Opinión

La Cuarta Transformación y el regreso de la política

La política como sentido de acción colectiva, como posibilidad y como creación de nuevos referentes en el discurso está de regreso. | Jorge Lumbreras*

  • 05/10/2019
  • Escuchar

El presidente de la República ha hecho referencia en diferentes momentos al pensamiento transformador y a una postura sobre el conocimiento que busca cambiar el estado de cosas existente. En efecto, en la historia y actualidad del pensamiento sobre lo social existe un modo de conocer que se define por un interés de conocimiento dirigido a la emancipación humana y se conoce como ciencias sistemáticas de la acción o histórico dialécticas. Lo anterior viene al caso, porque es poco común que un gobernante defina el estilo de pensamiento en que se formó, y con que concibe la realidad, esto amerita explicar qué es una visión transformadora.

En principio, habría de decirse que las ciencias sistemáticas de la acción, al igual que otras posturas de conocimiento sobre lo social, datan de hace milenios, que sus raíces se localizan en Grecia, y que son parte de la historia del pensamiento occidental. Este modo de conocer mantiene un compromiso con el cambio social, con la crítica de la ideología, reconoce el mundo o territorio del subconsciente, cuestiona el orden de la realidad, propone vías para la liberación humana, y parte de una concepción en que la persona humana define su hacer y estar en el mundo con base en la formación social existente, la educación y en evidencia la ideología dominante.

Las ciencias histórico dialécticas plantean que es posible construir un mundo mejor, mantienen amplios debates sobre las vías, métodos y alcances del cambio social, y asumen que la reflexión, el análisis y examen crítico de la realidad permiten concebir nuevas formas de organización de la vida colectiva, del Estado y de la propia existencia. Los autores que se ubican en esta tradición dialéctica son diversos. Por ejemplo, la influencia de Platón en el pensamiento político ha alcanzado por igual a Carl Marx que a los “padres fundadores” de los Estados Unidos. En el caso del pensamiento crítico dialéctico existe una tendencia –dígase ideología- a identificarlo en su conjunto con el marxismo lo cual es inconsistente.

Lo que define al pensamiento práctico transformador es su pretensión de que la idea se puede realizar en la historia, que es posible a través de la razón emprender cambios sobre la realidad concreta y que la liberación tiene su finalidad en construir un mundo mejor con personas liberadas de la opresión y la dominación. Habermas, Rorty y Apel generaron una influencia que supone realizar los valores de Occidente como modo de civilización, es decir, realizar la modernidad en sus vocaciones de libertad, igualdad y fraternidad, se trata de la solidaridad, de la ética de la comunicación y del discurso, frente a un pensamiento relativizante que convoca desde el nihilismo hasta el fin de la historia, algo así como una posmodernidad del desencanto, conformista y peligrosa.

Desde esta postura en México y en el mundo se presenta un debate prolífico sobre las vías para edificar la emancipación humana bajo condiciones de libertad y democracia, de pluralismo y diversidad, o si se quiere desde otra política que mantiene la pretensión de crear condiciones más justas e incluyentes de existencia. La política como vocación de cambio enfrenta retos al diluirse su capacidad de convocatoria, integración social, y movilización sobre ejes normativos. En la cultura global posmoderna donde el mercado político, los candidatos a la carta y el diseño de la imagen dominan, aparecen graves desafíos para el sentido y la acción de la política, incluso como necesidad ante las condiciones de marginación, exclusión, desigualdad y carencia de sentido que definen al modelo de creación de riqueza vigente.

Todo esto, señala en coordenadas generales que el gobierno actual confía en el poder transformador de la política, en que es posible dotar de sentido ético a la acción de gobierno, y en que la democracia puede ser algo más que la simple elección entre élites. El grado de confianza y legitimidad del gobierno actual muestran que en una cultura global posmoderna y que en plena crisis de legitimidad del capitalismo existen avenidas transitables para la capacidad transformadora de la política en democracia. Algunos llaman a esta situación populismo y vuelta al pasado, otros lo aprecian como la vigencia del pensamiento político transformador y de la ética como fuente de la acción pública. Lo cierto es que la política como sentido de acción colectiva, como posibilidad y como creación de nuevos referentes en el discurso está de regreso.

*Dr. Jorge A. Lumbreras Castro

Académico de la FCPyS - UNAM

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.