Opinión

Humor, risas y…. cabaret

El Festival Internacional de Cabaret llega a su edición 17, y en esta ocasión durará del 22 al 31 de agosto. | Leonardo Bastida

  • 24/08/2019
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Desenmascarar al que pretendía saberlo todo, pero en realidad no sabía nada era una de las labores preferidas del filósofo griego Sócrates, inmortalizado en los Diálogos de Platón, siempre atento a las respuestas de sus interlocutores para, mordazmente, irlos desenmascarando a través de la ironía. Una herramienta con la que sutilmente parecía dar la razón a sus interlocutores para después señalarles que su pensamiento no podía ser considerado como verdadero, tal vez, porque nadie propiamente ha alcanzado dicha verdad, única y contundente, si es que realmente existe.

Así, las reflexiones del filósofo siempre tenían una carga de humor, ese que hacía a los demás participantes destornillarase de la risa hasta que se daban cuenta que de quienes se reían era de ellos mismos.

La realidad es que pocos pensadores han reflexionado sobre el tema, y mucho menos, lo han utilizado como lo hizo Sócrates, tal vez, evitado llegar al mismo final que el pensador ateniense, beber cicuta. Uno de ellos es el filósofo esloveno Slavoj Zizek, quien hasta se ha dado el lujo de compilar los chistes utilizados en sus libros y sus conferencias bajo el título “Mis chistes, mi filosofía”, argumentado que el chiste es idiosincrásico, representa una singularidad creativa del lenguaje, es colectivo, y suele aparecer de la nada, aunque esa nada sea un contexto sociopolítico complejo en el aparente orden que termina en un caos, y el chiste, logra condensar todo eso que no se ha podido solucionar de otra manera.

El filósofo francés Henri Bergson, en su ensayo sobre la risa, la describe como colectiva, con un trasfondo, una segunda intención, que difícilmente puede trasladarse a otro contexto. Por eso, la risa es parte de una sociedad, tiene una función social y una significación.

El cabaret está repleto de esa segunda intención. Desde sus orígenes en la Europa decimonónica se ligó al humor y a la reflexión, ya sea en las noches bohemias parisinas o berlinesas, donde tuvo su primer auge hasta la segunda década del siglo XX hasta el día de hoy, aunque con algunas pausas en las que se malentendió su origen y se asoció únicamente al baile y la música.

Sin embargo, ha sido más que eso. En nuestro país, fue la respuesta de diferentes sectores de la sociedad al Teatro de Revista, pero sobre todo, ya adentrados los años 80, en medio del modelo neoliberal, a la clase política, que por más de tres décadas no ha dejado de alimentar a las compañías de cabaret, permitiéndoles escribir una obra diferente cada día, pues cuando se piensa que se ha visto o se ha escuchado todo, siempre sale algún integrante de esta clase a querer opacar a su antecesor.

Ha sido tal el auge de esta forma dramatúrgica de expresión que en México ya se cuenta con un Festival Internacional de Cabaret y este año llega casi a la mayoría de edad, su edición 17, demostrando que este género está más vivo que nunca y qué es muy necesario ante un mundo en el que las desigualdades y las diferencias son muy evidentes, donde el amar a una persona libremente aún representa un reto y donde la mitad del mundo tiene que salir a exigir sus derechos con pañuelos verdes o con diamantinas.

Impulsado por unas de las pioneras del resurgimiento de este género cómico, mágico, musical, e incómodo, Las Reinas Chulas, el Festival, que en esta ocasión durará del 22 al 31 de agosto, aloja a grupos de actrices y actores y compañías que apuestan por la reflexión social a través de su trabajo en el escenario de diferentes partes del mundo como Argentina, Brasil y Cuba, y de diferentes estados de la República, en más de 18 foros, la mayoría de ellos gratuitos, con funciones para niños y niñas, y para público adulto.

Para darse una oportunidad de destornillarse de la risa un rato sin dejar a un lado la reflexión, visite www.festivaldecabaret.com