Opinión

#HablemosDeAborto

Este viernes habrá una “marea verde” en diversas ciudades del país y de Latinoamérica para exigir a los gobiernos de la región la legalización del aborto. | Leonardo Bastida

  • 28/09/2018
  • Escuchar

Ofelia sabía que estaba embarazada, pero no quería que nadie lo supiera. Un vecino de su comunidad natal, en Guanajuato, la había violado y ella no deseaba revelar la situación. A sus 35 años, no era la primera ocasión que le ocurría algo similar. Ya antes había sido víctima de violencia sexual y también resultó embarazada. El producto de ese embarazo decidió cederlo para que otra persona lo criara.

En esta ocasión, aún no sabía qué hacer. Como muchas mañanas, salió a recolectar rastrojo en los terrenos de su familia, ubicados en un cerro cercano al poblado. Mientras realizaba su faena, comenzó a sentir dolores de parto y contracciones, pero no había nadie quien pudiera escuchar sus gritos. Optó por tirarse al piso e iniciar su labor de parto. El producto venía de cabeza y no lloró por lo que estaba muerto. Asustada, enterró la placenta en el campo de siembra y dejo al producto en el campo.

Días después, personal del Ministerio Público llego a la comunidad para preguntar por los hechos. Los vecinos comenzaron a señalar a Ofelia como la probable responsable. Una vez detenida, relató lo ocurrido. El veredicto fue que era culpable de homicidio en razón de parentesco por no haber brindado todos los cuidados posibles al producto y haberlo dejado en el abandono.

A pesar de que los peritajes mostraron que el producto apenas alcanzo los seis meses de desarrollo y su posibilidad de vida era imposible, y que ella había sufrido violencia sexual, se le dictó una condena de 30 años de prisión.

Los hechos fueron documentados por la organización civil Las Libres, la cual, le brindó asesoría jurídica en la materia por siete años, cuando pudo obtener su libertad. Sin embargo, el caso de Ofelia no es único.

Legalización del aborto

El Grupo de Información en Reproducción Elegida, a través del informe Maternidad o castigo. La criminalización del aborto en México ha documentado que en los últimos diez años se han presentado en el país cuatro mil 446 denuncias hacia mujeres por abortar. De estas, 228 derivaron en una sentencia punitiva hacia la demandada.

En la mitad de los estados que conforman la República Mexicana, las constituciones y leyes locales sancionan penalmente a las mujeres por abortar. Incluso, si este fue de manera espontánea. Propiciando un ambiente de persecución, clandestinidad y falta de acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva aún en casos donde la interrupción del embarazo es legalmente permitida como cuando es producto de una violación. El registro no existe, pero se calculan entre 750 mil y un millón de abortos clandestinos al año en el país.

Por esa razón, este viernes, habrá una “marea verde” en diversas ciudades del país y de Latinoamérica para exigir a los gobiernos de la región la legalización del aborto en sus respectivos países en el marco del Día por la Despenalización del Aborto en América Latina, un tema que recién se ha debatido en el Senado de Argentina, obteniendo una respuesta negativa ante la presión de grupo autodenominados “a favor de la vida”, en cuyas filas, hay varios legisladores.

Origen del Día por la Despenalización del Aborto en América Latina

La efeméride tuvo su origen en el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, celebrado en Argentina en 1990, como una medida para visibilizar que las complicaciones por el aborto inseguro y clandestino son de las principales causas de mortalidad de mujeres en muchos países de la región. La fecha fue escogida para recordar que el 28 de septiembre de 1888 se declaró la libertad de vientres en Brasil, es decir, el aseguramiento de la libertad para todas las hijas e hijos de mujeres esclavas asentadas en el país amazónico.

A partir de ese año, en todos los países de la zona se llevan a cabo actividades para exponer hechos como que la imposibilidad de acceder a un aborto de manera segura en un espacio adecuado con métodos confiables puede derivar en una muerte o una discapacidad. Las manifestaciones son en la vía pública, pero también a través del mundo cibernético, donde colectivas y organizaciones han pedido que se inunde del hashtag #HablemosDeAborto

Uno de los grandes retos sociales es erradicar el estigma alrededor del aborto. Un tema que requiere de una gran sensibilización en las sociedades latinoamericanas. Organizaciones como Inroads, Las Libres, Red Necesito Abortar y Voces de Mujeres en Acción han decido contar las historias de Yoalli, Nohemí, Nancy, Itzel, Alejandra, Azucena, Sarahí, Miriam, Leticia y Carlo en el libro Aborto, aquí te cuento, el cual, como señala Verónica Cruz, retoma estos testimonios como “una apuesta a la vida, una elección de autodeterminación, y una garantía de que existe la vivencia de un derecho en la existencia misma”.

Periodismo y miedo

@leonardobastida  | @OpinionLSR | @lasillarota