Opinión

La Guerra a la que el Gobierno no podrá renunciar

Los primeros días del gobierno en materia de seguridad lucen peor que el pasado. | Eduardo Zerón

  • 01/03/2019
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Los números no aceptan matices y en relación a la delincuencia en nuestro país parece reeditarse una realidad que lentamente alcanza al actual gobierno.

En materia de secuestro, según datos de la Organización no Gubernamental “Alto al Secuestro”, comandada por la Señora Isabel Miranda de Wallace, en enero del presente año hubo un incremento en este delito de cerca del 50% en relación a las últimas dos administraciones al registrarse 190 eventos.

En el mismo mes también hubo un aumento en la incidencia del homicidio doloso a un 10%, convirtiendo a enero en el mes más violento en tres años, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), se registraron 2 mil 853 defunciones, donde un 98% está relacionado con arma de fuego, esto sin contar el incremento en robo de casa habitación y vehículos.

Estos datos hacen ver que es el inicio de año más cruento que se haya registrado, estados como Nuevo León han comenzado a tener un crecimiento muy importante en varios ilícitos, y por supuesto la disputa entre los cárteles y grupos delincuenciales por diversas plazas, que desde la mitad del sexenio pasado regresaron cruentos episodios por su rivalidad, estados como Baja California, Guerrero, Michoacán, Estado de México, Nayarit, Colima y por supuesto Guanajuato, son algunos de los más claros ejemplos.

Violencia

La disputa se encuentra entre seis grandes cárteles, Jalisco Nueva Generación con presencia en 25 estados, con una explosiva expansión además de una inadvertida y poco perseguida presencia; también el Cártel del Pacífico o Sinaloa, mantiene presencia con otras 17 demarcaciones; le siguen el Cártel del Golfo, los Arellano Félix, Zetas, Noreste y Beltran Leyva, que hacen del país un campo santo, un campo de batalla.

El sexenio pasado se dijo que el crecimiento exponencial del delito de homicidio era derivado al hecho que en el Nuevo Sistema de Justicia Penal el delito de portación de arma de fuego no se encontraba dentro del catálogo de los ilícitos que ameritaban prisión preventiva oficiosa, explicaban que de ello derivó un incremento en la actividad delincuencial.

Lo que la pasada administración no pudo decirnos es cuántos de los imputados por el delito de portación habrían sido posteriormente detenidos y relacionados con homicidios, al parecer esta explicación nunca pudo ser resuelta pues parecería que lo importante de esta explicación era quitarle responsabilidad del incremento a un secretario o Secretaría con ínfulas presidenciales.

La verdadera historia en esta alza en la criminalidad parecería ser por la expansión de las bandas criminales, la atomización de sus grupos y la diversificación de sus actividades delincuenciales, además del descabezamiento de sus líderes.

El Lopezobradorismo ha apostado por encontrar las causas que generan la criminalidad, han comenzado con una ambiciosa repartición de apoyos monetarios a los grupos de mayor vulnerabilidad, incluso ha comenzado la amnistía a muchos “presos políticos” incluidos a secuestradores relacionados con centrales obreras, magisterio y guerrilleros vinculados con la delincuencia.

Parece que el Presidente al decir que no perseguiría a nadie, admitía también las consecuencias de no hacerlo, entraba a una dicótoma hasta cierto grado engañosa, pues por un lado, peleaba férreamente en contra del delito del huachicoleo por ejemplo, pero parecía no saber quién está detrás del mismo. No se puede combatir el huachicol si esta lucha no se traduce en disminuir las capacidades del narco que lo sustenta.

Delincuencia

Apenas hace unos días y de manera histórica fue aprobada la creación de una Guardia Nacional por unanimidad, después de mucho tiempo se le dotó al Estado de una milicia civil intermedia que pretende ser la punta de lanza del nuevo gobierno para hacer frente a la criminalidad y donde efectivamente lo que advertimos en esta columna se podría comenzar a desmilitarizar el país al aprobar esta nueva corporación en las condiciones en las que fue aprobada.

Sin embargo, lo que parece evidente es que a pesar que el primer mandatario advierta que no va a seguir la “guerra contra el narco”, esta va a continuar, pues de no hacerlo estos vacíos que dejará el Estado serán ocupados por la delincuencia organizada en agravio a la ciudadanía, al parecer la oratoria pronto dejará de ser una opción, y será la Guardia Nacional, entre otros, quien deberá hacer frente a la delincuencia con más que buenos deseos.

Debemos ser puntuales en que sería ridículo pensar que la estrategia contra la delincuencia sea fallida cuando apenas el gobierno sobrepasa sus primeros 100 días. Sin embargo, los números parecen implacables, aun la polémica propuesta para la pacificación que prometió López Obrador desde la campaña.

En este preciso momento parece que lo intentado está tomando un rumbo que nadie quiere, donde muchas de las 170 personas en amnistía, son todo menos inocentes, que hoy tenemos más secuestros, muertes e impunidad; que los diversos presos de alta peligrosidad comienzan a recibir mejores posibilidades con inauditos traslados a prisiones de menor seguridad, y que los personajes generadores de violencia se ven beneficiados al no ser perseguidos.

Los primeros días del gobierno en materia de seguridad, a este momento, lucen peor que el pasado, con un bastante más mal resultado, donde tal vez y de nuevo sea la sociedad quien lleve la peor parte, esperemos que los cambios propuestos por el Ejecutivo surtan efecto.

Una más de Guardia Nacional

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