Opinión

Juego de tronos

La igualdad en derechos ha sido uno de los sueños más largamente acariciados, y sin embargo hoy seguimos aferrados a que somos diferentes. | Pamela Cerdeira

  • 17/09/2018
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Siempre me han intrigado los baños. Me lo hizo notar alguien en twitter. “Pamela, mientras todos se toman fotos en el baño, tú le tomas fotos a los baños”. Me escribió después de que había publicado una la de un W.C. japonés. La taza tiene más botones que el control remoto de la televisión y hay en ella más decisiones que tomar que cuando uno quiere comprar un café en Starbucks. Puedes elegir la música, el aroma, la temperatura del asiento, la potencia y temperatura del chorro de agua para limpiarte, creo que hasta masaje tenía.

Los baños me intrigan porque dicen mucho del lugar en el que están y de quien los usa. No sólo es su limpieza la que habla, también explican entorno cultural y hasta hablan sobre discriminación. En los baños del Centro Nacional de las Artes el papel higiénico está frente los lavabos, uno debe tomarlo antes de ingresar a cada cubículo, su curiosidad radica en que está encerrado en una reja con un candado. Podía ser una pieza artística en sí. Los baños para los empleados de la Delegación Cuauhtémoc son todavía más interesantes. De entrada, poderlos usar. Porque para llegar a ellos hay que pedir favores, si no fuera porque no hubo dinero involucrado, podríamos decir que hacer uso de ellos es parte también de un mecanismo de corrupción como si uno estuviera buscando un permiso de construcción o cualquier otro documento. Los que conocí, en la planta baja del edificio delegacional, tienen tres o dos cubículos. Pero uno de ellos tiene un candado, no cualquiera puede utilizarlo. En una hoja carta con letra Arial tamaño gigante que está pegado en la puerta del cubículo del candado se lee: DIRECCIÓN. No es que el sanitario no sirva, está reservado para los culitos que tienen mayor sueldo, entre sus prestaciones encontrará: baño exclusivo. ¿Qué nos dicen, por ejemplo, los baños del museo Soumaya en Plaza Carso? En cuanto a belleza, tamaño y limpieza podría uno pensar que son parte de alguna de las colecciones del museo, por cierto, gratuito. Los baños de hombres casi nunca tienen cambiadores. En los de mujeres las filas suelen ser más largas. Si tienen o no un bote de basura es otro tema. Incluso conozco una pareja en la que el bote de basura en el baño de visitas fue motivo de divorcio.

Pero los baños también pueden decirnos hacía donde vamos. Entender que hay un baño para hombres y otro para mujeres ha sido parte de lo cotidiano. Pero si pensamos en el baño como un sistema de segregación: por género o por ingreso, estamos obligados a repensar porqué usamos los baños que usamos. La tendencia en diversas ciudades de Europa son los baños mixtos. Un espacio con lavamanos comunes y diversos cubículos en donde la fila mixta va entrando al que este vacío. La limpieza, que a muchos preocuparía, no es un asunto de género, es un asunto de ecuación. Esto resuelve el conflicto común de personas trans, también de mamás que tienen que meter a sus hijos al baño de mujeres, papás con sus hijas o personas con discapacidad y quienes les asistan si es que son de distinto género. Me parece que incluso convierte el espacio en uno más seguro.  

La igualdad en derechos ha sido uno de los sueños más largamente acariciados, se han logrado avances y sin embargo hoy, en el más básico y humano de los actos seguimos malamente aferrados a que somos diferentes

Derribar el avión

@PamCerdeira | @OpinionLSR | @lasillarota


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