Opinión

La Guerra de las energías (parte III)

La crisis energética que vive Europa, vaticina que aumentará. | Ismael Jiménez

  • 16/11/2021
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Desde principios de agosto, Europa se vio atrapada en una espiral de incremento de los costos de la luz. Los usuarios de España, Italia y Grecia, observaron cómo las cuentas de sus recibos de luz, se incrementaron hasta 400 por ciento.

En teoría, para quienes están promoviendo la transición energética hacia fuentes renovables, no existía un argumento razonable para tal incremento, pues la producción de energías limpias, rezan, garantiza el suministro y el abasto de la electricidad en cualquier región del mundo.

El asunto es que los precios de la electricidad subieron de manera estrepitosa sin que nada, ni nadie, pudiera evitar la espiral del alza de precios de luz en Europa. La crisis alcanzó su máximo durante el mes de septiembre cuando los congresos de España e Italia, exigieron a sus respectivos gobiernos intervenir el mercado eléctrico para contener los incrementos.

En España, por ejemplo, el Congreso exigió al gobierno establecer un tope de precios a la electricidad y con ello, un sistema que regulara sus incrementos en casos de que la tendencia no cediera. En otras palabras, los gobiernos de al menos estos países, comenzaron a subsidiar el precio de la luz eléctrica para evitar mayores incrementos al consumidor final.

El motivo de los incrementos, se debió a la falta de gas natural y de carbón que vieron reducidos sus inventarios durante 2020 a causa del confinamiento. La apertura de actividades superó la oferta de los energéticos y los mercados entraron en una dinámica acelerada de oferta y demanda que provocó el incremento de los precios de la luz en Europa.

Posiblemente, quienes leen estas líneas, se estarán preguntando, qué sucedió con las renovables. El asunto es simple, efectivamente al menos una decena de países de Europa presumen generación de energía eléctrica renovable de hasta el 50 por ciento de su matriz energética. Pero la otra mitad, se produce con carbón y gas natural principalmente.

Sorpresa, quienes piensan que los europeos son los paladines de las energías renovables, se están enterando de que no precisamente es así el asunto. El carbón y el gas natural seguirán siendo parte de esa matriz energética por una simple razón. Los inviernos europeos en nada se parecen a los de América Latina. En todo caso, a los de América del Norte, razón por la cual Estados Unidos y Canadá aceleraran su transición hacia renovables, pero la transformación final, no sucederá en los próximos 10 años. Llevará más décadas de las que se presume.

De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (IEA) Italia, por ejemplo, produce el 60 por ciento de su electricidad con energías fósiles, España, el 40 por ciento; Alemania también utiliza gas natural y carbón en 46 por ciento para producir electricidad.

En general la mayoría de los países europeos, producen en promedio poco más del 40 por ciento de su electricidad con fuentes renovables, pero el resto se produce con gas y carbón principalmente y una participación media de energía nuclear, que por ciento durante la reciente COP26, los países líderes de la cumbre, decidieron abrir nuevamente la puerta a esta fuente para evitar mayores presiones en los precios para producir electricidad.

La producción de carbón y gas natural registrarán al cierre de 2021 un incremento superior al de 2020 que fue de 4 por ciento, según datos de la IEA. Es decir que, aún durante la contingencia, los volúmenes producidos aumentaron y junto con ellos, el consumo. La crisis energética que vive Europa, vaticina que aumentará nuevamente este año y aunque las renovables cabalgan para suplir a las fósiles, el trecho entre una y otra aún es significativo.

Europa y los Estados Unidos, están presionando a Rusia y China, principales productores de gas natural y carbón respectivamente, para que inicien un retroceso de los precios de los energéticos que tienen en este momento como rehenes a los principales países del viejo continente.

Una especie de guerra fría y de mercado, es la que desataron Estados Unidos y sus aliados en contra de las dos potencias antagónicas de occidente. El asunto es que, China y Rusia, distan mucho de ser el mundo árabe y la OPEP, a quienes, por mucho tiempo, presionaron para controlar el mercado, la producción y los precios del petróleo desde Wall Street.

El escenario hoy es distinto, y enfrentar a las dos potencias que comienzan a emerger como dominantes en Asia y Oriente Medio, no será tarea fácil. La COP26 fue un buen escenario para medir fuerzas y tantear el terreno de por dónde van los intereses de las principales potencias del orbe.

Y mientras esto ocurría en Glasgow, Rusia aumentó su presencia militar en la frontera con Ucrania en donde la OTAN, también despliega tropas, en tanto que, la marina rusa, estuvo persiguiendo barcos estadounidenses que navegaban ilegalmente el mar negro. China desplegó tropas, artillería y buques de guerra cerca de Taiwán, territorio que aspira a ser independiente con ayuda militar de Estados Unidos.

Por lo pronto, en la COP26 los países asistentes acordaron dejar de utilizar autos a gasolina en el 2040, mientras que los consumidores de carbón, se “comprometieron a reducir” su consumo, pero de esto, hablaremos en la próxima entrega.

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