Opinión

Globos de humo informativos

Los globos de humo aparecen, desaparecen y aparecerán al gusto y en la medida que los grandes problemas nos aquejen. | Joel Hernández Santiago

  • 23/09/2020
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Pues ya ocurrió la famosa rifa del avión presidencial. El mismo que desde la campaña electoral del hoy presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, estaba bajo sospecha y que se juró-perjuró y se insistió en que era producto de los abusos-excesos de poder-ostentación-corrupción y daño patrimonial a los mexicanos durante los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

Y, por lo mismo, en una muestra de coherencia verbal se remitió a un hangar-almacén de los Estados Unidos, para comenzar la puja para su venta internacional. Así lo prometió el presidente ya electo y luego presidente Constitucional de México... “Es un avión que ni Obama tiene” dijo, en una frase que se hizo famosa.

Negociado por el gobierno de Felipe Calderón y consolidada su compra en la gestión de Enrique Peña Nieto, el Boeing 787-8 aterrizó en México el 3 de febrero de 2016 y fue bautizado como “José María Morelos y Pavón”. A principios de 2020 en cifras oficiales el valor del avión era de 130 millones de dólares, lo que aumentaba cada día por los costos de mantenimiento, almacén, activación...  

La aeronave era puesta a la venta, y cada vez que era necesario acallar ruidos políticamente incorrectos para este gobierno: reclamos, fallas, errores. Desde el Palacio Nacional se atraía la atención hacia el famoso avión del que se decía: “ya tenemos varias ofertas de compra”, “ya hay compradores, algunos de ellos de los países árabes” –ya se sabe que por allá hay mucha lana–, “ya uno de ellos entregó un anticipo y estamos en las negociaciones...”

Pero nada, el famoso avión no se vendía ni se ha vendido: sigue ahí. Pero se encontró la fórmula para cumplir el compromiso de campaña, al mismo tiempo a partir de febrero y marzo comenzó en México la gran crisis de salud por la pandemia, y los reclamos sociales para que el gobierno detuviera los contagios y fallecimientos, cada día más crecientes... 

A esto había que sumar la crisis económica del país que ya se presagiaba desde enero de este año, cuando el INEGI anunció que durante el 2019 el Producto Interno Mexicano (PIB) había caído a números menos (0.01%) históricos; las calificadoras internacionales anunciaban que México, este año, estaba fuera de la órbita de confianza e inversión de capitales internacionales...

Se acumulaban los casos de violencia criminal y por el crimen organizado, que confrontaba tanto a la sociedad como a las instituciones. El incremento de daños ha sido incontenible... 

Así que a la vista de esta situación crítica, se recurrió de nueva cuenta al famoso avión presidencial. En febrero el Ejecutivo anunció que se rifaría y que la fecha habría de ser el 15 de septiembre

“El que compre un cachito ayuda a resolver el problema que nos heredaron los gobiernos faraónicos...” dijo. 

Y comenzó la rebatiña por la rifa del avión, además de que se encontró que quien ganara el avión recibiría 20 millones de pesos –cien premios así–. La Lotería Nacional –que organizó el evento– no tiene facultades para rifar bienes, sino recursos. Lo demás ya se sabe: no se vendieron todos y sí se distribuyeron entre empresarios obligados y la administración pública. El resultado es que “el pueblo bueno no ganó nada” y sí todos perdimos. El avión sigue ahí. 

Pero así como se ha utilizado este “globo de humo” como distractor social, se han utilizado otros, por ejemplo la famosa detención de Emilio L., en España y su traslado condicionado a México en donde fue recibido ‘con bombos y platillos’, porque traía en su cartera información y videos de los malos gobiernos de antes, de sus hechos y de sus complicidades... Políticamente útil, claro. 

Y en vista de que los grandes problemas nacionales seguían in crescendo, saltó ese otro “globo de humo”: las denuncias del “testigo colaborador”, denunciando a gente de los gobiernos anteriores –nunca a quienes hoy son parte de la 4-T–. Y esto llamó la atención, estimulado por el presidente de México desde Palacio Nacional... 

Pero de pronto apareció un video en el que se ve el hermano del presidente Pío López Obrador, presuntamente recibiendo dinero en bolsas de papel de David León, un ex funcionario ahora en desgracia. De forma sorprendente los videos de Emilio L., dejaron de aparecer entonces, en tanto que lo de Pío, ni pío: no se aclaraba... 

Pero pronto ese “Globo de humo” habría de ser sustituido por otro más tan sólo en este año: la famosa consulta popular para que el pueblo decida si se somete a juicio a los expresidentes del país por sus hechos, presuntamente delictivos... 

Los grandes problemas nacionales siguen a la vista, sin solución y sí agravándose. Así que lo nuevo sería llamar la atención a lo que en México todos queremos: justicia para que los abusos del pasado sean sometidos a la ley. Pero para esto, el gobierno federal ideó someterlo a esa consulta. Luego se hizo un llamado para conseguir 2.5 millones de firmas contantes y sonantes. Ocurrió, según informó el Comité Promotor de la Consulta... Un “Globo de humo” más. 

Otro “globo de humo” son los adjetivos-calificativos lanzados en contra de medios de comunicación y periodistas o intelectuales: “Letras Libres”, “Nexos”, “el pasquín” –así calificado por el presidente: el periódico “Reforma”... y más... 

“Globos de humo” que aparecen, desaparecen y aparecerán al gusto y en la medida en que ocultan eso: los grandes problemas que nos aquejan en el cuerpo social y en lo individual. Y sin embargo, parafraseando a Tito Monterroso: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. 

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