Opinión

La 4T ante el poder económico y político

Debemos reconocer los mexicanos hemos sido víctimas de una clase política fallida colmada de ambiciones políticas y económicas. | José Luis Pérez Canchola

  • 22/05/2020
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El gobierno de la 4T dispone de 54 meses para poner en su lugar a los dueños del dinero. No será fácil. Se trata de aquellos que por su poder económico impusieron su voluntad durante décadas beneficiando a presidentes, gobernadores, alcaldes, diputados y senadores. Todos ellos preocupados más por el dinero que por la gente.

Ante semejante poder económico y político, lo cierto es que por décadas la lucha por la democracia y la justicia social fue una lucha cuesta arriba.

Por ejemplo, la campaña presidencial de Valentín Campa en 1976, a quien acompañé en su gira por Baja California, lo más que se logró fue abrir el debate para el registro de los partidos políticos de izquierda.

Después, en la campaña de 1982 las fuerzas de izquierda presentaron como candidato presidencial a otro gran personaje, a Arnoldo Martínez Verdugo, hombre honesto y comprometido con las causas populares, a quien conocí muy bien ya que trabajé en su equipo durante 5 años en comisiones internacionales.

Lo cierto es que aquellos dos grandes personajes, sentaron las bases para que en la elección presidencial de 1988 el voto popular se orientara por el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas. Sin embargo todo indica que Cárdenas fue víctima de un fraude electoral orquestado por los neoliberales nacionales y extranjeros y por el gobierno de Washington (ver los Documentos de Santa Fe).  

En la parte operativa, aquel fraude fue manipulado durante los días 6, 7 y 8 de septiembre de 1988, por Manuel Bartlett (hoy prominente funcionario del gobierno federal), y por su asistente Amador Rodríguez Lozano, eterno crítico del Lic. López Obrador, pero que ahora es un destacado funcionario de la 4T en Baja California a cargo de la Secretaría General de Gobierno.

Pero tratar sobre estos personajes es perder el tiempo. Lo que ahora importa es reconocer que el gobierno de la 4T necesita el respaldo de los mexicanos demócratas, de las clases populares, de las comunidades indígenas, de los que nacieron pobres y están condenados a morir pobres, de los mexicanos migrantes dentro y fuera del país, de los profesionistas sensibles a las necesidades de la mayoría, de los jóvenes sin futuro y de todos aquellos que sienten, o sentimos, la responsabilidad de servir a los demás.

Hoy en día, no solo por la emergencia sanitaria, sino más que nada por las condiciones de desigualdad, de pobreza y de exclusión sistémica, lo que debemos reconocer es que México y los mexicanos hemos sido víctimas de una clase política fallida colmada de ambiciones políticas y económicas.

La pregunta que tarde o temprano, todos debemos hacernos, es si queremos ser parte del problema o de la solución.