Opinión

IFT: ocho años de retos

El IFT estableció una "Hoja de Ruta 2021-2025", con la que buscamos consolidar los avances de la transformación digital y el acceso a internet. | Arturo Robles

  • 13/09/2021
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Han pasado ocho años desde la aprobación de la reforma constitucional que dio origen a la creación del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), catalizadora de sectores que llevaban décadas aletargados y parteaguas en el avance de la conectividad, la digitalización, la inclusión y la pluralidad de medios y contenidos, y el ingreso de nuevos competidores en todo el país. 

Pudiera dedicar esta primera entrega solo a destacar los avances tangibles y medibles en materia de acceso, cobertura y competencia en los servicios de telecomunicaciones y radiodifusión, que se traducen en beneficios concretos para la población mexicana. Pero estas líneas merecen también una reflexión sobre el proceso de maduración y los retos que se imponen para un regulador autónomo y joven del que orgullosamente formo parte. 

La reforma, siempre perfectible, implicó desde su entrada en vigor enormes desafíos al incluir herramientas como la preponderancia, la regulación asimétrica y establecer planes de trabajo y fechas límite de cumplimiento que hubieran sido imposibles de concretar, de no ser por el talento y experiencia del capital humano con el que ya contaba la extinta Comisión Federal de Telecomunicaciones. Por sobre todo, la autonomía plena y constitucional con que se dotó al Instituto para ser independiente de cualquier poder o interés fue y sigue siendo imprescindible para garantizar que las decisiones y resoluciones se rijan bajo criterios técnicos, sin presiones políticas o económicas. 

El resultado: los precios de las telecomunicaciones disminuyeron cerca del 27% y hay más mexicanos conectados a internet. Los accesos de banda ancha fija aumentaron de 40 a 62 por cada 100 hogares, de diciembre de 2013 a diciembre de 2020. En el mismo periodo se triplicó el acceso a banda ancha móvil, al pasar de 23 a 80 por cada 100 habitantes. La participación del Agente Económico Preponderante disminuyó tanto en el servicio móvil (de 82 a 71%) como en el fijo (73 a 46%), por lo que hay más competidores en el mercado.

En materia de radiodifusión, México fue el primer país de América Latina en migrar a la Televisión Digital Terrestre (TDT), las audiencias tienen acceso a más de mil 362 canales digitales; además de una nueva cadena nacional de televisión, 32 nuevos canales regionales y 141 estaciones de radio.

Y lo más importante, el IFT ha otorgado 467 nuevas concesiones para uso social, comunitario, indígena o público, lo que permitió que los servicios de radiodifusión y telecomunicaciones llegaran a lugares apartados para transformar la vida de decenas de comunidades y habilitar derechos como el de la información y la libertad de expresión.  

El nuevo arreglo institucional, concretado con la publicación de la Ley Federal de Telecomunicaciones en 2014, fue crucial en los logros que aquí he señalado. Los avances son evidentes. Sin embargo, la transformación de nuestros sectores y la digitalización de la sociedad y la economía, catapultadas en los últimos meses por la pandemia, han ampliado las necesidades de usuarios e industria y con ello, los desafíos y objetivos para el regulador.

Redes y servicios innovadores, conexiones disponibles en todo momento y en todo lugar, comunicaciones confiables y seguras, diversidad de proveedores y contenidos son las nuevas exigencias del ciudadano digital. En la actualidad, la ciberseguridad, privacidad, confiabilidad de servicios y dispositivos y competencia intersectorial son factores adicionales que determinan el correcto desarrollo de las telecomunicaciones y la radiodifusión.  

Atajar estos nuevos retos implica una visión prospectiva que incluya la coordinación y colaboración con empresas, academia, sociedad civil y otras autoridades con diversas facultades y tramos de responsabilidad. 

Por ello, el IFT estableció un marco estratégico que denominamos, "Hoja de Ruta 2021-2025", con el que buscamos consolidar los avances, superar los retos pendientes, atender las nuevas necesidades y objetivos, y asegurar la sustentabilidad de los beneficios que reciben los mexicanos con la transformación digital y el acceso a internet. Los retos continúan y el IFT emprende una nueva agenda de trabajo tan ambiciosa como la reforma en telecomunicaciones de 2013. En eso estamos.

Agradezco el espacio y la amable invitación del Director General, Roberto Rock, para expresar periódicamente algunas ideas y retos de estos apasionantes sectores.

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