Opinión

Guanajuato, zona de guerra

En las redes sociales y medios tradicionales, pudimos observar el caos que se convirtió la ciudad de Celaya, Guanajuato. | César Gutiérrez

  • 23/06/2020
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En estos días hemos podido observar un alza en la violencia en gran parte del país. Muertos en carreteras de Sonora, ataques y emboscadas a policías en guerrero, hasta la confrontación directa en Guanajuato, tras los operativos que se han llevado a cabo por parte de la Guardia Nacional la fiscalía General del estado de Guanajuato y la secretaria de la defensa Nacional, de acuerdo a lo establecido en el Plan Nacional de Paz y Desarrollo 2018-2024. 

El 20 de junio de este año, se llevó a cabo la ejecución de una orden de cateo en un domicilio de la colonia san Isidro Elguera, en el municipio de Celaya, Guanajuato, donde se detuvo a diferentes personas presuntamente ligadas al grupo criminal conocido como el Cártel de Santa Rosa (CDSR). Entre las personas detenidas se encontraban María “N”, Juana “N”, y Rosalba “N”, presuntamente madre, esposa y hermana de quien es el líder de este cártel, José Antonio Yepes Ortiz, alias el “Marro”, lo que desencadenó una serie de bloqueos, quemas de autos y diferentes disturbios en toda la ciudad. Aunado al hecho de que la Guardia Nacional en coordinación con policías locales y la SEDENA, detuvieron a más de 20 personas responsables de crear el caos y violencia en el estado. 

Ese mismo día vimos a José Antonio Yépez Ortiz, mejor conocido como el “Marro”, salir en un primer video en donde acusa la detención de sus familiares, pide apoyo a la gente de la comunidad, acusa a las autoridades de estar coludidos con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), casi entre lágrimas manifiesta que cobrará venganza por estas traiciones.

Sin embargo, el operativo no inicia desde el 20 de junio, el día anterior, se dio una balacera entre policías ministeriales y elementos de la policía estatal de Guanajuato, toda vez que los elementos ministeriales se trasladaron vestidos de civil en vehículos no rotulados, e hicieron caso omiso a las indicaciones de los policías, por lo que se inició una persecución que terminó con la retención de los agentes ministeriales. La cosa no quedó ahí, un grupo de agentes de la Fiscalía General de Guanajuato intentó rescatar a sus compañeros, por lo que fue necesaria la intervención de la Guardia Nacional y de los elementos militares pertenecientes a la XII Región Militar.

Con el incidente que se dio entre los agentes ministeriales de la Fiscalía General de Guanajuato se tuvo la oportunidad de corroborar que varios de esos elementos tienen una presunta relación de cercanía y protección con el Cártel  de santa Rosa (CDSR). De las declaraciones de los elementos detenidos se solicitó la orden de cateo que se ejecutó al día siguiente, dando como resultado la detención de las familiares del líder del cártel y sus colaboradores más cercanos.

En las redes sociales y medios tradicionales como noticieros, pudimos observar el caos que se convirtió la ciudad de Celaya, Guanajuato, así como las detenciones que llevaron a cabo la Guardia Nacional, el Ejército Mexicano y autoridades estatales, por lo que hubo respuesta del líder huachicolero. En un segundo video que aparece en las redes sociales la madrugada del 21 de junio, pudimos observar a un Marro sentado en una silla, con una arma larga a la espalda, muy molesto y retando al Cártel Jalisco Nueva Generación, que no fueran montoneros, que no entrarían a Guanajuato así tuviera que pelear la plaza él solo, que si era necesario le trabajaría al Cártel de Sinaloa (CDS) o a los señores de la frontera, pero que primero muerto que ceder la plaza al “viejo gonorriento del Mencho”, quien es el líder del CJNG, a quien acusó de no dar la cara, declaró la guerra al gobierno y los acusó nuevamente de estar apoyando con estos operativos a sus rivales de Jalisco.

Lo que me preocupa de todo lo sucedido en estos días es la imputación que hace el Marro de complicidad del gobierno con el CJNG, ¿me pregunto si se refiere al gobierno federal, al gobierno estatal o a ambos? Pero vayamos por partes y seamos muy claros. Desde hace poco más de un año el gobernador del estado Diego Sinhue Rodríguez Vallejo declaró públicamente que no asiste y seguirá sin asistir a las mesas de seguridad que encabeza el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana Alfonso Durazo, ya que consideraba no eran de ningún beneficio para la seguridad de su estado, debido a la ignorancia en materia de seguridad del titular de la secretaría de seguridad del país.

Meses después fueron retirados los elementos de la Marina Armada de México que se encontraban destacamentados en el estado de Guanajuato, y se empezó a observar un alto incremento en el índice delictivo, en específico delitos de alto impacto como homicidios, secuestros (levantones), ataques a policías estatales y municipales, robo de hidrocarburos y venta de drogas. Lo anterior, hizo que el gobernador del estado solicitara el apoyo del gobierno federal y fue así que la Secretaría de la Defensa Nacional y la Guardia Nacional iniciaron implementar lo establecido en el Plan Nacional de Paz y Seguridad 2018-2024, situación que afectó los intereses directos del grupo criminal preponderante del estado que es el Cártel de Santa Rosa.

Pero ¿por qué se ha vuelto prioridad para el gobierno federal localizar, detener y desarticular al Cártel de Santa Rosa y a su líder el Marro?, la respuesta es fácil, su líder al igual que muchos criminales utiliza la violencia como medio de coacción con las autoridades y ciudadanos, al grado de utilizar no solo los métodos por todos conocidos como quemar vehículos, cobro de piso, extorsión, homicidio, venta de drogas, exhibición de contrarios muertos y descuartizados. Este líder en especial ha retado a las autoridades federales y ha utilizado autobombas para intentar atacar a la Guardia Nacional y a las Fuerzas Armadas, lo que de facto los convertiría en una organización terroristas, de acuerdo a la política de Estados Unidos de Norteamérica, creando un problema extra a la ya de por si deteriorada imagen en materia de seguridad que muestra el país ante nuestro vecino del norte; los que están cerca de estas acciones -me comentan que es solo cuestión de tiempo- para detener a José Antonio Yepes Ortiz, el “Marro”. Consideran que su organización está tan deteriorada, y sus contactos en el gobierno estatal son tan pocos, que no dudan que antes de un mes el líder huachicolero será detenido o tal vez abatido por las autoridades, dada su actitud de primero muerto que detenido o vencido. Me comentan que Guanajuato no es del interés de los demás cárteles, además de que no les interesa tener una confrontación con el CJNG, a quien es de suma importancia hacerse del control del estado, por una cuestión de estrategia territorial.

Por último, quiero felicitar a todos los padres de México, pero muy especial a los padres policías y militares, ya que sin importar lo difícil y peligrosa de su carrera, saben dar el ejemplo a sus hijos, son de acero y blindados en las calles, pero en casa son los más grandes ejemplos y amigos. Ustedes anteponen el cuidado a la ciudadanía sobre el de sus propias familias y ese sacrificio merece ser reconocido. Se los dice el hijo de un soldado que sabe lo que es vivir con el miedo de no volver a ver a papá después que se va  a trabajar.

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