Opinión

¡La caída de Cienfuegos; es fiesta para el narco!

Veremos la guerra entre las bandas criminales, frente a un Estado ausente. | Ricardo Alemán

  • 19/10/2020
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¿En qué país y en qué gobierno, el presidente ordena dejar en libertad a uno de los mayores criminales, como Ovidio Guzmán y, al mismo tiempo, ordena entregar preso –al gobierno de Estados Unidos–, a uno de los generales que más combatió al narcotráfico?

¿Es una grave contradicción o, por el contrario, asistimos al mejor ejemplo de una “alta traición” por parte del presidente mexicano?

¿Será que, al entregar a la DEA a un general de cuatro estrellas que, además fue titular de la Sedena, el presidente está “entregando la plaza” al crimen organizado?

Y obligan las interrogantes porque con la detención del general Salvador Cienfuegos y con el descrédito arrojado en el rostro de las fuerzas castrenses mexicanas, el resultado es una fiesta para los grupos criminales a los que, por décadas, combatieron militares y marinos.

Esas, entre muchas otras, son las preguntas que se hacen militares y marinos de alto rango –consultados por Itinerario Político–, para quienes no existe la menor duda que detrás de la detención del general en retiro, Salvador Cienfuegos, está la mano del presidente mexicano.

Es decir –según explicaron–, que el mismo presidente Obrador habría entregado al ex secretario de la Defensa Nacional, lo que consideran como una de las mayores traiciones a México, a la investidura presidencial y, sobre todo, a las fuerzas castrenses.

Por eso –según dijeron los militares consultados–, no existió ningún reclamo y menos una exigencia por parte del Estado mexicano; del presidente mismo, para defender a uno de los militares que era reconocido, entre mandos y la tropa, como el más exigente en la lucha contra el crimen organizado.

Lo ridículo del tema –y la verdadera tragedia–, es que, en el actual gobierno federal, es el propio presidente quien ordena liberar a poderosos narcotraficantes –como Ovidio Guzmán–, y también por orden del presidente se entrega “a la justicia norteamericana” a uno de los generales que más combatió a los criminales y a los narcotraficantes.

Por eso obliga seguir preguntando:

¿Para qué bando trabaja el presidente Obrador; para combatir al crimen o para dejar el camino libre y la plaza toda, a criminales y narcotraficantes?

Pero tampoco ahí termina la historia.

Vale recordar que Obrador anunció una purga de todos aquellos militares –de alto rango–, que según sus “otros datos” mantienen vínculos con el general Cienfuegos, hoy convertido en “perro del mal”.

Lo cierto es que, en los hechos, asistimos a la persecución de toda una generación de militares que son quienes más combatieron al crimen en las últimas décadas.

¿Y, qué significa esa persecución? ¿Cuál será su impacto en la lucha contra el crimen y contra los barones de la droga?

Primero, vale decir que, en efecto, se trata del mundo al revés; de los patos disparando contra las escopetas.

Es decir que el jefe de las instituciones, el jefe de militares y marinos parece, en los hechos, el mejor aliado de criminales y narcotraficantes, a quienes –también en los hechos–, limpia el camino al llevar presos a todos aquellos militares y marinos que más lucharon contra “narcos” y matarifes.

Por eso la indignación de muchos militares y marinos que ya no ven al presidente López Obrador como “el jefe máximo” de las Fuerzas Armadas.

No, a partir de lo que llaman “la traición a las Fuerzas Armadas”, muchos de esos altos mandos militares ven al presidente López como el “enemigo máximo” de las Fuerzas Armadas.

Y, segundo que, al relevar de sus cargos a los mandos formados en la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico, se dispararán las disputas, la lucha por los territorios criminales y, por consecuencia, el número de muertos por hechos violentos.

Y todos seremos testigos de ese “México al revés”; en el que ya no existirá la guerra del Estado mexicano contra las bandas criminales; sólo veremos la guerra entre las bandas criminales, frente a un Estado ausente, claudicante y un gobierno derrotado; atrapado por los intereses mafiosos.

Al tiempo.

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