Opinión

Guardia Nacional: 98 mil elementos al servicio de la ciudadanía

La Guardia Nacional cumplió el 30 de diciembre de 2020 sus primeros 18 meses de iniciar operaciones al servicio de la ciudadanía. | Jorge Lumbreras*

  • 23/01/2021
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Desde el año de 1994 cada administración federal ha buscado una forma de enfrentar la inseguridad en México. Leyes e instituciones se reformaron una y otra vez para disponer de las capacidades para enfrentar este flagelo. Un punto de inflexión fue el año 2007 cuando inició un despligue frontal contra la delincuencia organizada, en especial, contra el narcotráfico, estrategia que se continuó, con algunas variantes, durante la administración 2012-2018. Sin embargo, este lapso evidencia que la seguridad pública federal no disponía de los elementos ni la infraestructura para un despliegue nacional. La federación con un personal menor a los 16 mil efectivos y unas cuantas instalaciones decidió enfrentar a la delincuencia organizada, y ante el déficit, debió convocar a las Fuerzas Armadas a tareas de seguridad pública.  

La creación de la Guardia Nacional obedece a la necesidad de cubrir este déficit con un nuevo diseño jurídico e institucional, que de forma sintética habría de disponer de cinco factores básicos para la seguridad pública federal y para coadyuvar con la seguridad pública de estados y municipios: 1. Personal con una formación profesional para servir a la ciudadanía;  2. Una red nacional de instalaciones para tener presencia territorial, generar conocimiento local y proximidad social; 3. Equipamiento policial para las decenas de funciones previstas en la ley; 4. Un basamento deontológico o si se quiere axiológico para la organización, mandos y elementos fundado en una ética de servicio e identidad institucional; 5.  Condiciones claras de ingreso, permanencia, promoción y retiro: una ruta de desarrollo profesional.  

El Plan Nacional de Paz y Seguridad 2018-2024 asienta que la Guardia Nacional es el instrumento primordial de la federación para prevenir el delito, preservar la seguridad pública, recuperar la paz y combatir la delincuencia en todo el país. Ya con la Reforma Constitucional en Materia de Guardia Nacional del año 2019, surgió como una instancia civil, profesional y disciplinada, integrada por elementos civiles y militares, adscrita a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. 

La reforma suscitó controversias, entre estas, el tipo de formación que recibirían los elementos civiles y militares para cumplir sus funciones, sin embargo, la reforma estableció que su formación y desempeño “se regirán por una doctrina policial fundada en el servicio a la sociedad, la disciplina, el respeto a los derechos humanos, al imperio de la ley, al mando superior, y en lo conducente a la perspectiva de género”. En suma, la formación de la Guardia Nacional es eminentemente civil; hoy se capacita a los elementos que la integran mediante contenidos y técnicas específicos de la función de la seguridad pública federal y de seguridad pública civil.  

En ese marco, la Guardia Nacional, como parte del sistema de seguridad y justicia y a partir del derecho humano al debido proceso, prepara a sus elementos en la teoría y práctica del Primer Respondiente, la debida coordinación con el Ministerio Público, la colaboración para la investigación científica del delito, el respeto a los derechos de las víctimas, la aplicación del principio de presunción de inocencia, y los protocolos para la equidad de género. Se trata de una formación centrada en el concepto de ciudadanía

La Guardia Nacional cumplió el 30 de diciembre de 2020 sus primeros 18 meses de iniciar operaciones al servicio de la ciudadanía. En ese marco, el Gobierno Federal estableció que la Guardia Nacional habría de alcanzar 150 mil elementos y 266 Coordinaciones Regionales en el año 2021. 

La Guardia Nacional que inició sus operaciones con 70 mil efectivos en 150 Regiones el 30 de junio de 2019, para diciembre de 2020 contaba con un efectivo superior a los 98 mil elementos en 176 regiones, de este total más de 83 mil elementos estaban desplegados en nuestro país cumpliendo sus funciones y casi 15 mil abocados a las responsabilidades de apoyar las operaciones mediante tareas de inteligencia, coordinación y administrativas. 

La Guardia Nacional en 18 meses incrementó en 38 por ciento los efectivos que trabajan directamente por la seguridad de las familias y comunidades de México, su despliegue nacional creó más de 17 por ciento y en ese mismo lapso alcanzó una aprobación ciudadana del 76 por ciento sobre su desempeño y grado de confianza. 

La Guardia Nacional a diciembre de 2020 había logrado sumar 18 mil 746 jóvenes que se contrataron y capacitaron para esta función y concluyó el proceso de capacitación inicial del año 2020 con una meta de 21 mil 430 elementos, tarea que diferentes sectores consideraron improbable, pero fue posible debido al apoyo de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y de la Secretaría de Marina Armada de México (SEMAR) que, con base en la reforma Constitucional por la que se creó la Guardia Nacional, contribuyen a su consolidación al destinar instalaciones –centros de adiestramiento–, maestros, equipos, e insumos para cumplir las aptitudes previstas por ley. 

Para ingresar a la Guardia Nacional se realizan tres tipos de exámenes: físico, médico y de control de confianza bajo estándares que aseguren las capacidades para realizar funciones de seguridad pública, un adecuado estado de salud y honestidad, a diciembre de 2020 se evaluaron a 66 mil 497 efectivos en el marco de las necesarias restricciones derivadas de la pandemia covid-19. Mención aparte merece el examen de control de confianza donde la Guardia Nacional logró, evaluar al 47 por ciento de todo su personal. Hoy la ciudadanía cuenta con 98 mil elementos que disponen de la capacitación necesaria para servir a la ciudadanía, los desafíos hacia adelante son grandes, pero la evidencia muestra que es posible hacerlo. 

*Dr. Jorge A. Lumbreras Castro

Académico de la FCPyS – UNAM

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