Opinión

La decena trágica de Enrique Peña Nieto

La actual administración parece haber perdido un momento único para haber llevado al país por una senda de crecimiento y desarrollo económico.

  • 04/09/2016
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La última semana y media será recordada como la más negra de la administración de Enrique Peña Nieto, y esto no sólo por la visita que realizó a México Donald Trump como si de un diplomático se tratará, en realidad, fueron diez días llenos de noticias y acontecimientos, que impactaron la imagen de la administración del actual presidente, de la política y economía del país.

 

Pero antes de opinar sobre la visita de Trump a México, me gustaría hacer hincapié en tres eventos importantes que dieron marco a este periodo trágico. El primero sucedió el pasado miércoles 24 agosto cuando Standard and Poors (S&P) redujo la calificación crediticia de Pemex y CFE.

 

El mensaje que estaba mandando la calificadora de riesgo era que la economía mexicana estaba entrando en un proceso de riesgo, pues las finanzas públicas, comenzaron a deteriorarse al mostrar un incremento en el déficit del gasto público y el crecimiento de la deuda del gobierno federal.

 

La Secretaría de Hacienda, dio a conocer en un boletín de prensa emitido el 22 de agosto que la necesidad de liquidez para satisfacer el gasto público, incrementó su saldo histórico de requerimientos financieros en 48.7%, es decir, que el gobierno está mostrando dificultad para recabar recursos y hacer frente a su gasto corriente, lo que ha derivado en el incremento de la deuda.

 

Como segundo evento, la calificadora no cesó en su golpeteo y el pasado 31 de agosto, emitió un boletín más, en el que señalaba que el “crecimiento mediocre” de la economía mexicana, se debía más a un factor político que a cuestiones económicas. El comunicado indicaba, que las deficiencias de gobernabilidad y aplicación de la ley, estaban influyendo en el deterioro de la confianza para los inversionistas, pues al no tener la pericia para consolidar un partido pluralista, promover la efectiva división de poderes y transparencia en el país, se convertían en factores que comenzaban a minar la efectividad de las reformas realizadas.

 

En paralelo, S&P bajó también la calificación de riesgo país para México, argumentado un incremento en el déficit fiscal y el débil crecimiento de la actividad económica. El tercer evento sucedió el 31 de agosto, cuando el Banco de México, dio a conocer que la junta de gobierno decidió reducir la expectativa de crecimiento económico para 2016 colocando la tasa en un rango de entre 1.7 y 2.5% ante el rango anterior que era de 2.0 y 3.0 por ciento.

 

El titular del banco central Agustín Carstens, además alertó sobre el nivel de endeudamiento del gobierno federal al señalar que se encontraba en un límite razonable por lo que conmino al titular de hacienda, a implementar una política fiscal más prudente que permita incentivar la economía interna.

 

El escenario se complica un poco más si a lo anterior, sumamos lo que parece será, el último incremento a las gasolinas del año, y aunque las autoridades señalan que no habrá más incrementos energéticos en lo que resta del 2016, lo cierto es que la pobre credibilidad que tienen las autoridades, nos hace pensar que cualquier cosa podría ocurrir hacia finales del año. Esto a pesar de que el presidente Peña Nieto y su gabinete, se empeñan en decir que pese a las alzas de este año, los precios de las gasolinas, son más baratas que en años anteriores.

 

En materia económica, la actual administración parece haber perdido un momento único para haber llevado al país por una senda de crecimiento y desarrollo sin precedentes. Si bien es cierto que el contexto global ha jugado en contra para los resultados que se esperaban de crecimiento, también está claro que se han dejado pasar oportunidades para detonar el crecimiento interno de la economía y que han sido más los desaciertos que los aciertos en materia económica, a la hora que le toca actuar al gobierno.

 

Pero la decena trágica se completó y al parecer fue la gota que derramó el vaso -para terminar de deteriorar la imagen del gobierno de Peña Nieto-, con el recibimiento en la casa oficial de Los Pinos del candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos, Donald Trump.

 

Por supuesto, el sólo hecho de darse a conocer que se llevaría a cabo semejante reunión, generó reacciones de todo tipo pues el polémico candidato republicano, había hecho lo suficiente para caer del ánimo de los mexicanos por sus posturas radicales y racistas que no dudó en venir a ratificar ante el presidente mexicano.

 

Pero más allá de este hecho tan lamentable, lo que más llamó la atención y que generó una pregunta recurrente entre muchos mexicanos fue ¿a quién en su gabinete se le ocurrió “la maravillosa idea” de traer a Trump a Los Pinos? El problema es que, parece ser, Peña Nieto está rodeado de un grupo de asesores engreídos, sabelotodo e ineptos que poco o nada conocen de diplomacia.

 

Los jóvenes asesores del presidente, parece que juegan en contra, pues la faena que consideraron maestra para mostrar al jefe del Ejecutivo como un gran estadista, les falló en todos en los sentidos, y es que el descontento general no se hizo esperar y desde de todos los sectores, han salido criticas abiertas a la decisión de haber traído a Trump a Los Pinos, y al ridículo que considera la mayoría de la población, hizo el presidente ante semejante personaje.

 

Y aunque muchos de los peones del Gobierno han salido a justificar y asegurar que no ha sido mala la decisión traer al candidato republicano, y hasta califican de provechosa la reunión, la popularidad de Enrique Peña Nieto, se ha ido por los suelos, lo que se ve ya muy complicado logre revertir para lo que falta de su administración.

 

Está claro que dentro de su gabinete existe una extremada descoordinación, pues una de las preguntas más recurrentes luego de la reunión del miércoles pasado, fue ¿en dónde está la titular de la secretaría de relaciones exteriores? Se antojaba lógico que ella saliera a dar la cara para explicar la estrategia de dicha reunión.

 

Lo que vimos en su lugar, fue al parecer, un intento de renuncia de Claudia Ruiz Massieu a su cargo, rumor que salió a desmentir el director de comunicación de esa Secretaría. Sólo él y nadie más, lo que podría significar un claro distanciamiento entre el equipo de la titular de relaciones exteriores y el resto del gabinete del presidente.

 

El escenario para lo que resta del sexenio de Peña Nieto, se prevé cuesta arriba, pues el desprestigio del gobierno ya no sólo está centrado en temas de inseguridad, falta de transparencia, corrupción y nulo crecimiento económico. Ahora también, se observa una clara falta de pericia y liderazgo político que pone en riesgo los últimos meses de la actual administración.

 

@ijm14

@OpinionLSR

 

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