Opinión

Generación covid

Vivieron su último día de prepa, sin sentir que era el último. Acaban de ingresar a la Universidad y no conocen el campus. | Ulises Castellanos

  • 14/08/2020
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Son el futuro. Nacieron en el arranque del siglo XXI. Jamás conocieron las Torres Gemelas. No ven televisión. La mayoría de ellas y ellos, no tienen credencial del INE. Nunca han votado por un presidente. Son los verdaderos nativos digitales.

Si nosotros y los millennials aprendimos a usar la tecnología, los centennials nacieron con ella. Están en el primer año de su carrera profesional. Jamás sabrán lo que era una fiesta de graduación de la preparatoria. Se despidieron de sus compañeros por zoom. Vivieron su último día de prepa, sin sentir que era el último. Acaban de ingresar a la Universidad y no conocen el campus. Vamos, algunos ni siquiera se conocen personalmente entre sí. Yo mismo creo que quizá nunca llegaré a conocerlos en persona.

Para ellos siempre han existido las redes sociales. Facebook es de viejitos. Lo suyo es Instagram y Tik Tok. No leen periódicos. No ven noticieros. No caminan con una revista por la calle. No saben lo que era perderse un capítulo de su serie favorita. No tienen prisa. No están sujetos al horario de un canal. Su desarrollo depende de la tecnología. Dominan tres o cinco pantallas a la vez. Y de cajón, hablan dos idiomas.

Foto: Instagram @Fotoup2020

Algunos ni los 18 han cumplido. No imaginan un celular con teclado físico. Nunca les cayó el 20, ni entienden qué significa eso. Jamás hicieron fila en la calle para hablar por teléfono desde una caseta de Telmex. No conocieron una agencia de viajes.

El 2020 lo han pasado en cuarentena, hace cinco meses que no van a una fiesta. No conocen los antros. No celebraron sus cumpleaños. Quizá estén enamorados de alguien que sólo han visto en la pantalla de su celular. Se levantan de madrugada, se bañan y se visten para conectarse a una computadora. Son la Generación Z.

Jamás compraron un disco de vinilo. El CD es un recuerdo de sus padres. No saben qué era el walkman. El ipod es viejo. No conciben la vida sin wifi. Si se va el internet mueren de ansiedad. Todo lo googlean. Son más reservados en redes que los millennials, aprendieron a no compartirlo todo.

No saben por qué existe un maestro. Jamás volverán a ver un pizarrón. Tienen su propio vocabulario. Lo abrevian todo. Si los millennials trabajaban para sobresalir, esta nueva generación estudia sin miedo al éxito. Serán hipercompetitivos, pero también se preocuparán por el planeta. No son pocos, representan ya el 25% de la población mundial. 

Son los nacidos en el segundo milenio. Son la generación postmillennial o centennial. Pero los marcará el covid. Ya no se saludarán de beso jamás. No asistirán a conciertos masivos. Para ir al cine necesitarán una prueba negativa de coronavirus. No podrán sentarse junto a su novia. Quizá no vuelvan a vibrar en un estadio lleno de aficionados. 

No morirán por el Sars-Cov-2, pero este virus ya arrasó con el mundo que conocieron. Volverán al autocinema. Consumirán toneladas de gel antibacterial el resto de su vida. Soñarán con una vacuna. La mayoría de sus futuros trabajos estarán devaluados salarialmente en un 30% después de la era covid y la crisis económica que apenas se asoma.

Deberán reinventarlo todo. Jamás saludarán de mano a un extraño, o a su nuevo compañero de trabajo. No se subirán con más de dos personas a un elevador. No volverán a tocar un menú impreso en un restaurante. Serán esencialmente autodidactas. Son creativos, maduros y viven en un mundo donde la diversidad es lo natural. Son directos, rápidos y sencillos.

La tecnología es omnipresente en sus relaciones personales. Las pantallas digitales son ya parte esencial en su vida. Aún no se incorporan al mundo laboral y ese mundo ya no existe. Sus papás trabajan en casa. Ellos no necesitarán una oficina. Su tiempo de contemplación es mínimo. Jamás soportarían un anuncio de 30s. 

Su realidad es virtual. Usan Uber, no conocen un taxi. Compran por Amazon. Se enamoran en Instagram. Rompen relaciones por WhatsApp. Mandan su tarea por mail. Se informan por Twitter. Oyen música en Spotify. Ven videos musicales en YouTube. Ligan por Tik Tok. Ven su álbum familiar en el Facebook de sus papás. Su canal favorito es Netflix. Su portal al conocimiento es Google. No conocieron jamás la Guía Roji. Siri es su amiga. No usan reloj de pulsera. No necesitan una cámara. Toman fotos con su celular. No creen que hace tiempo buscabas la hora exacta marcando por un teléfono fijo al 03. Viven bajo un tsunami de información.

Jamás harán una tarea basados en una monografía de papelería. Vamos ya ni las papelerías conocieron. Desarrollarán una autodisciplina ejemplar. Todo lo podrán hacer desde casa. Perderán habilidades de socialización y el "otro" siempre será incómodo. Se sorprenderán cuando los inviten a su próxima fiesta "presencial".

La revista Time, calcula que para 2022 cerrarán uno de cada cuatro centros comerciales en Estados Unidos, ¿la razón? Esta generación no comprara de manera presencial casi nada. Son hipervisuales. Su lenguaje es visual, la palabra quedará en segundo plano. Anhelan ser más felices que sus padres. No vieron la Pantera Rosa en blanco y negro.

El mosaico visual que hoy les presento aquí, Representan su mirada, son sus rostros. Ellos son mis alumnos de foto en la carrera de comunicación de la Panamericana. Pero representan a millones como ellos en cualquier parte del mundo. Esta imagen es una tarea que les pedí. Hacerse un autoretrato con cubrebocas. Sellar un momento histórico. No hacer una selfie "clásica" para presumir una vacación, no. Registrar su tiempo. Congelar una época. Visibilizar nuestra fragilidad frente a un enemigo invisible.

Aquí sus nombres, Ana, Andrea, Dafne, Alfredo, Diego, Gloria, Javier, Julia, Karen, María, Nataly, Paola, Rodrigo, Romina y Trinidad. Sobrevivirán al covid-19 y harán series multimedia sobre la cuarentena, el virus y sus efectos emocionales. Dominarán las nuevas narrativas.

Ellos serán esponjas de conocimiento. Transformarán el mundo que les dejamos. Son ya el futuro de nuestra sociedad y harán grandes cosas. Y seguro, lo harán mejor que nosotros. 

Atentamente, con cariño y respeto, su profesor, sobreviviente de la Generación X.

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