveedor de mano de obra para Estados Unidos; por ejemplo, se calcula que la población que trabaja en las maquiladoras de la frontera asciende a más de 1,6 millones de personas, distribuidas en 3 mil establecimientos. 

Por otro lado, se estima que sólo un tercio de la población fronteriza del lado mexicano cruza legalmente a Estados Unidos; ya sea por motivaciones laborales, educativas o recreativas que originan interacciones socioeconómicas en ambos países. A raíz de la pandemia estas interacciones fueron restringidas cuando el gobierno de Estados Unidos vetó los viajes no esenciales desde marzo del año pasado, medida que pausó los viajes turísticos y recreacionales hacia territorio estadounidense y a la que se unieron políticas para reducir la expedición de visas, aumento de las revisiones para cruzar legalmente y la prohibición a las peticiones de asilo. 

Pero las diferencias de los cruces hacia México son notorias pues la vigilancia mexicana es poca, no son obligatorios documentos ni revisiones y el número de visitantes a la frontera del lado mexicano es mínimo en comparación con la que se dirige a Estados Unidos, salvo en Tijuana en donde los fines de semana aumentan los cruces de personas que buscan divertirse en los bares y clubes nocturnos.

A pesar de que con el cierre parcial de la frontera los cruces legales no se han detenido, sí ha impactado tanto a los negocios formales e informales en ambos lados, pero se hacen más evidentes del lado estadounidense. Por ejemplo, los visitantes mexicanos en Estados Unidos han contribuido en un promedio del 70% de los ingresos por impuestos de establecimientos comerciales y turísticos en las comunidades fronterizas de Arizona, ingresos que se han visto mermados ya que los cruces legales por Arizona disminuyeron 50%. Por otro lado, las ciudades de Texas colindantes con nuestro país enfrentan tasas de desempleo más altas que el promedio estatal; sólo en Brownsville, Laredo y El Paso, las tasas de desempleo de enero pasado fueron del 9.5%, 8.9% y 7.4%, respectivamente, cuando la tasa estatal fue de 7.3%.

Lamentablemente, en la región transfronteriza existen paradojas pues coexisten pobreza, corrupción, crimen organizado, efectos del cambio climático y flujos migratorios ilegales en aumento, de ahí que la relación México-Estados Unidos en la frontera común es por demás compleja. Esta complejidad fronteriza es considerada por el gobierno estadounidense desde una dimensión de seguridad nacional, mientras que para el gobierno mexicano constituye un gran reto que no ha definido cómo afrontar, salvo reconociendo la importancia de mantener abierta la frontera.

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