Opinión

INAI... un error presidencial más

Para que la información sea útil en la acción de gobierno requiere de veracidad y confiabilidad, no complacencia. | José Roldán Xopa

  • 12/01/2021
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Desaparecer el INAI es una mala idea. Pierde la democracia, hay pérdida en las condiciones para un mejor gobierno y para disminuir sus patologías. Y, la paradoja, también pierde el presidente.

Más allá de lo argumentos de mayor circulación que objetan la propuesta (concentración de poder, mayor opacidad en su actuación, eliminación de controles) -en los que hay gran parte de verdad-, se pierde la posibilidad de una herramienta para hacer un mejor gobierno. La herramienta, para que sirva, requiere de ciertas condiciones que están en riesgo de ser anuladas.

Hay herramientas que para que sean útiles requieren presentar una fuerza en sentido contrario. Para sacar un clavo, el sacaclavos es un aditamento que para cumplir su función requiere un punto de apoyo y una forma para que sea más eficiente la acción para extraerlo. Un elemental principio de la física que, trasladado a la política y a las cuestiones del gobierno, frasearía Reyes Heroles en su frase "lo que resiste apoya".

Para que la información sea útil en la acción de gobierno requiere de veracidad y confiabilidad en quien la usa. No lo es si la información es complaciente.

Ante los grandes y los graves problemas que tiene el país, la información veraz y confiable son puntos de apoyo. Si quien lee me da licencia para explicarlo muy pedestremente, imaginemos que se está en un hoyo -no en sentido metafórico- y para salir hay que buscar puntos de apoyo. La información permite conocer el problema y decidir de mejor manera la forma y ruta de salida. Si esto no es así, no solamente se impide tener tales puntos de apoyo, sino puede darse la propensión a salidas del tipo "Münchausen". El Barón de Münchhausen es un personaje al que se le atribuyen aventuras fantásticas; en alguna de ellas, al verse atrapado en un pantano y sin puntos de apoyo para salir de ella, lo hizo jalando de sus cabellos con su propia mano.

Los problemas son aquellos y se resuelven según los datos que sean convenientes.

Para que los datos sirvan, como los puntos de apoyo, requieren no depender de la subjetividad y de la voluntad de Münchausen.

Me gustaría ilustrar la cuestión a partir de los riesgos de corrupción que enfrenta el gobierno federal.

La Auditoría Superior de la Federación (órgano autónomo de la Cámara de Diputados) en sus Informes de revisión de la cuenta pública (tomo el de 2017), señala que uno de los riesgos más relevantes es el de incumplimiento en los perfiles que se requieren para ocupar un cargo. A mayor grado de no reunir el perfil del cargo en el servicio público mayor el riesgo.

Por otra parte, la legislación de transparencia y de acceso a la información requiere a los sujetos obligados publicar la información de los servidores públicos; entre ella, la que posibilita saber si cumplen o no con el perfil. Si además, tales datos se cruzan con otros que evalúan el desempeño, es posible conocer no solamente si las cuentas son buenas, regulares o malas, sino dónde pueden estar los problemas.

Es decir, si los riesgos se convierten en problemas y/o en daños.

Conocer los problemas requiere de información no complaciente.

Que el INAI sea el órgano garante de la transparencia y que tenga un estatuto de autonomía, facilita que la gestión de la información tenga las cualidades no solamente de ser útil para los decisores en el gobierno, sino también para que sea un bien público al alcance de todos los interesados.

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