Opinión

Hablemos desde el Sur

Paralelo al Norte global, surge ese Sur, que conjunta una serie de historias y de experiencias de luchas que afirman otras formas de ser. | Leonardo Bastida

  • 18/06/2021
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Desde hace algunos años, a través de sus reflexiones, el filósofo y sociólogo francés Gilles Lipovetsky ha planteado que en el mundo contemporáneo, ese que él llama hipermoderno, está ocurriendo una separación abismal entre el Norte y el Sur Global, entre las naciones que acumulan bienes y recursos (no siempre de la manera más lícita posible) y las que no, entre los espacios donde predominan la precarización de la vida, la carencia de acceso a recursos y la falta de oportunidades y donde no; entre los países que alcanzan a subsanar las necesidades fundamentales de sus habitantes y lo que no. 

Pero, dicha brecha se ha cimentado en los últimos meses con la pandemia de covid-19, que ha dejado ver las desigualdades existentes entre países, pues mientras en algunos se ha logrado vacunar a casi todos sus pobladores, e incluso cuentan con excedentes de los mecanismos inmunológicos; en otros, ni siquiera se ha iniciado con el proceso de vacunación o ha tenido que ser seccionado y sólo para algunos sectores de la sociedad.

Desde diferentes frentes, se ha replanteado la posibilidad de la existencia de formas de conocimiento, de vivir y de ser en el mundo alejadas de lo dictado por la vorágine de la jerarquía homogeneizadora del Norte, ese sistema capitalista, colonial y patriarcal que ha estado eternamente enfocado a la dominación del “otro”, entendido como toda aquella persona que se sale de ciertos parámetros y estándares impuestos a partir de un intento de homogeneización social global, en muchos sentidos, entre ellos, el de las ideologías y la producción del conocimiento. 

Sin embargo, esa visión global norteña podría no ser compartida por todas las personas y las sociedades y hay quienes le cuestionan o plantean otras posibilidades de coexistir en el mundo a partir de diferentes referentes.

Una de esos análisis es el del sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos y María Paula Meneses, quienes plantean el término Epistemologías del Sur como una valoración de la diversidad cognitiva del mundo y una descolonización epistémica del universo de experiencias, en dar voz a quienes han permanecido oprimidos a lo largo de la historia y del tiempo.

En su más reciente libro “Conocimiento nacidos en las luchas. Construyendo las epistemologías del sur” (Akal/ Inter Pares, 2020), la y el autor proponen hacer frente a un pensamiento moderno occidental hegemónico y dejar a un lado la visión de residualidad en la que se coloca a todo aquello ajeno a la hegemonía, ya sea el color de piel, el género, la orientación sexual, la condición económica, la libertad de creencias, entre otras posibles características de las personas.

Por lo tanto, paralelo al Norte global, surge ese Sur, que conjunta una serie de historias y de experiencias de luchas que afirman otras formas de ser y de estar en el mundo que terminan desafiando a la cultura política tradicional y dan sustento a formas de liberación de ese dominio.

En su análisis, los integrantes del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra mencionan que durante parte del siglo XX se dieron procesos de emancipación en diferentes lugares del mundo, pero esa separación de un ente periférico (comprendido como aquella región o parte del mundo sujeta al dominio de otra) de un ente central (entendido como aquel país que sometía a otro a su escrutinio o control) no solo tiene que ser en términos políticos.

Para Dos Santos, la noción de universalidad  impulsada desde el siglo XVIII a través de la Ilustración y que sustentó el surgimiento de la cultura científica occidental, también fungió como un justificante para iniciar una misión “civilizadora” alrededor del mundo protagonizada por algunos países de ese Norte, no sólo consistente en el dominio económico y político, sino también ideológico y ontológico, al borrar la condición de humanidad a quienes se alejaban de la misma. Llamándose a este fenómeno como colonización.

En el mal llamado Tercer Mundo nunca hubo esa aceptación total del pensamiento hegemónico y comenzaron a surgir alternativas a dicha visión, justo desde ese ente en el que cabría todo aquello alejado de los países que habían instaurado totalmente un sistema capitalista en su forma de vivir (Primer Mundo) o aquellos que habían decidido optar por la vía del socialismo (Segundo Mundo). 

De igual manera, se analiza cómo la teoría del desarrollo realmente lo que ha hecho es perpetuar la hegemonía capitalista y poco han hecho para subsanar las brechas existentes entre quienes gozan de ese desarrollo y quienes no, sino, por el contrario, las abre más, pues las políticas no ofrecen solución a las problemáticas. 

A través de los textos de diferentes autores compilados por Santos y Meneses, se reivindican para el espacio del Sur una agencia, una ontología y una epistemología que de voz a quienes siguen estando del otro lado de la línea abismal, de la que separa al planeta en una pequeña región de privilegios y una vasta zona de precariedad. 

El Sur “es una posibilidad entre realidades objetivas experimentadas por los grupos y movimientos que luchan a nivel global contra el capitalismo, el colonialismo, el patriarcado y las variadas respuestas subjetivas que ofrecen diferentes grupos”, aseguran los especialistas, para afirmar que con este concepto “se reivindica la posibilidad de que otro mundo es posible”.

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