Opinión

La derrota de los políticos bananeros

Cualquier gobierno buscará el bienestar de su país, no del nuestro.

  • 13/11/2016
  • Escuchar

A la oligarquía mexicana no le gustó la victoria de Donald Trump. ¿Por qué? ¿Porque Trump es racista? No. La oligarquía mexicana es súper racista; nada más hay que recordar la campaña contra AMLO en 2006, lo acusaban de ser "naco" y lo rechazaban por ser moreno. ¿Porque Trump está contra los migrantes? No. En México hay masacres terribles de migrantes y la oligarquía no dice nada. ¿Porque Trump es homofóbico? No. Esta semana el PRI y el PAN echaron abajo la iniciativa de matrimonio igualitario en el Congreso.

 

¿Entonces?

 

A la oligarquía mexicana le preocupan dos cosas: primero, que le cierren las fronteras a la exportación de sus productos fabricados a bajo costo por los salarios de miseria que pagan a sus trabajadores; y segundo, que su candidata ya no va a poder colgarse electoralmente de Hillary Clinton.

 

Obviamente, cualquier gobierno de Estados Unidos va buscar el bienestar de su país, no del nuestro. Así lo vimos con la privatización del petróleo. No olvidemos que es a Hillary Clinton a quien se atribuye la redacción de la llamada reforma energética que apoyaron PRI, PAN y PRD y que, al momento, no ha dejado nada bueno a los mexicanos. Pero que sí abrió la posibilidad a Estados Unidos de explotar nuestro Petróleo.

 

De ser cierto que Hilary fue artífice de la reforma energética de México actuó conforme a los intereses de su país. Quienes tuvieron una actitud reproblable fueron los políticos mexicanos que aceptaron una injerencia de ese tipo y que, pusieron los intereses de otro país por encima de los intereses de los mexicanos.

 

En consecuencia, los políticos bananeros del PRI, PAN y PRD nos han dicho que el futuro de México se decidía en las elecciones de Estados Unidos. Con esto, de facto nos colocaron en el papel de colonia estadounidense. Pero no es así. Somos un país soberano e independiente. El futuro de los mexicanos no se debe decidir en otros países, debe decidirse en México.

 

La lealtad es un principio básico en la política y también en el mundo empresarial. ¿Qué pasaría si los empleados de Microsoft posaran con camisetas de Apple?, ¿Si los directivos de Pepsi manifestaran su apoyo o rechazo a los candidatos para ocupar puestos directivos en Coca-Cola? ¡Sería un escándalo! Sin embargo, durante la campaña electoral estadounidense vimos a políticos de PRI, PAN y PRD opinar y apoyar a algunos de los dos candidatos en pugna en un verdadero arranque de “cosmopolitismo” bananero.

 

El país no necesita de eso. Lo que necesitamos es un gobierno mexicano que busque el bienestar de los mexicanos. Por eso, es lógico que los jóvenes millennials vean en un AMLO la única opción para hacerle frente a Trump pues ven en sus planteamientos la lealtad y la firmeza que les falta a quienes han gobernado México pero prefieren ponerse la camiseta de otro país.

 

Finalmente, otra de las grandes lecciones de la elección en Estados Unidos es el fracaso de los sondeos y predicciones de los medios de comunicación. Las encuestas de las televisoras y diarios daban por ganadora a Hilary y la realidad fue otra.

 

Las encuestadoras también se equivocaron en Gran Bretaña, en Colombia y en otros países, recientemente.Eso sucede cuando los medios quieren sustituir la realidad por la línea oficial, sus deseos o intereses. Y lo hacen precisamente en la recta final para tratar de inducir una tendencia en la intención del voto. Más vale que medios y encuestadoras de México pongan sus barbas a remojar y no quieran repetir los engaños del 2006 y 2012. El mundo está cambiando.

 

@martibatres

@OpinionLSR

 

También te recomendamos:

Reconoce la ONU a Comedores Comunitarios

30 años del CEU

> Lee más sobre el autor

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.