La corrupción y el ganso

Miguel de la Madrid inició en su sexenio la “renovación moral”. Una especie de cruzada contra la corrupción ante los escándalos que aparecían por todos lados. Creó en enero de 1983 la Secretaría General de la Contraloría de la Federación.

Fue un fracaso. Con el paso de los años el fenómeno creció.

Con la primera alternancia, Vicente Fox puso en 2000 a un “bárbaro del norte” al frente de esa Secretaría: Francisco Barrio. Su baladronada de que iría por “peces gordos” se tropezó con las complicidades.

Felipe Calderón tampoco hizo historia en esa materia. Uno de sus casos emblemáticos se cayó en tribunales. En 2007 denunció penalmente al ex director de Pemex Raúl Muñoz Leos por el presunto quebranto a la empresa pública por mil 724 millones de pesos. Perdió el gobierno casi una década después cuando un tribunal declaró la inocencia de Muñoz Leos.

Con Enrique Peña Nieto no hay más que evocar salvo que él mismo y su círculo más cercano quedaron salpicados por la sombra de la corrupción con la casa blanca que marcó su sexenio.

Corrupción

El presidente Andrés Manuel López Obrador dijo este jueves en la presentación del Plan de IMSS que se va a acabar la corrupción en el millonario negocio de las medicinas, “me canso ganso”, recalcó. Ya antes se ha referido al tema y advertido que no le alcanzarían las prisiones para los corruptos.

La OCDE calcula que el costo de la corrupción va del 5 al 10 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Según la Encuesta Nacional de Calidad Regulatoria e Impacto Gubernamental en Empresas, en 2016 las empresas gastaron mil 600 millones de pesos en pagos y sobornos.

Mexicanos Contra la Corrupción y Transparencia Mexicana presentaron recientemente el segundo Reporte de Integridad Corporativa, y el resultado es espeluznante: aunque muchas de las 500 grandes empresas del país tienen estrategias óptimas contra actos corruptos, no son pocas las que enfrentan líos legales por ese motivo.

Pronto sabremos qué diferencia hay entre prometer cazar “peces gordos”, de la primera transición, al actual “me canso ganso”.

Punto y aparte. El presidente Andrés Manuel López Obrador ha dicho por años que no tiene nada qué ver con Hugo Chávez o su sucesor, Nicolás Maduro. Fue una escandalera cuando se supo que vendría a la toma de posesión. Sensatamente, sólo vino a la comida privada en Palacio Nacional, pero la foto del recuerdo ahí está. Este fin de semana México no se sumó al Grupo de Lima que condenó al régimen venezolano y pedía a Maduro no asumir la presidencia. Un día antes una mujer increpó a López Obrador para reclamarle sus posturas acríticas hacia ese gobierno. “No me meto en asuntos de otros países”, le dijo. Ella le insistió: “la indiferencia también mata”. El miércoles López Obrador se reunirá con el cuerpo diplomático. A ver qué les dice.

Punto final. Arturo Zaldívar es presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Cuando lo propuso Vicente Fox se cayó su postulación. Felipe Calderón lo logró y vaya revés que le propinó cuando resolvió que en el caso Florence Cassez su gobierno salía perdiendo. Es amigo de personajes cercanos a López Obrador. ¿Con Zaldívar el Presidente tiene ya en sus manos al Poder Judicial?

Peña Nieto comenzó el daño

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