Opinión

Huawei, el enamorado que no ve el rompimiento

Ser empleado de Huawei, en Asia, significa ser una persona muy poderosa.

  • 16/02/2015
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Al finalizar la comida con empresarios, Enrique Peña Nieto se acercó a Mark Xueman, director general de Huawei en México, le dio la mano y le agradeció la inversión de 1,500 millones de dólares que acababan de anunciar. Fue en octubre de 2014 cuando la firma de telecomunicaciones china anunció su proyecto de expansión en este país.

 

En el marco de la cumbre de negocios celebrada en Querétaro, Huawei reveló la construcción de un centro global de atención telefónica, un centro regional de operación de redes, un centro de capacitación regional y un centro de innovación, para atender a toda América desde esta ciudad. Es decir, anunciaba que desde Querétaro atendería a todo el continente y vendría mucho dinero al país para echar a andar la estrategia.

 

La inversión anunciada no es pequeña. Mark Xueman justificó que México es un país prioritario para ellos, que tienen operaciones en 170 países y se jactan de estar presentes en la vida de uno de cada tres humanos con sus tecnologías.

 

En Beijing y Shanghai aceptan que las obras en Querétaro se han atrasado un poco, todavía no comienzan las contrataciones, pero aseguran que todo se mantiene en pie. Al interior de la empresa, están conscientes de que la relación entre China y México se ha enfriado. Cambian de tema. No quieren entrar en detalles, porque consideran que no hay motivos para desconfiar de las palabras de agradecimiento de Peña Nieto ni de las autoridades de menor nivel que les rindieron a los pies ante la millonaria promesa de fondos para la creación de nuevos empleos.

 

Rechazan tener miedo o estar nerviosos por lo que está pasando en México. Recuerdan que incluso el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, les reconoció su inversión y su interés en México durante la comida con empresarios que duró varias horas.

 

Saben que el negocio del tren entre México y Querétaro es un revés para las empresas de su país, para su gobierno, saben que sus pares de China Railway Construction Corporation están molestos y reclaman lo que es suyo. Pero ellos están acostumbrados a que la palabra se respeta y recuerdan que Enrique Peña Nieto les dio la mano y las gracias, o lo que es lo mismo para ellos, su palabra de que podrán trabajar sin problemas en el país.

 

Voy a contarlo de otra forma. Si eres empleado de Huawei y vives en China, sabes que contigo no se juega. Eres una poderosa empresa que apunta a ser todavía más poderosa en el futuro cercano. Ser empleado de Huawei, en Asia, significa ser una persona muy poderosa. Podría asegurar que los empleados de la empresa, sin importar el país en donde se encuentren, se siente cobijados por la marca, se sienten lo máximo, se sienten envidiados y seguros de sí mismos. Sienten que todos quieren estar con ellos, ser parte de su historia.

 

Lo que es lo mismo, no se han dado cuenta de que en México las cosas cambian muy rápido y que su pedigrí aquí no es muy valorado. Podrán ser arrogantes y tener muchos recursos, pero eso no cambia que los políticos mexicanos ayer les dijeron una cosa y que mañana les digan otra. Podrán sentirse muy atractivos, pero a los mexicanos siempre les han gustado más las estadounidenses, que las chinas.

 

A pesar de este enfriamiento en la relación, me aseguran que la inversión anunciada de 1,500 millones de dólares se mantiene en pie. Me aseguran que los planes de construir instalaciones estratégicas en México, es más, en América Latina, continúa. Esto, recuerdan, a pesar de cualquier coqueteo de Estados Unidos o cualquier ataque político en la región.

 

Me recuerdan mis amigos que en Estados Unidos los continúan atacando, según ellos, para proteger los intereses de sus empresas, que ven con miedo su expansión en la región. Me señalan a Cisco como una de las empresas que más "llora" ante el éxito comercial que han tenido en Europa y Asia, y ante el avance de sus tecnologías. Y me aclaran que en términos de ciberseguridad, como acusa Washington, no han descubierto hasta el momento nada para mancharlos.

 

La empresa ha trabajado durante los últimos 14 años con todos los operadores de telecomunicaciones en México y confía en seguir siendo proveedora de todos, incluidos Iusacell y Nextel, recientemente adquiridos por AT&T. Aunque no dejan de mostrar un poco de dudas al hablar del futuro de esa relación, pues desde hace años, aunque no les gusta aceptarlo, no han tenido muy buenas experiencias con los estadounidenses.

 

Una prueba de que están confiados, me dicen, es que patrocinarán al América. Primero aprovecharán la popularidad del equipo de futbol para promover un teléfono, el G7. Pero en el segundo semestre de este año esperan tener la marca en la playera del club de Televisa. Me cuentan que ni internamente saben cuánto dinero gastaron en este patrocinio, es un súper secreto, pero todos al interior suponen que son cifras de más de siete números, en dólares.

 

Pues sí, todo indica que Huawei rechaza que la relación de México con China se enfría. Un apretón de manos mantiene firme su inversión millonaria y continúa generando esperanza de un futuro en común. Siguen llegando regalos y cumplidos. Con el riesgo de que en cualquier momento le digan: "No eres tú Huawei, soy yo".

 

@takaink