Opinión

Información pública contra la desigualdad II

Es necesario conocer sobre los efectos redistributivos de las políticas económicas y sociales.

  • 15/09/2016
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En mi intervención pasada les invité a participar en la Semana Nacional de Transparenciaque se llevará a cabo el 28 de septiembre de este año. Se abordará un tema fundamental para el futuro del país: cómo la información pública ayuda a combatir la desigualdad. Hoy quiero reiterarles una vez más esta invitación.

 

La discriminación y violencia cotidianas producidas por la desigualdad afectan a muchos mexicanos y esta situación no puede seguir así. La solución está en manos de todos, autoridades, empresarios, académicos y sociedad civil organizada. No podemos permitirnos dar pasos en falso e implementar acciones que, además de recrudecer desencantos, no ofrezcan resultados contundentes. Para saber por dónde empezar, entre todos debemos identificar qué avances tenemos, que políticas han sido exitosas, y con qué evidencia contamos.

 

¿Por dónde empezar para combatir la desigualdad?

 

Algunos actores ya han hecho propuestas para iniciar el combate contra la desigualdad en México. Éstas van encamindadas a implementar acciones para garantizar la redistribución de los ingresos y  en pro de la igualdad de oportunidades para hacer efectivos los derechos humanos que dignifican la vida de las personas.

 

En cuanto a las primeras, casi todas las acciones se orientan a mejorar las políticas fiscal y económica. Es urgente que en esta materia haya efectos progresivos. Es necesario que: la carga tributaria no se concentre en impuestos al consumo que afectan a la población más pobre; las contribuciones de quienes más ganan sean calculadas en relación estricta con el monto de su riqueza; exista un mejor control en las condonaciones, deducciones y demás exenciones fiscales; se erradique la evasión fiscal nacional e internacional; se eliminen los monopolios u oligopolios.

 

En cuanto a las segundas, las acciones versan sobre el replanteamiento de la política social para que sea realmente redistributiva, así como en la atención puntual a las necesidades de los sectores de población más vulnerables por medio de políticas y programas públicos focalizados que eviten su discriminación y/o marginación. Además, es necesario garantizar derechos llave como el derecho de acceso a la información para que esta población conozca sus derechos y pueda exigirlos.

 

Las propuestas planteadas no son las únicas; son un punto de partida que sólo mediante el diálogo y el consenso podrán concretarse. Nada puede ser implementado ni ninguna regla del juego puede ser establecida sin estar debidamente justificada.Hace falta evidencia que facilite dichos diálogos y consensos y la información pública es el instrumento por excelencia para lograrlo.

 

¿Con qué evidencia contamos y cuál hace falta?

 

Un gran avance es que México es pionero a nivel global en medir la pobreza multidimensionalmente. Bajo la coordinación del Coneval, se gestó una metodología altamente confiable. Sin embargo, en julio de 2016 se hizo público que el INEGI modificó la metodología de cálculo de las cifras de ingreso del Módulo de Condiciones Socioeconómicas 2015, lo cual impide su comparación con levantamientos anteriores y, por ende, el análisis de las dinámicas de la pobreza en el país. Actores de la academia y de la sociedad civil organizada han alzado la voz para llamar tanto al INEGI como al CONEVAL a atender este problema, que más allá de ser técnico pone en riesgo la toma de decisiones gubernamentales informada. Aún más, algunas organizaciones han advertido que las autoridades de desarrollo social han implementado acciones que llaman de transparencia proactiva para informar a la población los montos económicos que reciben en apoyos sociales. Esto podría alterar el levantamiento de datos para los próximos cálculos que haga el INEGI.

 

Otro aspecto es que no hay datos públicos y confiables para medir la riqueza en el país. El reconocido autor Thomas Piketty advirtió que México no fue incluido en su análisis El capital en el siglo XXI dada la falta de información pública al respecto. Los esfuerzos oficiales por medir la distribución de los ingresos en el país adolecen de errores metodológicos porque no capturan correctamente el ingreso de las personas en la parte más alta de la distribución y subreportan los ingresos de quienes menos tienen. Como resultado se registra decremento en la desigualdad, lo cual contradice con las cifras de pobreza. Es preciso revisar estas mediciones, asegurar transparencia sobre la tributación del porcentaje más rico de la población y las principales empresas del país, el beneficio que obtienen de los incentivos fiscales y su contribución a la economía nacional.

 

Asimismo, es necesario conocer sobre los efectos redistributivos de las políticas económicas y sociales. Su objetivo es garantizar y proteger los derechos sociales, económicos, culturales y ambientales de los mexicanos, sobre todo de los más vulnerables, pero no se sabe si favorecen a sus beneficiarios potenciales, si se administran adecuadamente los recursos y, sobre todo, si se requiere replantearlos o sustituirlos. No sólo se requiere información para evaluar, sino para hacer saber a la población vulnerable sus derechos. Sin embargo existen brechas de información significativas. Hay quienes ni siquiera saben que existe el derecho de acceso a la información pública, por lo cual, es imperioso fortalecer las estrategias de transparencia proactiva y generar capacidades para que se use la información pública útil para la vida cotidiana de las personas. Ya les he hablado de algunas experiencias exitosas. Otras áreas de oportunidad son fortalecer la transparencia presupuestaria como medio para identificar el gasto público regresivo y motivar la vigilancia social.

 

Combatir la desigualdad no significa castigar la fortuna de las élites, sino ofrecer medidas para que todos los mexicanos tengamos las mismas oportunidades. Para entender esto y sentar compromisos concretos hace falta información pública. El objetivo de la Semana Nacional de Transparencia 2016 es impulsar una alianza entre todos los actores interesados para construir en conjunto un México justo, sin desigualdad. No podemos desaprovechar este espacio para lograr conformar esta alianza.

 

Conoce el programa de la Semana Nacional de Transparencia y registrarte para participar en http://snt.inai.org.mx/

 

Twitter: @joelsas

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