Internet y los desafíos presentes y futuros

Con la entrada en nuestras vidas de las redes sociales surgió un optimismo que hacía pensar que por fin dejaríamos de depender de los medios de comunicación para la formación de una opinión pública robusta, con la más amplia libertad de información. La democratización de la palabra ya no dependería del cerrado sistema de medios tradicionales, tan propensos a negar el pluralismo y la diversidad, a homogeneizar la agenda informativa y los contenidos en general.

Autorregulación

Frente a ese optimismo organizaciones y activistas defensores de los derechos digitales mantuvieron la premisa de que lo mejor para seguir manteniendo esas libertades en línea lo mejor era evitar cualquier tipo de regulación en internet, la apuesta fue entonces por la autorregulación de las distintas plataformas en internet con acuerdos multisectoriales a nivel global para mantener la gobernanza en internet y seguirla manteniendo como una arquitectura abierta para todas las personas.

Sin embargo, ese optimismo está siendo rebasado de manera acelerada ante la alerta de voces que han encontrado y recabado evidencias de que esa libertad de información y de expresión están encontrando sus límites ante las condiciones en las que operan las grandes plataformas de internet que usamos millones de personas en el mundo, plataformas en las que corre el debate público con una amplia incidencia en el ámbito de los político y de la opinión pública, por ello se han convertido ineludiblemente es un espacio público imprescindible para el juego democrático y por lo tanto la autorregulación está resultando insuficiente.

El ejercicio de derechos frente a particulares

La capacidad de penetración de plataformas como Facebook, Google, WhatsApp, Netflix, YouTube, entre otras, les han permitido conformarse en gigantes transnacionales con acceso a los datos personales y conductas de miles de millones de usuarios que monetizan de manera indiscriminada, poniendo en riesgo la protección de datos personales. El escándalo de Cambridge Analytica simplemente puso en evidencia lo que ya se venía denunciando desde hace tiempo sobre la conducta de Facebook con la utilización indebida de datos personales, pero no es la única empresa que tendría que rendir cuentas al respecto, pues todas las plataformas en línea recopilan nuestros datos, sin que sepamos bien a bien cómo son utilizados; de hecho no podemos acceder a ellas si no damos nuestro consentimiento para que accedan a nuestra información, lo que nos deja en la práctica en un consentimiento forzado.

¿Censura privada?

Pero ese no es el único problema, de manera reciente también se han mostrado evidencias de lo que se ha llamado una posible censura privada por parte de estas plataformas en la remoción de contenidos de acuerdo a sus propios parámetros de lo que consideran es pornografía, discurso de odio, mensajes violentos o que violan los derechos de autor, bajo esos criterios es que se ha removido contenido como fotografías de indígenas del Amazonas que muestran los pechos de mujeres y que plataformas como Facebbok han calificado como pornografía. La pregunta es si los criterios de estas compañías no termina por coartar la libertad de expresión de millones de personas por parte de privados sin que los Estados hagan nada al respecto, con lo cual el derecho de libertad de expresión en línea se ve seriamente afectado. Aunque las empresas han hecho un importante esfuerzo de autorregulación para transparentar la remoción de contenidos, lo cierto es que hasta el momento ha sido insuficiente.

Por ello, el Relator Especial para la Promoción y Protección del Derecho a la Libertad de Opinión y Expresión de Naciones Unidas, David Kaye, cuestionó el modelo de autorregulación para las empresas de Internet. Aseguró que deberían involucrarse en mecanismos de co-regulación, por ejemplo a través de Consejos como los de periodistas, y adelantó que presentará un informe temático sobre el rol de las redes sociales y los buscadores de Internet en la moderación de contenidos y su responsabilidad para garantizar la libertad de expresión. También sostuvo que las compañías de Internet deben profundizar su trabajo en materia de divulgación y transparencia, explicar cómo adoptan sus reglas, pero también cómo la comunidad se involucra en ellas y empoderar al usuario en este proceso, así como la necesidad de que las plataformas mejoren radicalmente su transparencia, porque los términos de servicio otorgan discreción a las compañías para la remoción de contenidos con reglas que son vagas y pueden dar lugar a la censura, según reportó OBSERVACOM[1].

Los algoritmos

Otro punto donde se requiere de mayor transparencia por parte de estos gigantes de internet es en el manejo de los algoritmos que priorizan los contenidos que vemos en sus plataformas y que pueden afectar no solamente el pluralismo y la diversidad de informaciones, sino incluso la competencia económica en nuestros países. Así lo demuestra el caso de la multa impuesta por la Comisión Europea a Google por 2.7 mil millones dólares, por abusar de su posición dominante desplazando a sus competidores a través de su motor de búsqueda al privilegiar su propio servicio de compras comparativo que siempre mostraba a sus propias empresas o a las de sus alianzas comerciales.

Los esquemas comerciales de estas empresas y el uso discrecional de sus algoritmos están teniendo incluso injerencias indebidas en los procesos electorales en los países, tal como se mostró en las elecciones de Estados Unidos, limitando seriamente la libertad de información.

Protección de datos personales

Sin duda, las plataformas de internet han sido una gran herramienta para diversificar contenidos y el debate social, sin embargo, también representan un desafío para los derechos de millones si no se tienen las medidas adecuadas para la protección de datos personales, libertad de información y de expresión, entre otras.

Hasta ahora la única región del mundo que ha encarado estos desafíos regulatorios ante estos fenómenos ha sido Europa. En materia de protección de datos personales entró en vigor el nuevo Reglamento General de Protección de Datos, a partir del 25 de mayo, que otorga a los ciudadanos de la Unión Europea (UE) un marco para defenderse mejor de que se dé uso indebido a su información personal. Desde ese momento los asiste el derecho a averiguar cuáles de los datos sobre su persona han sido guardados, y qué pasará con ellos, aunque ya hay usuarios que se han quejado por su incumplimiento por parte de los grandes intermediarios. Si bien mucho consideran que es una normativa extrema, habremos de ver sus resultados. No estaría de más voltear la cara hacia ese norte para ver qué nos puede servir en el país para resguardar nuestros datos personales y derecho a la intimidad, temas que adquieren mayor relevancia frente al Internet de las cosas y la Inteligencia Artificial.

Ante estos desafíos y otros más en la era de Internet, es hora de que en México demos el debate sobre los desafíos de autorregulación, corregulación y regulación necesarios para salvaguardar los derechos de la población.


Días Aciagos

[1] Información disponible en: http://www.observacom.org/david-kaye-empresas-de-internet-deberian-involucrarse-en-mecanismos-de-co-regulacion-advierte-sobre-falta-de-transparencia-y-reglas-vagas-y-discrecionales-para-la-remocion-de-contenidos/#post_content

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