En junio de 2013, el gobierno de Daniel Ortega entregó la concesión a la empresa china HKND del empresario Wang Jing, la construcción de lo que sería el canal interoceánico de Nicaragua, el cual, vendría a ser una segunda opción para las rutas del comercio mundial de lo que hoy representa el canal de Panamá.

La obra estaba estimada para ser entregada en el 2021 y su costo aproximado era de 50 mil millones de dólares. El anunció generó inconformidades y protestas de manera inmediata por parte de diversas organizaciones civiles en Nicaragua, sobre todo, en las zonas que se suponía serían impactadas con la construcción del canal; las denuncias entre otras cosas, señalaban el enriquecimiento del gobierno, el abuso de autoridad y la falta de claridad del impacto que dicho proyecto generaría al país.

Canal de Nicaragua

La obra por sí misma, ya era polémica pues amén de los impactos al interior de Nicaragua, llevarlo a cabo, significaba establecer un nuevo juego de estrategia geopolítica y comercial a nivel mundial. Y es que el megaproyecto, además de convocar a la empresa de Wang Jing, al menos había atraído a una docena más de empresas chinas.

Lo anterior generaría una fuerte presencia del gobierno chino dentro los límites de la jurisdicción de influencia regional de los Estados Unidos, pues el proyecto del canal, no representaría un elemento de intercambio comercial, sino que además, implicaría un factor de seguridad nacional para el gobierno de Washington.

Esto explica por qué la guerra comercial entre los Estados Unidos y China no comenzó este año con la imposición de aranceles entre ambos países; la construcción del canal de Nicaragua, es uno de los tantos capítulos que han dado pie a dicho conflicto y que inició desde hace al menos diez años.

Con la decisión de Daniel Ortega de concesionar la mega obra al capital chino, no sólo estaba desafiando la hegemonía de los Estados Unidos en lo que es su principal zona de influencia, sino que además buscaba legitimar su proyecto político para perpetuarse por más tiempo al frente del gobierno de Nicaragua.

Daniel Ortega

En 2016, Daniel Ortega se reeligió como presidente de Nicaragua por tercera ocasión consecutiva, y su proyecto apuntaba a que fuera su esposa Rosario Murillo, quien contendiera por la Presidencia en las elecciones de 2021 con la finalidad de mantenerse en el poder.

Pese a que en 2016 Ortega había ganado la Presidencia con más del 70% de los votos, la oposición política en Nicaragua comenzó a trabajar para detener lo que ya se vislumbraba como un gobierno de corte dictatorial, y antes de que se celebrarán las elecciones en ese año, trabajaron junto con el congreso de los Estados Unidos en una ley que se denominó "Nica Act" que tenía como intención, limitar los apoyos y créditos financieros hacia el gobierno nicaragüense por parte de los organismos internacionales mientras no se garantizaran comicios democráticos y transparentes.

En mayo de 2017, Donald Trump anunció que su gobierno, reduciría 98% la ayuda entregada a Nicaragua para programas de desarrollo social y gobernabilidad mientras el gobierno de Ortega, no diera muestras de voluntad democrática para adelantar los comicios presidenciales para finales de 2018. En 2016, el gobierno estadounidense destinó 10 millones de dólares de apoyo al país centroamericano.

Crisis

En los últimos cinco meses, la crisis en Nicaragua ha cobrado ya la vida de más de 350 personas, y aunque Daniel Ortega cuenta con el respaldo del ejército a su gobierno, las organizaciones civiles tanto públicas como privadas, continúan junto con el apoyo del exterior, presionando al gobierno sandinista para que deje la Presidencia y llame a nuevas elecciones en el corto plazo.

Hoy en día, existe poca certidumbre sobre si iniciaron o no las obras de construcción del canal, en realidad no hay información al respecto; sin embargo, Daniel Ortega propició la acumulación de diversos factores políticos internos y externos para llegar a la crisis en que hoy se encuentra Nicaragua, y que pone al país, al borde de una profunda depresión social que lo vuelve a someter a un rezago económico y político, al dejar nuevamente en manos del exterior, el futuro de uno los países del continente americano más ultrajados en su soberanía.

La democracia hipócrita

@ijm14 | @OpinionLSR | @lasillarota




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