No queremos el dolor en nuestras vidas. Sabemos que los feminicidios suceden y no queremos verlos. Decimos: ´A mí no me va a suceder, ni a mi hermana, ni a mi sobrina´. Hasta que nos toca

Cleila, hermana de Grace, tía de Sol

El dolor


La explanada frente a la Rectoría de la UNAM comienza a llenarse. Los familiares y amigos de Graciela Cifuentes, profesora de fotografía en la UNAM y de su hija, Sol Cifuentes, estudiante del octavo semestre de arquitectura, también en la UNAM, llegan con sus flores blancas.

Decenas y decenas de muchachas y muchachos. El 15 de marzo por la noche, Grace y Sol fueron torturadas y asesinadas en su hogar. Antes de irse, los feminicidas incendiaron la casa. A un mes de los hechos el/los feminicida/s sigue/n en libertad. Encontraron el carro de Graciela en el que huyó el asesino. Se habla de huellas, de las cámaras en las calles, del vigilante de la privada y sus declaraciones contradictorias. De un sospechoso cuya familia explica que "está de vacaciones". El doble feminicidio sigue impune.

Son las/los compañeras/os de Sol en la carrera de arquitectura quienes convocaron al homenaje. El pequeño jardín frente al espejo de agua está lleno de flores amarillas. Dos muchachos del grupo Cubo Arquitectura colocan una pintura grande de madre e hija y nos invitan a escribir unas palabras en el lienzo, alrededor de sus imágenes. La ceremonia comienza. Hay un silencio enorme y estruendoso. El de tanto dolor y tanta impotencia. La hermana de Graciela y tía de Sol nos habla de ellas, de sus vidas arrebatadas, de las vidas arrebatadas de miles de niñas, adolescentes y mujeres en México. Y lo expresa: el horror de ser asesinadas con esos extremos de sadismo: "Cómo alejar ese pensamiento de mi cabeza". La pareja de Graciela dice: "No deberíamos estar aquí". Esa visita a la UNAM estaba prevista: "para el día de la graduación de Sol". Para un día de festejo y de alegría.

Pie de foto: Palabras junto a la imagen de Sol

Familiares de Graciela y Sol hicieron un video de denuncia que comenzó a circular en redes de inmediato. Raúl (hermano de Graciela) y Benjamín (su pareja), desesperados por la falta de respuesta de las autoridades, buscaron a la activista Frida Guerrera Villalvazo. Frida los entrevistó, compartió la información en su Columna Rota, los apoyó para que los medios difundieran el doble feminicidio. La esperanza de los familiares, su lucha: visibilizar esa atrocidad a la que en los Ministerios Públicos y las procuradurías se le llama: "el caso". Visibilizarla para tomar fuerza, para que la denuncia no quede inscrita como "homicidios dolosos", sino como feminicidios. Para que la denuncia no permanezca sobre un escritorio. Así. Hasta que un buen día... el caso "se cierra" y la denuncia se archiva.

Graciela y Gratziella Cifuentes. Doble feminicidio

En los espacios de la UNAM, no puedo no recordar las marchas para exigir justicia por el feminicidio de Lesvy Berlín Rivera Osorio ocurrido en la Facultad de ingeniería. Por meses, la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México habló de "suicidio". Lesvy se había ahorcado con el cable del teléfono en una caseta pública. Su madre, sus familiares, sus compañeras/os estudiantes, diversos colectivos feministas se opusieron con todo al "carpetazo" por suicidio. Casi un año después, la procurduría desandó su camino para aceptar que Lesvy fue víctima de feminicidio. Feminicidio agravado.

El comienzo de la ceremonia


Un sol ardiente. Los jóvenes nos piden que nos organicemos en varias colas. Cada persona toma una flor. Hay un caminito de piedras que sobresale en el espejo de agua. Avanzamos de una en uno por sobre las piedritas hasta colocar la flor en el centro. Solo se escucha el murmullo del agua. El aire esparce las flores blancas y amarillas que flotan. Esa noche del 15 de marzo, en lo que una considera el lugar más seguro del mundo: su propia casa, con vigilancia, con sus tres perros, Graciela y Sol se disponían a dormir. Hasta donde sabemos, la madre fue asesinada en su recámara y la hija en la suya. Puñaladas, estrangulamiento. Cuerpos quemados. La destrucción fue feroz.

Está gritando el silencio en la explanada. Todas/os los presentes traemos un grito en la garganta. ¿Dónde están los culpables? ¿Cuántos feminicidios más? Por qué los millones de mexicanas/os que somos no gritamos al mismo tiempo: Ni Una Menos. Nos Queremos Vivas. ¿Por qué?

La responsabilidad de los medios de comunicación es la visibilización de los feminicidios.

Las palabras de Benjamín, pareja de Graciela.

Tomo la entrevista del muro de Frida Guerrera Villalvazo.

@Marteresapriego | @OpinionLSR | @lasillarota



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