Opinión

Ingreso básico universal

Desafortunadamente, hay una escasez de buenas propuestas entre los candidatos que oscilan entre más de lo mismo y ocurrencias | Octavio Díaz García de León

  • 15/03/2018
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El candidato presidencial de la coalición Por México al Frente, Ricardo Anaya, ha presentado lo que podría ser quizá la propuesta más interesante en las últimas semanas. De las decenas de propuestas de otros candidatos, algunas no tienen pies ni cabeza o son meras ocurrencias. Esta, por lo menos, tiene una larga historia.

De acuerdo con el libro “Ingreso Básico. Una propuesta radical para una sociedad libre y una economía sensata” de Philippe Van Parjis y Yannick Vanderborght, ambos profesores de la Universidad Católica de Lovaina en Bélgica, sus antecedentes se remontan a 1526 con la publicación del libro de Juan Luis Vives, judío converso español, “De la ayuda a los pobres”.

La primera propuesta de un ingreso básico la hizo Thomas Paine en el panfleto “Justicia Agraria” publicado en 1796, en donde proponía dar una cantidad de dinero a toda persona que cumpliese 21 años y un ingreso fijo anual vitalicio a toda persona de 50 años o más.

La propuesta de Anaya es muy similar a lo que proponen los profesores belgas en su libro y refleja las ideas de decenas de economistas a lo largo de la historia, entre ellos, por ejemplo, Friedman, Galbraith y Tobin. En Estados Unidos el presidente Nixon introdujo un esquema parecido y luego, en 1972, el candidato a la presidencia de Estados Unidos, George Mc Govern, propuso un ingreso fijo universal. Existen otras propuestas y experimentos que se han dado en todo el mundo. 

¿Qué es lo que propone Anaya?

El Ingreso Básico Universal es una cantidad de dinero pagada mensualmente a cada ciudadano mexicano. Se financiaría con ingresos que siempre subestima Hacienda, como los 686 mil millones de pesos en 2016 que no estaban previstos en la Ley de Ingresos. También reordenando el gasto social, ya que actualmente existen más de 6 mil 500 programas sociales, algunos de ellos sin reglas de operación o padrón de beneficiarios confiable. Existen muchos programas duplicados y una enorme corrupción que si se eliminaran, ayudarían a financiar este programa. Por otra parte, hace falta un programa serio de austeridad y ahorro, eliminando todos los gastos innecesarios y los privilegios de los funcionarios públicos.

Menciona diez razones por las que otorgar este ingreso es una buena idea:

1.    Reduce la pobreza, especialmente la pobreza extrema.

2.    Reduce la desigualdad.

3.    Se elimina la trampa de la pobreza. Actualmente los beneficiarios de los programas sociales saben que, si dejan de ser pobres, dejarán de recibir los apoyos.

4.    Al ser para todos, se eliminan muchísimos costos burocráticos. En lugar de pagarle a los que seleccionan a los beneficiarios, administran y operan los programas sociales, se le da directamente el dinero a la gente.

5.    Al ser universal, se elimina por completo el uso político y clientelar de los programas sociales.

6.    Le permite a la gente arriesgarse para intentar cosas nuevas, emprender nuevos proyectos.

7.    Convierte a todos los ciudadanos en sujetos de crédito.

8.    Estimula el mercado interno. La gente gasta más y eso provoca que crezca la economía y se generen más empleos.

9.    Permite hacer frente a los problemas de desempleo debido a la automatización y a la robotización.  

10. Valora trabajos que normalmente no se pagan como el del ama de casa o el trabajo de quienes cuidan a un familiar enfermo o con discapacidad.

¿Populista y financieramente inviable?

A la propuesta se le ha tachado de populista e inviable desde un punto de vista financiero. En contraste, quienes la impulsan en el mundo lo ven como una manera de darle más libertad de elegir a los que tienen menos ingresos. Además, en nuestro país podría ser una solución a la corrupción y el clientelismo que se da en los programas sociales.

Uno de los obstáculos es vencer el cacicazgo de quienes dirigen el clientelismo. Requiere romper poderosas estructuras de poder y que el PAN, cuando gobernó, no desapareció porque eran una buena fuente de control político. ¿Estará dispuesto Anaya a abandonar el clientelismo de los programas sociales que favoreció por décadas al PRI, y más recientemente al PRD y al PAN? Parece que sí.

Una objeción al programa es que podría fomentar el ocio al tener todas las personas un ingreso mínimo. Esto no sucederá, porque la cantidad no sería suficiente para vivir bien en el largo plazo. Sería darles a las personas un margen de maniobra por si desean capacitarse, cambiar de trabajo, descansar un tiempo, etc. Se trata de darles más libertad para que decidan su destino.

La gran pregunta es si efectivamente es viable financieramente. La propuesta de los profesores belgas es que el ingreso no pase de ser un 25% del PIB per cápita.  En el caso de México el 25% del PIB per cápita equivale a $3,171 pesos al mes (según INEGI), un 18% por encima del salario mínimo y costaría $4.6 billones de pesos, casi equivalente a todo el presupuesto del gobierno federal, por lo que sería imposible otorgarlo.

Suponiendo que fuera la cuarta parte de un salario mínimo (y esto lo digo yo, no Anaya), aproximadamente $670 pesos al mes, tendría un costo de alrededor de 1 billón de pesos equivalente al 20% del presupuesto federal. También se ve difícil financiar esta cantidad, pero no imposible.

¿Qué tanto ayudaría un ingreso universal de $670 pesos al mes? Seguramente para el 50% de la población que vive en pobreza, sería una buena ayuda, sin desincentivar el trabajar o buscar empleo remunerado.

Las grandes beneficiarias de este programa podrían ser las mujeres, especialmente aquellas que realizan trabajo no remunerado en sus hogares. Con ello se les daría oportunidad de mejorar sus condiciones personales e incluso, cuando sea el caso, alejarse de situaciones de violencia intrafamiliar. El dinero que les correspondería a los menores de edad, se les podría dar también a las mamás.

A las personas de mayor ingreso también se les daría, pero quizá en la forma de un impuesto sobre la renta negativo.

Hay muchos detalles que tendría que aclarar el candidato Anaya. Por lo menos su propuesta es novedosa e interesante.  

Desafortunadamente, hay una escasez de buenas propuestas entre los candidatos actuales que oscilan entre más de lo mismo y ocurrencias. Ojalá pronto surjan otras propuestas que valga la pena discutir.

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@octaviodiazg | @OpinionLSR | @lasillarota

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