Opinión

¿Hasta por debajo de la lengua?

Las narrativas y propuestas entre los candidatos, también pueden ser diseñadas con argumentos elocuentes e interesantes | José Antonio Sosa Plata

  • 14/12/2017
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Los ataques personales entre los tres principales candidatos a la Presidencia de la República se endurecieron desde el momento mismo en que fueron anunciados por los partidos y coaliciones que los respaldan.

Ante la proximidad del periodo vacacional, parece que no quieren perder ni un minuto para posicionarse y diferenciarse de sus adversarios.

Las campañas están en marcha


A pesar de las restricciones que marca la ley —y de los cuidados que deben tener los aspirantes para no incumplirla— el ecosistema de comunicación se empieza a saturar de información relacionada con los actos, actividades y declaraciones de los candidatos para incidir en las encuestas.

Es evidente que están dispuestos a darse con todo


En los mensajes que han lanzado en entrevistas, discursos y a través de las #RedesSociales han predominado hasta ahora los adjetivos, no los argumentos.

El trabajo táctico parece estar reemplazado por ocurrencias


Las descalificaciones e insultos que se han lanzado hablan por sí mismos: “Pirruris”, “viejito”, “racista”, “pollo desplumado”, “iluminado”, “inestable emocional”, “mesiánico”, “autoritario”, “populista”, “pelele” o “títere” son expresiones que les podrían resultar contraproducentes.

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La contienda se convierte en pleitos personales


Y eso es sumamente criticado por el electorado. Por otro lado, porque este tipo de información desplaza, minimiza o reduce el interés en los argumentos de contraste que sí son indispensables y, sobre todo, porque resta importancia a los planteamientos serios y de fondo que también están haciendo los aspirantes.

Ganar la nota es una actividad obligada de cualquier candidato


Pero hacerlo a costa de incrementar el desprestigio de la política solo conduce a seguir mermando la confianza y la credibilidad en las instituciones, partidos y actores políticos.

El debate creativo, atractivo y de altura es posible


Las narrativas y propuestas que tengan como eje el conflicto entre los candidatos, también pueden ser diseñadas con argumentos elocuentes e interesantes y adaptarse a los formatos y exigencias técnicas de cada medio o plataforma de comunicación.

Para lograrlo, es preciso asumir riesgos y cambiar paradigmas


Si bien es cierto que los insultos son formas efectivas de enviar mensajes porque logran un alto impacto en los receptores, también lo es que cuando en un diálogo político se ataca de esta manera al adversario, la acción se percibe más como una señal de debilidad o, en el mejor de los casos, como un mecanismo de defensa:

—Primero, porque puede desembocar en la pérdida de respeto del agresor.

—Segundo, porque provoca un natural distanciamiento.

—Y tercero, porque puede generar la pérdida de simpatía o apoyo a la causa que se está enarbolando.

Si así ha derivado el conflicto en unos cuántos días, ¿qué veremos en 2018


Los partidos y candidatos tendrán que evaluar la conveniencia o no de utilizar estos recursos retóricos de alto riesgo en los casi 60 millones de spots electorales que el #INE ha programado para el próximo año. Estaremos expuestos a un promedio de 96 spots al día en cada medio de comunicación.

La lucha por los votos no solo se verá afectada por la saturación


Desde ahora se tendrá que pensar, con mucho cuidado, cómo sacar la mayor ventaja a la enorme cantidad de recursos audiovisuales que tendrán los contendientes de mayor peso para avanzar en el desarrollo de un modelo de #ComunicaciónPolítica más efectivo no solo para sus intereses, sino para nuestra democracia.


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