Opinión

Iñárritu, la corrupción, la impunidad y AMLO

Andrés Manuel López Obrador sigue quedando a deber. | Jorge Ramos Pérez

  • 08/02/2021
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Una tarde del otoño del 2017 recibí la llamada de una colega para ofrecerme una entrevista con el cineasta Alejandro González Iñárritu. Nunca lo escuché en W Radio, donde a finales del siglo pasado fue un éxito, pero en el 2000 me cimbré con Amores perros. Me gustaba ir a un restaurante de Paseo de la Reforma donde filmó la escena donde el sicario de barba blanca asesina por la espalda a uno de los personajes de la película.

El cineasta estaba por presentar la instalación de realidad virtual Carne y arena. Desgarradora expresión artística para describir el dolor de los migrantes ante las dentelladas de los elementos de la Patrulla Fronteriza estadounidense.

“(En las elecciones del 2018) yo pensaría en votar por quien tenga la posibilidad real de hacer un cambio en las dos situaciones más graves: la corrupción brutal y la impunidad”, me dijo González Iñárritu en una entrevista que publiqué en El Universal.

¿Qué ha sucedido de entonces a la fecha?

La semana pasada Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad divulgó un documento de 77 páginas para mostrar los rostros de la corrupción en el régimen de Andrés Manuel López Obrador. Son 16 casos revelados la mayoría por esa organización:

Pablo Amílcar Sandoval, hermano de la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, sigue pataleando por ser candidato en Guerrero; Carlos Lomelí, también superdelegado en Jalisco y empresario farmacéutico, hoy aspira a ser alcalde de Guadalajara; Ana Gabriela Guevara, de la Conade, sin problemas; el fideicomiso de Morena para Damnificados; Manuel Bartlett y sus 23 inmuebles, sigue al frente de la CFE; Los ventiladores de León Manuel Bartlett, pierde, pero gana más con contratos; las compras de Pemex, que, de 2 mil 800 contratos por 289 mil millones de pesos, el 90% fueron por adjudicación directa y otras anomalías.

Liconsa, que dejó sin leche a los más pobres y le aumentó el precio 150%; Rocío Nahle, su compadre y la obra de la refinería de Dos Bocas, apenas recibió un rasguño; Robos en el Instituto… para Devolverle al Pueblo lo Robado (INDEP); Alejandro Esquer, el secretario particular de AMLO, las empresas fantasmas, los robos y el nepotismo que le rodea, sigue en Palacio como todopoderoso; los familiares del presidente: Pío López Obrador, con sus bolsas de dinero en efectivo, y los contratos de Felipa Obrador, ambos muy, muy felices.

Jesús Ramírez, el periódico de Morena y las empresas presuntamente fantasmas; anomalías en distintos programas sociales; delegados del bienestar, con abuso de atribuciones y autopromoción…

A esto podemos sumar reportajes en La Silla Rota: en septiembre de 2020 documentó pagos injustificados y duplicados a más de 330 mil “beneficiarios”; también se alertó de posible corrupción en el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, con base en auditorías… de la Función Pública.

También el año pasado se documentaron irregularidades en el programa de Crédito Ganadero a la Palabra, que encabezaba David Monreal… hoy candidato a gobernador de Zacatecas. Igualmente se describió que en el INDEP tienen tal descuido que tienen 67 denuncias penales por robo de lo que le robaron al pueblo y, según el nombre del organismo, debieran regresarle.

En 2007 me surgió la misma inquietud. En un reportaje titulado “¿Funciona la Función Pública?” pude demostrar que, de casi 15 casos escandalosos en los medios de supuesta corrupción, en ninguno había algo sólido.

De hecho, el más relevante era una acusación de desvío por mil 724 millones de pesos por parte del ex director de Pemex, Raúl Muñoz Leos, y otros excolaboradores suyos, entre ellos Octavio Aguilar Valenzuela, hermano de Rubén, quien fue vocero de Vicente Fox.

Una ocasión me topé cara a cara con Muñoz Leos en el despacho de su abogado en Paseo de las Palmas. Le estiré la mano para saludarlo, que cortés respondió, pero al escuchar mi nombre, autor del reportaje que detonó el escándalo, me la retiró y se dio la vuelta.

Años después volví a encontrarme con Muñoz Leos en el Sanborns de la colonia San Miguel Chapultepec. Ya había pasado el sexenio de Felipe Calderón y quien le había iniciado la investigación, Germán Martínez Cázares -hoy senador de Morena- estaba en el ostracismo de su despacho y dirigiendo la escuela de Derecho en la Universidad Lasalle, a unos pasos de donde estábamos ambos viéndonos a la cara.

“Les gané en los tribunales. Soy inocente”, me dijo Muñoz Leos.

El pensamiento de Alejandro González Iñárritu sigue siendo válido.

El que sigue quedando a deber, como sus antecesores, es Andrés Manuel López Obrador.

Punto y aparte. ¿Y Emilio Lozoya? ¿Y Eduardo Medina Mora? ¿Y Alonso Ancira? Ya ni se diga Salvador Cienfuegos… y la lista va a crecer.

Punto final. Los partidos políticos, todos, opositores (PAN, PRI, PRD…) y el oficial, Morena, siguen sin entender. Cuestión de ver sus listas de candidatos plurinominales, y eso que falta ver a los morenistas.

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