Opinión

Inicia la batalla por la Casa Blanca

El candidato para enfrentase a Donald Trump será decidido pronto y entonces estallará la guerra sucia por la sucesión presidencial. | Alicia Fuentes

  • 18/02/2020
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A pesar del juicio político promovido por los demócratas, el presidente Donald Trump actualmente goza del 49% de aprobación en Estados Unidos. Si bien haría falta un porcentaje mayor para tener por cuatro años más a Trump en la Casa Blanca, basta recordar que en 2016 el empresario neoyorkino venció a Hillary Clinton por un reducido margen de votos electorales, perdiendo el voto popular. Al igual que entonces, las variantes que hoy en día juegan a favor del presidente son el apoyo incuestionable del partido republicano y la división del partido demócrata, que enfrenta el reto de nominar a un candidato capaz de derrotarlo en las elecciones presidenciales de noviembre de 2020.

No obstante, ante la mirada de propios y extraños, las elecciones primarias celebradas en Iowa y New Hampshire del 3 y 11 de febrero pasado desvelaron sorpresas que ponen en entredicho el clima electoral que prevalece en Estados Unidos, especialmente por dos de los cinco principales candidatos para enfrentarse a Donald Trump en las elecciones presidenciales de este año: Pete Buttigieg y Bernie Sanders, quienes dejaron muy atrás a Elizabeth Warren, Amy Klobuchar y Joe Biden.

En Iowa, estado del que han resultado candidatos como Al Gore, John Kerry, Barack Obama y Hillary Clinton, el vencedor fue Pete Buttigieg, quien enfatizando la frase “una esperanza improbable se ha convertido en una realidad innegable” se colocó a la cabeza de la nominación demócrata. Buttigieg prácticamente contrasta en todo con Donald Trump: edad, dominio de idiomas, experiencia militar, educación e incluso preferencias sexuales. El ex alcalde de South Bend, Indiana, representa una transición hacia una nueva era política en Estados Unidos, ofreciendo luchar contra el cambio climático, los derechos de la comunidad LGBTI y demás preocupaciones de las nuevas generaciones de estadounidenses.

Por otra parte, el ganador en New Hamshire fue Bernie Sanders, quien se ubica en el extremo más lejano de Trump pues se autodenomina “socialista demócrata”. Sanders se ha convertido prácticamente en el único veterano de la política estadounidense que ha logrado captar el apoyo de la generación millenial por iniciativas como la matrícula gratuita para las universidades públicas, el aumento de los impuestos para los más ricos y la cobertura sanitaria universal, con lo cual Estados Unidos se empezarían a parecer más a los países de Europa Occidental.

Aquí, la pregunta que surge es si la sociedad estadounidense será receptiva dadas las características de los que ahora son los punteros para enfrentarse a Donald Trump. Sin pretender denotar una moralina simplista en el comentario, quizá Sanders y Buttigeig no sean precisamente los personajes que el común de los estadounidenses visualiza como su próximo presidente, tomando en consideración que con Trump se identifican los procapitalistas, supremacistas, homófobos y negacionistas del cambio climático.

Pero aunque pareciera que todo le pinta bien al presidente Trump para reelegirse en una sociedad sorprendentemente conservadora; tras su absolución en la trama ucraniana, con una economía que no ha dejado de crecer y el cierre de filas de los republicanos, Donald Trump aún está lejos de poder cantar victoria. De acuerdo con las encuestas de RealClearPolitics, Trump pierde frente a Sanders y Buttigeig por 4.3 y 1.0 puntos, respectivamente; frente a Biden pierde por 5.6 puntos; mientras que con Klobuchar por 2.6 puntos y con Warren por 2.2 puntos; incluso Michael Bloomberg, que emerge como candidato para la contienda demócrata definitiva en julio, lo supera por 6.0 puntos.

Asimismo, no hay que olvidar que en las elecciones intermedias de noviembre de 2018, la misoginia y racismo del presidente Trump y de miembros de su partido cobraron factura cuando los demócratas desplazaron a los republicanos en la Cámara de Representantes gracias al voto de castigo de negros, hispanos y mujeres. Quizá este fracaso sea la razón por la que parte de los más de 200 millones de dólares en efectivo recaudados hasta ahora por la campaña de Trump y el Comité Nacional Republicano serán destinados a publicidad para incrementar la popularidad del presidente entre votantes negros escépticos y mujeres suburbanas.

No cabe duda que a partir de ahora y hasta julio, seguirá un arduo calendario de primarias en los distintos estados de la Unión Americana, de las cuales quizá las más importantes sean las del 3 de marzo, ya que coinciden las votaciones de los demócratas en el exterior y en 15 estados, entre ellos California y Texas, que tienen el mayor número de votos de delegados demócratas. Si bien es cierto que aún faltarían las votaciones en Florida y Nueva York (17 de marzo y 28 de abril, respectivamente) prácticamente después del 3 de marzo el candidato para enfrentase a Donald Trump estará decidido y entonces estallará la guerra sucia por la sucesión presidencial.