Opinión

Futuro 21; más 21 que futuro

El chiste es el poder, por el poder; hedonismo político, pues. | Joel Hernández Santiago

  • 28/08/2019
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El sábado 24 de agosto, lo que queda del Partido de la Revolución Democrática (PRD), anunció con bombos y platillos la creación de una organización política, Futuro 21, que busca hacer frente a “las acciones autoritarias y populistas del gobierno de Morena” y que es “un espacio para congregar a distintos actores políticos, de la sociedad civil, agrupaciones y personalidades de distintas disciplinas para construir una fuerza política superior”, dicen.

Sin que esto signifique que el PRD ceda su registro como partido político, que a duras penas mantuvo en las elecciones de 2018, encabeza este movimiento y para ello aporta a algunos de sus personajes más ilustres y emblemáticos en la historia de su triunfo y fracaso: Jesús Ortega y Jesús Zambrano: los famosos “Chuchos”, Carlos Navarrete, Guadalupe Acosta Naranjo y Angélica de la Peña, todos de la misma filiación tribal.

Pero, además, se acercan a este frente opositor a Morena gente “de chile, de dulce y de mole”... o lo que es lo mismo: de todos colores ideológicos o, incluso, sin color alguno.

Ahí está Miguel Ángel Mancera, ex jefe de Gobierno de la ciudad a la que le cambió el nombre y el modo de vivir porque durante su gestión se gestaron muchos de los problemas de la capital del país.

Está Silvano Aureoles, gobernador perredista de Michoacán que, en materia de violencia, está a punto de salírsele de las manos y ¡sorpresa! está ahí ni más ni menos que José Narro Robles, quien hace apenas unas semanas quería dirigir al Partido Revolucionario Institucional (PRI) pero que en sabia virtud de conocer los tiempos políticos aplicó la graciosa huida y no la apasionada entrega... (Ya sabía cómo se estaban cocinando las habas ahí adentro).

Pero si de sorpresas hablamos, entonces habría que anunciar la presencia insospechada de un insospechado político como es Gabriel Quadri de la Torre, ex candidato presidencial del Partido Nueva Alianza (Panal, el mismo de la señora Elba Esther Gordillo); el mismo Quadri contradictorio, agrio y sin sentido, como cuando tuiteó en enero de este año: “Si México no tuviera que cargar con Guerrero, Oaxaca y Chiapas, sería un país de desarrollo medio y potencia emergente...”. ¿Este impresentable personaje hará proselitismo a Futuro 21 en esos mismos estados?

Y ya puestos en dar nombres de otros de sus integrantes, ahí están Demetrio Sodi, ex jefe delegacional; la señora Purificación Carpinteyro, ex candidata a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México; la perredista Ruth Zavaleta y Fernando Belauzarán como también Cecilia Soto –del Partido del Trabajo–; Rubén Aguilar –del PANBeatriz Pagés –ex del PRI–, la científica Julieta Fierro, la señora Tere Vale y tantos más, o tantos menos.

En todo caso, como se ve, la mayoría de los ahí asistentes son personajes que salieron de la jugada política una vez ocurridas las elecciones de 2018 y una vez que se encontraron huérfanos de partido o eran sin partido; en tanto que estos mismos, los partidos de oposición a Morena, comenzaron a debatirse entre el ser o la nada.

Algunos comenzaron a ser, para bien o para mal, como es el caso del Partido Acción Nacional (PAN) aunque con muy mala salud interna; o la casi nada, como es el caso del PRI que en sus elecciones internas recientes salió más magullado que con paso firme, más como Lázaro, “que andó”, en tanto que el mismo PRD está en casi extremaunción a pesar de este intento por conseguir oxígeno, aunque está difícil, sobre todo porque el martes 27 de agosto la señora Alejandra Barrales y el señor Juan Zepeda anunciaron su renuncia a este... qué decir ¿partido? político.

Visto desde la perspectiva de la democracia sí es buena la creación de asociaciones o asambleas o partidos que busquen ser contrapeso a la fuerza demoledora de un partido predominante en el poder y que, por lo mismo, se hace de todas las decisiones políticas, sociales y económicas del país, lo que impide la participación democrática.

Pero esos contrapesos deben estar sustentados en el razonamiento del qué es mejor para esa Nación y sus habitantes, con proyectos alternativos firmes y únicos; con construcciones ideológicas afines y proyectos de nación unívocos. No como búsqueda de acomodo político.

Querer hacer frente la fortaleza de Morena como partido político y como gobierno en esas condiciones, como las que presenta hasta ahora Futuro 21, tan erráticas, tan desbalanceadas, sin propuestas, sin método y sin un proyecto político de nación que atraiga a quienes como ciudadanos buscan esos contrapesos resulta contraproducente para ellos mismos.

Para empezar su composición deja de tener fuerza tan sólo con la mención de algunos de esos nombres ahí listados; luego, muchos de los ahí presentes han sido muestra del fracaso político ya por su propia personalidad o porque las condiciones políticas no les estaban dadas, o acaso porque no tenían nada que ofrecer al electorado nacional...

Pero aún más: la composición de Futuro 21 dibuja claramente la falta de firmeza política de muchos de los participantes, que han pasado de uno a otro y a otro partido político tan sólo en busca de posición política como de poder público.

Y ahí mismo está el retrato del fracaso de sistema de partidos en México, construidos con bases tan endebles como la inexistente firmeza ideológica de sus integrantes que, lo dicho, brincan la tablita sin pudor y con mucho cinismo: el chiste es el poder, por el poder; hedonismo político, pues.

Sí. Hacen falta factores de equilibrio. Pero que en efecto lo sean y no factor de fortaleza aun mayor para aquellos en contra de los que se dice luchar.

... Porque precisamente esa desunión, esa falta de oposición de cualquier signo ideológico, fuerte-vigorosa, firme, real, auténtica, de ideas y proyectos y propuestas y salidas alternativas es lo que hace falta en toda democracia. Y es así que, en las actuales condiciones, Futuro 21 tiene poco Futuro y sí mucho 21.