Opinión

Impresos musicales, una ventana al pasado

Los impresos musicales, una ventana para para conocer lo que escucharon, cantaron, bailaron y aprendieron nuestros ancestros. Ciudad de México, siglo XIX.

  • 02/10/2016
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¿Cuánto conocemos de nuestro pasado cotidiano del Siglo XIX? ¿Cuánto sabemos de la vida de nuestros antepasados en la capital y de su gusto por la música? ¿Cómo acercarnos al ambiente musical de la Ciudad de México? Estas preguntas pueden encontrar alguna respuesta, gracias a una investigación que recientemente desarrollamos en el Instituto Mora. Teniendo como eje central los impresos para la música, el libro Los papeles para Euterpe. La música en la Ciudad de México desde la historia cultural. Siglo XIX, México, Instituto Mora, 2014, revela la importancia de la música y los distintos géneros que acompañaron en su día a día a los habitantes de la capital. Pero más allá de esto, pues ya se tenía conocimiento. Este libro permitió abrir nuevas miradas a la historia de la música en México, a través de los impresos, y de su relación con los capitalinos decimonónicos.

 

El proyecto “Melódica”, pensado originalmente para una exposición en el Museo Nacional de Arte con motivo del bicentenario de la independencia, liderado en un principio por Olivia Moreno, buscaba mostrar la riqueza de las partituras y algunos métodos de enseñanza musical en el siglo XIX. Desgraciadamente por cuestiones de presupuesto, la exposición no se llevó a cabo, empero el proyecto devino en uno nuevo que se orientó a revelar distintos aspectos de la imprenta musical, pero también de los espacios en que la música sonó y en la que era la protagonista por excelencia. De esta manera, a partir de una ardua y original investigación los integrantes del nuevo proyecto (Ana Cecilia Montiel, Luisa del Rosario Aguilar, Olivia Moreno Gamboa, María Esther Pérez Salas, Verónica Zárate, Javier Rodríguez Piña, Áurea Maya, Ingrid S. Bivian, María Eugenia Chaoul, Miguel Ángel Castro, Ana María Romero y quien esto escribe) rescataron del olvido algunas imprentas con sus intereses orientados a las publicaciones musicales (partituras, libretos, métodos) que acompañaron a los músicos y a los diletantes; pero también investigó sobre los repertorios musicales que se encargaron de ofrecer partituras mexicanas y europeas, que ayudaron a circular la música de los compositores nóveles mexicanos y se ocupó igualmente de aquellos que marcaron las modas provenientes de Europa con sus polonesas y mazurkas, sus polkas y varsovianas, sus chotises y valses; y se recogió la importancia que detentaron los impresos musicales como libretos, partituras y métodos para aprender a tocar o a bailar. De las partituras nos fijamos también en su composición estética, sus objetivos visuales y su matriz europea que reveló la presencia de las transferencias culturales entre Europa y México y entre ellas muchas otras también mostraron el nacionalismo, vía las portadas y las composiciones (himnos, cantos patrióticos, marchas…) reflejando algunos de los símbolos y estereotipos de un país que estaba en busca de reconocerse, de un México que construía los elementos para una identidad mexicana.

 

Esta música que sonó y resonó, tenía sus espacios para interpretarse: ya en las casas, ya en las iglesias, ya en los salones ya en los teatros, lo que muestra su presencia constante en la vida cotidiana. Nos detuvimos en el teatro con sus óperas y sus intérpretes (cantantes y músicos), en las crónicas que hablaron de ellos y de ellas, en los métodos de enseñanza para que los niños cantaran en las escuelas. Todo ello constituyó en parte sustantiva de las temáticas elegidas por algunos de los integrantes del proyecto de investigación. En los capítulos dedicados a estos temas, la construcción del Teatro Nacional revela el interés de las autoridades y de los particulares por edificar un espacio como los europeos, un símbolo de progreso y civilización. Un teatro que fue insignia de un “proyecto cultural y artístico” que acogió a las más destacadas voces operísticas extranjeras y nacionales, un teatro que acalló la crítica frente a la falta de cultura de los mexicanos, en fin un teatro que acogió a la elite capitalina en sus palcos y a los “otros” en los espacios exprofeso para su clase, pero que también cobijó a los escritores en ciernes, quienes mediante crónicas referían el transcurrir de los espectáculos musicales, señalando el transcurrir del entretenimiento con sus cantantes, escribiendo sobre la presencia de la belleza femenina, la moda, el comportamiento de los asistentes, en fin los pormenores de una función… Lo interesante es encontrarse, más allá de Manuel Gutiérrez Nájera, con La Abeja, “una mujer adelantada a su época”.

 

Mediante las investigaciones se puso en claro la importancia de la música y el gusto de los mexicanos por ella, pero de igual forma el interés de las autoridades por enseñar a cantar a los niños, por ofrecer la música como un medio para educar a los futuros ciudadanos.

 

Resulta muy importante constatar cómo las páginas del libro recorren las calles de la ciudad en relación con la música llamada clásica, vía las imprentas, los repertorios de música y los teatros. A través de ellas se constata el interés que privó desde distintos ámbitos por promoverla. Allí se encuentran los nombres de destacados impresores-editores y libreros como los Rivera, Elízaga, Juan Ojeda o Manuel Murguía; los repertorios musicales de Jáuregui o el de Wagner ofreciendo música impresa e instrumentos musicales; allí nos encontramos con las voces de, entre otras, de María de Jesús Cepeda y Cossío, Guadalupe Mosqueira, Ana Bishop, Ángela Peralta, Henriette Sontag o Adelina Patti. Se rescata la importancia de las compañías de ópera de Filippo Galli y Max Maretzek; las composiciones de entre muchos mexicanos de Julio Ituarte, Melesio Morales, Abundio Martínez, o Manuel M. Ponce.  Conocemos el gusto por la ópera italiana con la música de Bellini, Donizetti, Rosssini y otros más; nos acercamos a diversas publicaciones musicales, en fin, todos esos impresos y espacios nos muestran una cara distinta del siglo xix, alejada de las guerras e insubordinaciones que representan la imagen al siglo xix.

 

Esta es una invitación a leer este libro cuyos capítulos revelaran una mirada novedosa de lo que sucedía en la ciudad de México en el siglo XIX con relación a la música. Tan, tan…

 

@institutomora

www.mora.edu.mx

@OpinionLSR

 

*Dra. Laura Suárez de la Torre

Doctora en Historia de México por la UNAM, pertenece al SNI. Algunos de los proyectos CONACYT que ha coordinado son: “Empresarios-Editores en la ciudad de México. 1830.1855”; CSIC, con Raúl Navarro “Creación de estados de opinión en el proceso de independencia mexicano: conflicto ideológico y la batalla propagandística. ECOS con Lise Andries “Edición y transferencias culturales en el siglo XIX”.

 

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