Opinión

¿Gobernar por consenso?

En teoría y práctica, la democracia no es el reino de la armonía o el consenso, por el contrario. | José Antonio Sosa Plata

  • 19/07/2018
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El proyecto de nación del virtual Presidente Electo se está definiendo, hasta ahora, sin mayores resistencias o conflictos por parte de quienes fueron sus adversarios y críticos, tanto en el espacio político como mediático.

Desde que se dio la noticia del triunfo, los principales titulares de los medios electrónicos y digitales están concentrados en la figura de Andrés Manuel López Obrador y sus principales colaboradores. Una situación que podría parecer normal en otros países, en el nuestro es una reacción fuera de lo común.

Da la impresión de que su sexenio ya comenzó

Más allá de la conveniencia —o no— del perfil bajo que mantiene el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, parece que se ha generado una necesidad apremiante de satisfacer las grandes expectativas que se despertaron en la ciudadanía, de reducir las presiones de algunos grupos de poder para asegurar la tranquilidad política y económica y de mantener una hegemonía mediática y en las #RedesSociales.

Todo esto parece justificado

Sin embargo, también se podría decir que el próximo Presidente está entrando, de manera prematura, en una zona de riesgo cuando tiene prácticamente todo en su favor: legitimidad en el triunfo, recursos de poder que no se veían desde hace décadas y la confianza de más de 30 millones de ciudadanas y ciudadanos que se manifestaron porque él, precisamente López Obrador, encabezará el cambio más profundo que se haya visto en la historia moderna de México.

La situación exige respuestas rápidas, pero también cautela

La efectividad es importante. Y en poco más de dos semanas son decenas de noticias las que han llenado los programas noticiosos y espacios informativos en todos los medios nacionales. A nivel internacional, el impacto ha logrado una cobertura también sin precedente. El interés que ha captado han posicionado al virtual Presidente electo como uno de los líderes más atractivos de América Latina.

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Desde esta perspectiva, su #Estrategia de #ComPol parece exitosa. Al menos hasta ahora. El anuncio de las acciones que llevará a cabo incluso antes de tomar posesión; la presentación de iniciativas de ley —que en el pasado se hacían hasta finales de noviembre o principios de diciembre—; y los encuentros destacados con personajes nacionales o internacionales dan cuenta de su interés en dar resultados lo más pronto posible.

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Los ejes de austeridad y combate a la corrupción son la prioridad

También se realizarán ajustes de fondo en el modelo de comunicación gubernamental, con decisiones de concentración de poder que no se habían visto desde hace más de 80 años. En términos prácticos, la Administración Pública y la relación entre gobierno y sociedad serán replanteadas con nuevas reglas, en ámbitos que se consideraban intocables.

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Pero todos los cambios generan resistencias

Y las resistencias se convierten en conflictos, que a su vez podrían derivar en situaciones de crisis. Aunque es lo normal y no hay motivo de preocupación, es evidente que el nuevo gobierno ha calculado los efectos adversos y está dispuesto a seguir adelante.

o   Primero, porque tendrá mayoría en el Congreso.

o   Segundo, porque los voceros principales han expresado, con toda claridad, que tienen instrucciones del virtual Presidente Electo de no imponer ninguna decisión, sino de buscar el consenso con las otras fuerzas políticas.

o   Tercero, porque es el mandato que la ciudadanía dio en las urnas.

Porfirio Muñoz Ledo, legislador de #Morena, lo explicó de manera sencilla: Frente a los cambios que se han anunciado, el nuevo gobierno no trata “de imponer una mayoría, sino de hablar con los demás. Andrés Manuel quiere un consenso nacional” y eso lo obliga a tener “un amplio espectro de apoyos”.

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Pero, ¿es posible el consenso?

La experiencia ha demostrado que es una aspiración deseable, pero muy difícil de concretarse en los términos que se ha planteado. En teoría y práctica, la democracia no es el reino de la armonía o el consenso. Por el contrario. Es un sistema basado en el conflicto, la diferencia, la competencia y la discrepancia, en donde siempre se debe respetar la voluntad de la mayoría. De ahí la importancia que tiene comunicar con eficacia, para que la gente se manifieste en favor de lo que más le conviene.

El virtual Presidente electo lo sabe

Por eso el poder que tiene lo ejercerá, a final de cuentas, con o sin el visto bueno de los grupos que quieran ejercer presión o un contrapeso a su proyecto de gobierno. El reto está en no confundir autoridad con autoritarismo. Por lo tanto, en los escenarios políticos de alta complejidad no tendrá más opción que enfrentarlos y poner a prueba su liderazgo, pues los líderes crecen más y se consolidan frente a la población cuando salen bien librados de las situaciones de adversidad.

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¿Es posible #LaCuartaTransformación?

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