Opinión

Imparable la ola de feminicidios

México no puede permitir ninguna manifestación pública de violencia y discriminación contra las mujeres. | Carla Humphrey

  • 06/09/2019
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Desde la Organización de las Naciones Unidas se hace un llamado a nuestro país para que el gobierno y la sociedad civil establezcan un diálogo que nos permita hacer frente a diversos problemas como el de la violencia, los feminicidios y la desaparición forzada.

Las cifras de feminicidios en México son alarmantes. ONU Mujeres ha señalado que 10 mujeres mueren en nuestro país cada día en condiciones violentas. El Estado de México, seguido por Jalisco y Guanajuato son las entidades federativas que lideran las cifras de feminicidios en México.

Enero a julio de 2019 han sido los meses más violentos para las mujeres desde que se tenga registro en nuestro país. En el Estado de México 260 mujeres han sido asesinadas, 167 y 165 respectivamente en Jalisco y Guanajuato. La lista continúa con Chihuahua, Baja California y la Ciudad de México.

En los primeros siete meses de 2019 2 mil 173 mujeres han sido asesinadas de manera intencional. Esta cifra implica un aumento de más de cuatro por ciento con respecto a los mismos meses del año 2018.

Con la finalidad de hacer frente a la ola feminicida y a los llamados de la ONU de detener las condiciones de violencia que viven las mujeres en México así como  al creciente número de muertes de mujeres en nuestro país, el presidente instruyó a la Guardia Nacional a elaborar una estrategia para combatir la muerte violenta de mujeres en nuestro país.

La labor del Estado mexicano es vital para salvaguardar la vida y la integridad de las mujeres con respecto a la violencia a la que tienen que enfrentarse en todos los ámbitos de la vida privada y pública. Cualquier contexto en el que una mujer se desarrolla es susceptible de generar condiciones de violencia y de personas que las violenten. Sin duda, lo primero es detener y erradicar los feminicidios en nuestro país para después continuar con el combate a la violencia en sus diversas facetas en contra de las mujeres.

El paso más importante es el cambio cultural que desafortunadamente es el que toma más tiempo en modificarse y que por lo tanto, debe ser acompañado por la implementación de diversas acciones transversales que en el corto y mediano plazo garanticen la prevención, atención, erradicación y sanción de la violencia contra las mujeres. Es por esto que resultan imperdonables las declaraciones que hemos tenido que atestiguar de diversos funcionarios públicos y legisladores de diversos partidos políticos que públicamente han denostado y violentado a todas las mujeres en México.

Nuestro país no puede permitir ninguna de estas manifestaciones públicas de violencia y discriminación contra las mujeres. Los funcionarios de cualquier signo político que realicen este tipo de declaraciones, que reflejan no sólo la violación a diversos principios constitucionales a los que han jurado cumplir y hacer cumplir al protestar su encargo, sino que demuestran un profundo desconocimiento de la realidad que viven más de la mitad de las personas que habitamos en este país, no pueden representar dignamente a nadie ni ejercer un cargo en el que violentan de manera rampante nuestra Constitución y las leyes que de ella emanan. Esos no son los funcionarios que se merece nuestro país y mucho menos las y los mexicanos que sufren en carne propia las consecuencias de su cinismo e ignorancia, por decir lo menos.