Opinión

IMSS: Una renuncia que estremece

Son etapas de acomodos, de reajustes, de renuncias y no, de saltos al vacío, de golpes bajos, de actos de gobiernos con estilo propio. | Manuel Fuentes

  • 22/05/2019
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La renuncia presentada por Germán Martínez Cázares a su puesto como Director General del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) es una muestra de la gravedad en los recortes presupuestales que se quieren imponer, sin análisis alguno, en toda la administración pública federal. Instituto que cuenta con 1.44 médicos por cada mil habitantes, cuando indicadores internacionales establecen que debe ser de 3.4 por cada mil habitantes.

Es una renuncia que estremece al interior del gobierno y que pocos se atreverán a reconocer que los recortes en todas las áreas sustanciales están causando estragos, como en las de salud, educación, justicia, trabajo, ambientales y otras que prestan servicios elementales a la ciudadanía.

En su carta renuncia fechada el 21 de mayo, Martínez Cázares expresa lo que piensan muchos funcionarios y no se atreven a decir en público por el riesgo de perder sus empleos: que la austeridad impuesta a raja tabla, de manera general, es una contradicción con los objetivos de la Cuarta Transformación.

La carta renuncia del director del IMSS deja al desnudo la guerra existente con la Secretaría de Hacienda, a la que acusa de imponer funcionarios, criterios, y hasta políticas institucionales, saltándose sin tiento alguno al Director General.  Este pleito era conocido desde el inicio de la administración y hasta la fecha hay vacantes en los puestos de dirección por la falta de acuerdos entre ambas instituciones.

El mensaje desde el inició de la administración fue que el Director General tendría que codirigir con la Secretaría de Hacienda, en otras palabras, con las personas de confianza del presidente, hecho que siempre molestó a Martínez Cásarez. Ni en áreas estratégicas de la administración, financieras o áreas jurídicas, el Director General podía designar a personas de su confianza. Era un director acotado al que nunca se le dio confianza plena.

La disputa por la Institución, desde el inicio de la administración, paralizó pagos con proveedores, obras, contrataciones de personal, compra de equipos médicos, insumos y de servicios para hospitales y clínicas de la Institución

Al parecer, el ignorar los reclamos del director del IMSS para que se dé atención a los servicios de la Institución fue la gota que derramó el vaso.

Apenas el primero de mayo pasado el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) llevó a cabo una de las movilizaciones más importantes de los últimos años que se reflejó en todas las capitales del país. No sólo reclamó respeto a su organización sindical sino un presupuesto suficiente para atender las necesidades de 80 millones de mexicanos y sus familias que son atendidas en el IMSS.

En la manifestación de la ciudad de México en la que acudieron miles de trabajadores con su uniforme blanco, Martínez Cázares respondió con un discurso a las demandas del SNTSS en las que ya dejaba ver las diferencias con las políticas del sistema de seguridad social.  Mencionó que:

Una cosa es transformación y otra es destrucción

Afirmación que hizo el ahora exdirector, ante el anuncio de la creación del Instituto de Salud para el Bienestar que deja en la incertidumbre los sistemas de salud de todo el país.

En la carta renuncia de German Martínez hace afirmaciones preocupantes como el señalar el riesgo de que los ahorros en el IMSS se desvíen para otros fines dejando en claro que:

“…el Instituto no estará obligado a concentrar en la Tesorería de la Federación sus ingresos”. 

Es una afirmación fuerte la del director renunciante, que hace poner en duda el manejo de los recursos institucionales en el IMSS. Es una manera de decirles:

-me voy, pero esa intención de concentrar recursos para otros fines se va a saber.

De ser aceptada la renuncia de German Martínez, como parece que ya ha ocurrido, deja en evidencia que la Secretaría de Hacienda es el verdadero operador de la Presidencia de la República en todas las áreas gubernamentales.

No aceptar la renuncia del director del IMSS sería para el gobierno en funciones, una muestra de debilidad y hacer retroceder los planes de recorte. Sería mandar un mensaje a todos los funcionarios para que sigan su ejemplo y así evitar las reducciones presupuestales.

Son etapas de acomodos, de reajustes, de renuncias, de zancadillas intencionales y no, de saltos al vacío, de golpes bajos y por arriba, de actos de gobiernos con estilo propio.

¡No se alarmen!

Austeridad: recortes dolorosos

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