Opinión

La herencia de la corrupción no debe contaminar a la GN

Para extirpar los sistemas de corrupción, los gobiernos de cada entidad federativa deben comprometerse con sus proyectos de seguridad pública. | César Gutiérrez

  • 20/09/2021
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Actualmente la Guardia Nacional ya cuenta con más de 90 mil efectivos y 176 coordinaciones regionales. Sin embargo, aún falta mejorar los procesos de atención al público, lo cual se irá dando de manera gradual.

En diversos videos que han subido los ciudadanos a las redes sociales (caso específico del aeropuerto de Culiacán, Sinaloa) se ve que el personal de agentes de escala básica desconocen totalmente las leyes y los elementos del delito (conducta en la acción u omisión, tipicidad, antijuridicidad y culpabilidad), así como el procedimiento correcto cuando se detecta la ejecución de una conducta ilícita. 

Lo que sí fue muy claro es que los agentes violaron el derecho de libre tránsito, e incurrieron en abuso de autoridad por privación parcial de la libertad y no justificar la retención, ya que cualquier mexicano puede viajar con una cierta cantidad de dinero en efectivo. En consecuencia, la falta de preparación no es culpa del agente, se debe a la falta de un proyecto que les brinde capacitación teórica y práctica, que les proporcionen las herramientas necesarias para poder tener proximidad con el ciudadano de manera correcta. Esta falta de conocimiento de protocolos es aprovechada por los defensores de los delincuentes, que podrán aplicar la famosa puerta giratoria para los verdaderos criminales.

Cabe señalar que mientras los oficiales e inspectores brillen por su ausencia y se les permita justificarse por estar atrás de un escritorio, no se van a lograr los avances que requiere el ejecutivo para el proyecto de nación. 

Por esta razón, resultan muy necesarios los relevos o cambios de adscripción. El personal que tiene más de tres años en un área corre el riesgo de ser cooptado por la delincuencia y comenzar con el círculo vicioso que tenía la extinta Policía Federal. Debido a esta situación también se requiere ejercer una fuerte supervisión y seguimiento para que los señores comisarios puedan detectar oportunamente aquellos indicios en donde su personal tenga indicadores de baja moral, cometa anomalías, haya enriquecimiento ilícito o tráfico de influencias que se pudiera desarrollar en cada área geográfica. Pensar como el ex secretario Durazo sólo les traerá como consecuencia ser partícipes de delitos de comisión por omisión, al infringir su posición de garante.    

Por otro lado, para poder tratar de extirpar los sistemas de corrupción, los gobiernos de cada entidad federativa deben comprometerse formalmente con sus proyectos de seguridad pública, para lograr coordinar los esfuerzos y en forma conjunta con la Guardia Nacional poder enfrentar a la delincuencia común, a las bandas locales y a la delincuencia organizada, quienes son los que generan la mayor violencia con los grupos criminales locales, lo mismo que sus brazos armados.  

Pero existe además un talón de Aquiles en cada gobierno estatal, que no es otra cosa que la fuga de información. Este aspecto primordial es lo que ha provocado que muchas veces no funcionen las estrategias y las operaciones tácticas, ya que se lucra con la venta de información clasificada, la cual no se obtiene en el mercado o en los tianguis. La información secreta o confidencial se obtiene principalmente en las reuniones de alto nivel, en las que tienen los generales, donde la falta de control de los asistentes de cada funcionario dobla el número de personas que deban estar ahí, por ejemplo.  

Sin duda el General Bucio, para atender las problemáticas a las que se enfrenta debe actuar conforme a lo escrito para evitarse demandas y denuncias que en un futuro le pasen factura por no haberse asesorado como debe de ser. No se trata de decisiones de humor o egos, se trata de generar lo necesario con justicia, equidad y sobre todo imparcialidad, ejerciéndose la disciplina con todo lo que implica el ejemplo. Recordemos que cuando el subordinado ve lo que hace o deja de hacer su comandante, es propicio a seguir sus pasos si éste es corrupto.

Es claro que la Guardia Nacional debe evolucionar y deslindarse del Ejército y la Marina, aun cuando sus elementos sigan perteneciendo a dichas instituciones. De facto, la mayoría de ellos se encuentran con licencia en la Guardia Nacional. La realidad es que las leyes y reglamentos militares los siguen considerando como militares en activo, recordando que en el texto inicial de la reforma de ley se consideraba utilizar a personal militar retirado y no al personal que se encontrara en el activo de la Fuerza Permanente de las Fuerzas Armadas, aun cuando estuvieran comisionados y no con licencia. Esto hace todavía más confusa su situación, misma que se presta a los constantes ataques de intelectuales y especialistas en seguridad. Siguen considerando que se ha militarizado la seguridad pública federal, aun cuando sea incorrecta su interpretación. 

Pero, ¿qué necesitamos hacer para que la Guardia Nacional realmente no se contamine? La respuesta no es fácil. La corrupción que se creó con la antigua Policía Federal y los comisarios estatales, formó redes de complicidades que van más allá de las instituciones, siendo real el hecho de que los elementos de la Guardia Nacional tuvieron que llegar a conocer las diferentes costumbres criminales en cada región del país, ya que no es la misma forma de actuar de un grupo criminal en el el Sur del país que en el norte, o en el centro o en el bajío. El modus operandi es distinto en cada región del territorio nacional y tiene que ver con las costumbres y usos regionales. El crimen organizado va un paso adelante de las autoridades federales, situación que es del conocimiento de los altos mandos de la Guardia Nacional, pero no han encontrado las herramientas para dar soluciones concretas a la problemáticas que ya conocen.

Por último, si no se pone atención en los detalles, de nada servirá tener una Guardia Nacional robusta y bien entrenada si seguimos sin conocer cuáles son las facultades que tienen sus elementos y hasta donde llegan sus atribuciones. Es muy fácil pasar de una facultad como autoridad preventiva a cometer un delito, una violación a los derechos humanos y al debido proceso, siendo esto siempre utilizado por los defensores privados de los grupos criminales, por los detractores de la autoridad, por los grupos de derechos humanos afines a los criminales y por los detractores de la 4T. Es imposible que tengas oficiales e inspectores muy preparados, pero la escala básica de la Guardia Nacional (la tropa operativa) siga desconociendo los aspectos más básicos de la función policial de proximidad social. Nadie se ha puesto a pensar que el éxito de la Guardia Nacional será el futuro que tengamos en materia de seguridad a nivel nacional. Si no existe coordinación y compromiso de las autoridades municipales y estatales, no importa que tengamos una Guardia Nacional de medio millón de elementos, aún así sería imposible brindar seguridad pública y tener paz en nuestro país.       

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