Opinión

Gobierno sin oposición

Una oposición así a nadie, en democracia, le conviene, porque no conduce a ningún lado y sí permitirá el gobierno de un solo partido y el de un solo hombre. | Joel Hernández S.

  • 21/11/2018
  • Escuchar

Estamos a punto de turrón. Dentro de unos cuantos días comenzará el nuevo gobierno presidencial de Andrés Manuel López Obrador y todo está dispuesto para que su gobierno y su Cuarta Transformación comiencen la andadura hasta noviembre de 1924. Bien.

Los resultados de las elecciones del 1 de julio pasado le dieron el triunfo a la Coalición ‘Juntos haremos historia’ por treinta millones de votos, muy por encima de sus adversarios en la liza, esto hace que gobernará a un país de 129 millones de mexicanos muchos de los cuales están confiados en que AMLO habrá de cumplir sus promesas de campaña y que será “el mejor presidente de la historia contemporánea de México”.

Pero mientras son peras o son perones, en el camino quedaron los partidos políticos que participaron, ya coaligados o cada uno, pero ese cada uno tiene su propia historia y vida interna y, los que no perdieron el registro por la baja votación, podrían ser la oposición a la gran maquinaria política que se echará a andar este diciembre, ya en la presidencia, en el Senado de la República, en la Cámara de Diputados, en gubernaturas, Congresos estatales…

Pero eso es: cada uno de ellos tiene su propia vida, su propia historia y sus expectativas, aunque estas se perciben difusas porque los vencidos están en una grave crisis interna que los debilita como oposición, en tiempos en los que va de por medio su subsistencia como institutos políticos.

Por ejemplo: el Partido Acción Nacional (PAN) acaba de llevar a cabo su elección interna para su presidencia. El señor Marko Cortés ganó las elecciones internas del PAN dejando atrás a Manuel Gómez Morín. Así dicho parece que todo hubiera transcurrido en santa paz, que se dice. Pero no…

La lucha interna fue encarnizada porque grupos diferentes se peleaban esa presidencia e, incluso, cuando parecía inminente el triunfo de Cortés, el ex presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa renunció a su militancia panista y anuncia que iniciará la formación de un nuevo partido: “Libre”. En tanto que acusan al triunfador de representar los intereses de Ricardo Anaya a quien se acusa del fracaso electoral de julio de este año.

Marko Cortés tendrá que presidir a un partido muy fragmentado y, por lo mismo, extremadamente debilitado frente a Morena. Y peor aún, que dentro de las filas del panismo permanecen aquellos que no lo ven con buenos ojos, así que su trabajo será el de la reconciliación –muy difícil- y el de ser oposición en tiempos adversos para el PAN.

Asimismo el ya prácticamente inexistente Partido de la Revolución Democrática (PRD) que vive días de confrontación interna y de renuncias cotidianas. La del diputado Héctor Serrano este domingo, luego de 15 años de militancia y quien, por lo mismo, contribuyó al desastre de su ahora ex partido.

En una carta dirigida a Ángel Ávila Romero, presidente del PRD y publicada en su cuenta de Twitter, el diputado federal argumenta que renuncia en congruencia con lo que ha pedido desde hace más de tres años al interior de éste, que es tiempo de dar mayor espacio a nuevos y jóvenes liderazgos. "Siempre actué con lealtad al PRD y hasta el último momento, luché comprometido por sus causas” escribió. Aun así no renuncia a ser integrante de la bancada perredista en la Cámara de Diputados…

Pero nada. Será muy difícil que el PRD se recupere del fracaso estruendoso de julio, y lo será aún más porque en Morena tiene adversarios que salieron de sus filas ya indignados por los conflictos internos o por su propia ambición de estar en un lugar apropiado, aunque el partido no fuera PRD.

Su Asamblea del sábado pasado fue la muestra de las divisiones que aún mantienen y que los llevaron al fracaso electoral.

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) se debate en ser oposición pero también en intentar recuperar su militancia perdida. No olvida que muchos de sus militantes y simpatizantes votaron por la Coalición “Juntos haremos historia” indignados por la falta de participación en su partido, pero también por la manera cómo se manejó el proceso electoral y, sobre todo, por el mal gobierno de Enrique Peña Nieto: todo junto.

Hay al interior de este partido una lucha fuerte por hacerse del poder y conducir al partido, a pesar de su debilitada situación política. Su presidenta Claudia Ruiz Massieu fue impuesta ahí por Enrique Peña Nieto y eso la disminuye; lo mismo que pasó cuando impuso ahí a Enrique Ochoa Reza, lo que se convirtió en fracaso fenomenal.

La caída del PRI hace que hoy mismo estén en el discurso de “revisar a su interior los errores cometidos, revisarse, refundarse, reconstruirse…” y todo eso que los muestra como un partido en plena decadencia después de tantos años de gobierno y de fracasos de gobierno. Y quienes lo dicen son priistas resentidos y ambiciosos de poder y sacar leña del árbol caído: Ulises Ruiz, quien fuera pésimo gobernador de Oaxaca, uno de ellos.

En todo caso uno diría que siempre hay conflictos al interior de estos partidos, aquí y en China; pero los que nos importan son estos partidos políticos que, hasta el momento, conforman el sistema de partidos políticos en México. Y esta crisis de partidos evidencia, sí, que urge una refundación de este sistema y sí, abrir las puertas para el ingreso de gente joven, dispuesta, vocada, capaz, inteligente en política: sea de la corriente que sea; que a fin de cuentas la diversidad de ideas y perspectivas construyen democracia.

Mientras, estos partidos dejan de ser oposición para ser entelequias. No tienen la fuerza ni la conformación apropiada y fortalecida para ser oposición asimismo fuerte y vigorosa. No. Y una oposición así a nadie, en democracia, le conviene, porque no conduce a ningún lado y sí permitirá el gobierno de un solo partido y el de un solo hombre. Lo que tampoco es bueno para el país.

Peligro en Veracruz

@joelhsantiago | @OpinionLSR | @lasillarota

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.