¿Para quién ha sido incómodo el ex fiscal electoral Santiago Nieto?

¿Para el gobierno federal? ¿Para los involucrados en una posible trama corrupta vinculada a la empresa brasileña Odebrecht? ¿Para los delincuentes electorales? ¿Para el sistema político mexicano? ¿Para los ciudadanos de a pie que lo único que queremos es justicia-justa y saber la verdad de lo que pasa y lo que ocurre en los hechos de gobierno?

En unos días los 128 integrantes del Senado de la República habrán de tomar una decisión trascendente. La remoción, o no, del ex fiscal para delitos electorales, Santiago Nieto.

Pero también por otras razones; no por los actores y ni siquiera por el hecho que presuntamente se investiga y del que, tarde o temprano, habrán de conocerse sus esencias y culpabilidades, como es el caso Odebrecht. La historia no es esa tía buena que todo lo ve y todo lo perdona.

Es por el significado de todo esto y hacia dónde irá, en adelante, la justicia en México. Se presenta una oportunidad histórica a los legisladores de la Cámara Alta. Y actuarán con base a dos posibles criterios: el de proteger y ensuciar aún más el estado de la justicia en México; o el de liberar lo injusto de la justicia y dar paso a la verdad de lo que ocurre en nuestro país en materia de corrupción.

Todo parece haber comenzado con la renuncia de Raúl Cervantes Andrade al cargo de Procurador General de la República (26 de octubre de 2016 - 16 de octubre de 2017).

Ya se sabía que Santiago Nieto era un fiscal incómodo para el gobierno federal, aunque con Cervantes la fiesta iba en paz. Si no se comprometían uno con el otro, por lo menos no se hacían la guerra y la situación era controlable… Acaso Cervantes sabía lo que ocurriría días después.

De forma sorpresiva y por razones que no se explican del todo, Cervantes dejó el cargo y con esto marcó el destino de Nieto.

A la llegada del encargado del despacho en la PGR, Alberto Elías Beltrán, una de sus primeras tareas fue correr a Nieto y quitarse de encima la monserga esa de que “tenía que cumplir con la ley en materia de corrupción electoral”.  Ocurrió el viernes 20 de octubre.

Elías Beltrán inició ya un recorrido mediático para convencer al mundo y su circunstancia de que la decisión de despedir al ex fiscal electoral fue suya y nada más que suya.


No provino de Los Pinos


Se esmera y se esmera y se esmera en afirmar. Muy difícil de creer.  Sobre todo en una decisión de este calado y a unas horas de su toma de posesión como interino. Aun así, fuentes federales han filtrado que la decisión sí vino de Los Pinos.


La decisión se toma en un orden técnico. El ex titular de la Fepade hizo declaraciones sobre hechos y datos relacionados con investigaciones a cargo, lo cual violenta diversos principios del nuevo sistema de justicia penal, como es la presunción de inocencia y debido proceso

Todo porque en días pasados Nieto dio a conocer a dos medios de comunicación que el ex director general de Pemex pudo haberle presionado para deslindarlo de la investigación-Odebrecht.

Lozoya se apresuró a decir, entonces, que sí había enviado un documento a Nieto, pero “estrictamente lo que pide es que se me cite si hay una investigación en mi contra… yo no entiendo cómo ha sido interpretado como una petición de impunidad o como una amenaza o como una petición de que se disculpe alguna autoridad conmigo…” 

Elías Beltrán insiste: 


Se hace la remoción de Santiago porque el hecho de que violente estos principios puede dejar en libertad a probables responsables y la PGR no puede permitirlo…

Santiago Nieto solicitó al Senado de la República su restitución en el puesto, toda vez que –dice– “no se le concedió el debido proceso y existen problemas jurídicos en su remoción, no se le explicaron las razones de esta decisión para su defensa, no se motivó la decisión, el Procurador interino podría no ser quien tomara esta decisión o debe ser hecha por el Senado…”

En todo caso, lo que hay en el fondo de todo esto tiene un significado, aclarar un asunto muy delicado: si la campaña de Enrique Peña Nieto en 2012 recibió recursos de Odebrecht a través de Emilio Lozoya Austin, quien por entonces era el responsable de asuntos internacionales de la campaña.

¿Es mentira lo que afirman testigos en el sentido de que acompañaron la campaña de Peña Nieto y que depositaron cifras exorbitantes en cuentas fuera del país pero con el sentido de obtener beneficios en contratos para Odebrecht o sus empresas en México? Circulan ya documentos que detallan esta participación.

Este es un asunto que requiere explicaciones serias. No sainetes. El presidente ha sido aludido. Lozoya también. Ambos tienen como primera responsabilidad la de aclarar estos dichos, habida cuenta de que cualquier cosa que digan deberá ser investigada y probada.

¿Pero quién lo hará si ya corrieron al Fiscal de Delitos Electorales incómodo para ellos? Porque a fin de cuentas, la incomodidad de este fiscal ¿es para el oficialismo?.. No lo es para nosotros, ciudadanos que lo que merecemos son explicaciones y verdades.

Pero también limpiar lo injusto de la justicia en México. Y esa es ahora la tarea del Senado en donde ya se echó a andar el gran aparato de gobierno para cabildear entre senadores a fin de conseguir votos para confirmar la destitución de Santiago Nieto. ¿Lo conseguirán? El Senado tiene la palabra. 

@joelhsantiago | @OpinionLSR | @lasillarota




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