Opinión

¿Hubo o no golpe de Estado en Bolivia?

El tema tiene muchas aristas. Depende desde qué perspectiva se realiza: si es desde la izquierda, sí hubo y si se realiza desde la derecha, no. | José Luis Castillejos

  • 12/11/2019
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La forzada renuncia de Evo Morales a la presidencia de Bolivia, solicitada por las Fuerzas Armadas y la presión social, no lograron aquietar las aguas de esa polarizada nación que se encamina a un estallido social sin precedentes.

Un clima de incertidumbre se cierne sobre los bolivianos que hoy están divididos entre quienes quieren el retorno de Evo y los que han salido a festejar el que se haya ido del poder.

Los habitantes de las ciudades de El Alto y La Paz realizan vigilias para evitar saqueos por parte de gente afín al ex gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS), de mayoría en el Congreso.

Han sido quemado autobuses y las casas del rector de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), Waldo Albarracín, de la periodista Casimira Lema y de familiares de Morales cuyo paradero se desconoce pero que podría ser México.

La víspera y arrinconado por las circunstancias, Evo Morales habló desde Cochabamba junto a su vicepresidente, Álvaro García Linera para anunciar su renuncia a la presidencia con el objetivo de “buscar la paz” y denunciar un golpe de Estado “amparado por fuerzas policiales para atentar contra la democracia y la paz social”.

Horas antes, los militares comparecieran públicamente pidiendo su dimisión lo que fue interpretado por Morales y vastos sectores de la comunidad internacional como un golpe de Estado.

¿Hubo o no hubo un golpe cívico-militar para echar a Morales como presidente de Bolivia? El tema tiene muchas aristas.

Aquí depende desde qué perspectiva se realiza: Si es desde la izquierda, hubo y si se realiza desde la derecha, no.

Lo que realmente pasó fue un rescate de la democracia, pero apuntalada, paradójicamente, desde los cuarteles donde los altos mandos habían jurado, años anteriores, fidelidad a Morales.

Hay quienes creen que lo ocurrido en la víspera en Bolivia es buen ejemplo de soberanía política, no obstante que estaban detrás los intereses de grupos de poder económico de Santa Cruz de la Sierra.

Otros responsabilizan a Evo de haber dado un golpe a la democracia al no respetar el referendo constitucional que rechazó su postulación, pretendiéndose perpetrar en el poder a través de un fraude electoral.

Para algunos este fue un “golpe de Libertad” de todos los Bolivianos al sacar a Evo que estaba en camino a convertirse en un tirano que no respetaba la Constitución y menos la Democracia.

Después de 13 años, 9 meses y 18 días en el poder, por la vía electoral, a Evo no le quedó otra que subirse al avión presidencial e irse a Cochabamba, uno de sus reductos mientras su casa era saqueada y destruida por la turba.

Hay dos posiciones encontradas. Una, la de los seguidores de Evo que dicen que el golpe de Estado fue gestado desde la oligarquía y el Ejército, y la otra que asegura que fue el pueblo el se movilizó para defender la democracia ante el intento de Morales de perpetuarse en el poder cometiendo fraude.

Aunque no existieron acciones o maniobras militares directas en su contra como el desplazamiento de tropas y tanquetas, Evo fue conminado por los altos mandos castrenses y policiales a dar un paso al costado para evitar enfrentamientos.

¿El pueblo, manipulado por la derecha, o el Ejército es el soberano en Bolivia? Hay muchas luces aún por descubrir y aclarar las cosas.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, consideró que lo ocurrido es un “golpe al corazón de la democracia y de los pueblos de nuestra América en Bolivia. Cómo y quiénes se articularon contra único gobierno boliviano que hizo obra por los humildes?”

“Se quebró la legalidad y se debe velar por la integridad física de Evo, otros líderes y pueblo boliviano”, recalcó en un mensaje vía Twitter.

El premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, afirmó por su parte que “el golpe de estado en Bolivia es un atentado contra todas las democracias del mundo. No se benefician los bolivianos con la violencia, se benefician EU, la OEA y los gobiernos de derecha, cómplices de lo ocurrido, incapaces de convivir con una Bolivia justa, educada y soberana”.

Desde octubre pasado, el presidente Evo Morales venía advirtiendo de la posibilidad de un golpe de Estado, luego de proclamarse ganador de las elecciones.

Para frenar cualquier asonada declaró el estado de emergencia en Bolivia en tanto crecían las protestas. Los militares, sin embargo, no rompieron de tajo el orden constitucional y orillados por las circunstancias salieron a decirle a Evo que diera un paso al costado y ya sin respaldo militar, Morales dijo que era un golpe.

La situación se complica en Bolivia ya que ha dimitido el presidente, el vicepresidente, el responsable del Congreso y ahora toca a este reunirse para ver quién será el sucesor de Evo Morales quien tendrá la encomienda de convocar a elecciones.

La renuncia de Morales precedida por la dimisión de cuatro de sus ministros y la presidenta del Tribunal Supremo Electoral ha llevado al país al caos.

Morales ha denunciado que la violencia que se ha vivido en las calles ha sido provocada de la oposición, así como los cortes de fronteras y la quema de las viviendas de los gobernadores de Oruro y Chuquisaca, que según el ex presidente “han sido liderados por grupos oligárquicos que quieren destruir la democracia”.

Morales responsabilizó al ex presidente boliviano Carlos Mesa y Luis Fernando Camacho de provocar la quema de las casas de los diputados del Movimiento de Acción Solidaria (MAS), de autoridades de Gobierno y de su hermana en la ciudad de Oruro.

Si no interviene la comunidad internacional, Bolivia se encamina directo a una guerra civil.