Opinión

La Constitución y el Estado de Derecho

El Estado de Derecho no puede ser completo si no existe una educación en las personas de sus contenidos. | Ricardo Velázquez Cruz

  • 05/02/2021
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La palabra Constitución viene del latín Constitution que significa disposición y organización conjunta de las cosas. Así, las reglas que se establecen en una Constitución deben de ser órdenes para que pueda existir una organización efectiva en el territorio donde se gobierna.

Por ello ninguna ley o persona puede estar por encima de ella, es en este sentido que todas las personas servidoras públicas antes de tomar posesión de su cargo protestan guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes que de ella emanan.

Hay dos clases de Constitución: la federal, que lleva por nombre Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que Reforma la del 5 de febrero de 1857 y cuya fecha de promulgación fue el 5 de febrero de 1917, durante el gobierno de Venustiano Carranza; hay otras constituciones llamadas de los estados o locales, de diferentes fechas, pero que no pueden ir contra el texto de la Constitución federal, precisamente Federal es un derivado del latin foedus, éstos eran los territorios que conquistaba Roma y a quienes dejaba cierta autonomía e independencia en sus leyes y sólo les cobraba un tributo por dejarlos que se gobernasen a sí mismos.

Nuestra Constitución consta de tres partes. La primera de los derechos humanos y sus garantías, que son las libertades que tiene todo individuo y que puede ejercer mientras una ley no la prohíba, estan incluídas del artículo 1 al 28 de la Constitución federal.

La segunda parte es la suspensión de dichas garantías en casos de invasión, perturbación grave de la paz pública o de cualquier otro que ponga a la sociedad en grave peligro o conflicto. Esta parte abarca el artículo 29 de la Constitución.

La tercera parte contiene los derechos que tenemos como mexicanos y la forma de constituirnos en una República representativa, democrática, laica y federal, compuesta por estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior, y por la Ciudad de México, unidos en una federación establecida según el principio de la ley fundamental. Esta parte abarca de los artículos 30 al 136 de la Constitución.

En esta última parte se les otorga a las autoridades el derecho de ejercer todas las facultades que tengan establecidas en la Constitución o en las leyes sin poder hacer más que lo que la ley les faculta.

De los enunciados establecidos en la Constitución como derechos humanos y garantías para el individuo y de limitación de las autoridades a hacer solamente lo que la ley les faculta, nace el Estado de Derecho. En éste, se requiere de un sistema de leyes claras y precisas y de instituciones fuertes ordenadas, pero también sometidas a la ley.

En este punto, el secretario General de las Naciones Unidas, nos señala que el Estado de Derecho puede definirse como “un principio de gobernanza en el que todas las personas, instituciones y entidades, públicas y privadas, incluido el propio Estado, están sometidas a leyes que se promulgan públicamente, se hacen cumplir por igual y se aplican con independencia, además de ser compatibles con las normas y los principios internacionales de derechos humanos. Asimismo, exige que se adopten medidas para garantizar el respeto de los principios de primacía de la ley, igualdad ante la ley, separación de poderes, participación en la adopción de decisiones”.

Sin embargo, el Estado de Derecho no puede ser completo si no existe una educación en las personas de los contenidos de la Constitución, si las autoridades no están capacitadas o desconocen los principios constitucionales que deben cumplir, ya que la Constitución es un ente vivo y que horma a través de la norma la forma irregular de la sociedad para crear un sistema de equilibrios constitucionales que nos permitan vivir en paz y en progreso.

Una de las grandes reformas de la Constitución en el periodo de la cuarta transformación es el establecido por el articulo 4º que consagra un sistema de salud para el bienestar garantizando la extensión progresiva de los servicios de salud para la atención gratuita de las personas que no cuenten con seguridad social. Establece que el Estado garantizará la entrega de un apoyo económico a las personas que tengan discapacidad permanente, determina que las personas adultas mayores tienen derecho de recibir por parte del Estado una pensión no contributiva, prevé que el Estado establecerá un sistema de becas para los estudiantes de todos los niveles escolares del Sistema de Educación Pública; por otro lado reforma el artículo 28, por el cuál, quedan prohibidas las condonaciones de impuestos en los términos y condiciones que fijan las leyes.

La eliminación de privilegios fiscales injustificados. La reforma en materia de candidaturas. La posibilidad de participar en los procesos de revocación de mandato del Presidente de la República, Gobernadoras y Gobernadores, Ayuntamientos y titular de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. La reforma que garantiza la participación de hombres y mujeres en igualdad de circunstancias y número en la vida democrática. La responsabilidad del Congreso para crear una única ley procesal en materia civil, familiar y de extinción de dominio. La incorporación del lenguaje incluyente. Todas son tan solo una parte de las reformas que sucedieron durante el primer año de gobierno del presidente.

El año pasado -2020-, fueron reformados los artículos 4, 73, 115 y 122, lo que fue publicado en el DOF el 18 de diciembre; en materia de movilidad y seguridad vial. Siendo reformados con posterioridad nuevamente, los artículos 4 y 73 en materia de juventud. Dicha reforma busca garantizar su desarrollo integral.

Con dichas transformaciones en la ley, las cuales responden de manera más eficaz a la sociedad actual, es evidente que el Estado Constitucional de Derecho es, como se dijo antes, una conquista irreversible. El poder conquistado por el individuo conlleva transformaciones trascendentales en nuestras vidas que apenas han sido asumidas por la sociedad.

Con esto se trata de reducir las desigualdades y la lucha a través de una política dirigida a la reducción de las desigualdades a través de la garantía de los derechos sociales y del trabajo. Porque procurar sólo el bienestar de pequeños grupos de potentados –como siempre se hizo– es lo que ha profundizado la desigualdad, la descomposición social, ha fomentado la corrupción y con ello el narcotráfico y la violencia que sufrimos los mexicanos.

Dignidad social y los derechos individuales, sociales y económicos tienen una relación directa con la democracia e inversamente entre el crecimiento de las desigualdades y las crisis de las democracias.

Las constituciones son ideales que resumen y reflejan los deseos de la gente que son la Constitución y el Estado de Derecho.

Termino con una frase del presidente Andrés Manuel López Obrador:

“La fraternidad no sólo tiene rostro humano, sino que es la manera más eficaz para garantizar la gobernabilidad, el Estado de derecho y la armonía social”.

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