Opinión

Ineficaz, ineficiente y abusiva, Policía de la CDMX

Muchos casos de abuso policial denunciados o no, quedan sin sanción | Adolfo Gómez Vives

  • 05/02/2018
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Ocho años de plazo tuvieron los sistemas de procuración de justicia en el país para adecuarse a los requerimientos del nuevo sistema penal acusatorio. Ocho años para capacitar a jueces, magistrados, agentes del Ministerio Público y policías. Ocho años para comprender el principio de presunción de inocencia, diseñar protocolos de actuación y verificar que los llamados “primeros respondientes” comprenden a cabalidad los límites de sus obligaciones. Ocho años para fortalecer sus órganos internos de control y direcciones de asuntos internos, a efecto de lograr policías eficientes, eficaces y castigar sus abusos.

Sin embargo, en la Ciudad de México y en la mayoría de los estados, la actuación de los elementos policiacos exhibe no sólo su desconocimiento del sistema, sino también —y más preocupante— la reiterada comisión de ilícitos, delitos y la violación sistemática de derechos humanos de víctimas e imputados, sin que reciban sanción alguna.

Por ejemplo, el 5 de septiembre de 2017 alrededor de las nueve de la noche, en las inmediaciones de la Alameda Central, un grupo de policías agredió a un joven que iba circulando en bicicleta, en razón de que se detuvo a videograbar la golpiza que varios “agentes del orden” propinaban a otro sujeto, por causas desconocidas. Otro joven que pasaba por allí también decidió grabar la agresión policial contra el joven ciclista. Los policías —entre ocho y diez— golpearon a este último, lo subieron a una patrulla y lo despojaron de su teléfono celular, porque se atrevió a grabar la agresión policial. También le quitaron los únicos cien pesos que llevaba consigo.

Por ello decidió denunciar el hecho ante la Fiscalía para la Investigación de los Delitos Cometidos por Servidores Públicos, misma que quedó registrada en la carpeta de investigación FSP/B/UI-B-2C/D/3261/09-2017, por abuso de autoridad y robo.

Desde luego, la denuncia duerme el sueño de los justos, ya que a la fecha ni se le ha citado a ratificar la denuncia, ni se le ha notificado acción alguna en el ámbito de este proceso. De los demás casos vinculados nada se sabe.

En una entrega anterior (Preocupan más elementos de Seguridad Pública que menor) di cuenta del actuar del policía Juan Sánchez Cruz que trasladó en su patrulla al mismo tiempo a una menor de edad abusada sexualmente, junto con su abusador, lo que representa una grave violación a los derechos humanos de aquélla. La Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México nada ha informado sobre este caso y el Instituto de Transparencia de la Ciudad de México ha servido de tapadera ante las demandas ciudadanas de información en torno de este hecho.

El caso de Marco Antonio Sánchez Flores

En este contexto de abuso y corrupción policial, a más de año y medio de haber iniciado el nuevo sistema penal, se presenta la agresión contra el joven Marco Antonio Sánchez Flores, por parte de elementos de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México.

Los elementos involucrados, Ubel Mora Gallardo, Martín González, Juan de la Rosa Guzmán y Ricardo Trejo han declarado que actuaron “siguiendo los protocolos”; sin embargo, olvidan que los cuatro fueron incapaces de ubicar —si alguna vez lo hubo— al sujeto que habría denunciado al joven estudiante de la UNAM, por lo que su detención representa un acto de abuso de autoridad que debe ser sancionado.

Del video presentado por diversos medios de comunicación se desprende el uso excesivo de la fuerza; con ello coincide su compañero, quien tomó la única fotografía que se conoce del momento y en la que se aprecia a Sánchez Flores en el suelo, con gesto de dolor, en razón de que fue golpeado con el casco del policía y, una vez en el suelo, pateado.

Por nota de Excélsior sabemos que el usuario de twitter: @abogado_ahg informó en dos fechas distintas (24 de octubre y 6 de noviembre de 2017) de la vinculación de la patrulla MX-805-P1 con presuntos actos de extorsión contra vendedores en vía pública. Se trata de la misma patrulla vinculada al caso del joven Sánchez Flores.

Hasta el momento de la elaboración de esta nota, la Fiscalía para la Investigación de los Delitos Cometidos por Servidores Públicos no ha permitido a la defensa de Marco Antonio Sánchez el acceso a la carpeta de investigación, lo que representa una flagrante violación a los derechos de la víctima y rompe la lógica del sistema penal acusatorio, al dejarlo en estado de indefensión.

Por su exposición mediática, el caso Sánchez Flores ha logrado exhibir a la policía capitalina, como la principal debilidad del sistema de procuración de justicia. A su vez, demuestra el fracaso del jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera en sus políticas de seguridad en la capital. Los golpes a la delincuencia organizada han provenido del ámbito federal y Mancera no ha tenido más remedio que intentar colgarse medallas que no le corresponden.

Retales

1.- En la madrugada del pasado 2 de febrero, con apoyo de elementos de la Secretaría de Seguridad Pública, Miguel Ángel Mancera ordenó la colocación de parquímetros en la colonia Tabacalera, sin atender la opinión de los vecinos; 2.- La organización Artículo 19, en voz de Ricardo Reyes, ha expresado que impugnarán el procedimiento para la elección de los Comisionados Ciudadanos al Instituto de Transparencia de la Ciudad de México, por lo que el tema podría terminar en la Suprema Corte de Justicia de la Nación; 3.- Si en ocho años, los sistemas de procuración de justicia poco han hecho en relación a la capacitación de las policías —con honrosas excepciones, como el Sistema Diamante que aplicó a sus elementos la Agencia de Investigación Criminal de la PGR— ¿qué puede esperarse de la actuación militar en el marco de la Ley de Seguridad Interior? Como dijo el clásico: “es pregunta sincera, de donde crece la palma”.

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@gomezvives | @OpinionLSR | @lasillarota



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