Opinión

Futurabilidad

El futuro no debe ser evolutivo. | Leonardo Bastida

  • 31/12/2021
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“¿Dónde está el futuro? Que yo no lo veo”

Desorden Público

Nacionalismos exacerbados en los que no cabe la diferencia y la diversidad sino una visión hegemónica, predominante, excluyente de todo aquello que se aleja de una noción colonialista del mundo; el privilegio de los grandes capitales económicos por sobre todo aquello que implique un rasgo de humanidad; brechas cada vez más grandes de desigualdad entre los pocos que gozan del todo y la gran mayoría que carece de hasta lo indispensable son parte de lo que parece el argumento de una de las películas recién estrenadas en las populares plataformas de streaming.

Sin embargo, parte de estas observaciones derivan del análisis realizado por el filósofo italiano FrancoBifoBerardi, conocido polemista por su perspectiva crítica y su impulso a proyectos comunitarios, antes de la pandemia por covid-19, en su libro Futurabilidad. La era de la impotencia y el horizonte de la posibilidad (Caja Negra, 2019), en el que, el pretexto es pensar en un futuro para atar cabos de lo que ocurre en el mundo contemporáneo en el que se han suscitado fenómenos como el surgimiento de un presidente de los Estados Unidos como Donald Trump, con un discurso totalmente ajeno a la inclusión: la escisión de Reino Unido de la Unión Europea bajo argumentos nacionalistas, la quiebra de grandes emporios financieros, el impacto de las crisis financieras en sectores sociales en los que no solía ocurrir (las poblaciones blancas), el incremento de las tasas de desempleo y la maquinización del mundo.

En este ensayo, el heredero intelectual de Michael Foucault y Félix Guattari, a quienes conoció durante su exilio en Francia, parte del término posibilidad, comprendida como aquella opción que puede convertirse en una realidad conforme a las condiciones existentes en el mundo actual. De facto, indica que no existe una posibilidad en sí como tal, sino varias, que pueden llegar a ser posibles gracias a la potencia, es decir, a aquella energía que permite que dichas posibilidades se conviertan en realidad.

Pero, esas posibilidades, tienen otra propiedad, la futurabilidad, ese paso de lo posible a lo real, que, sólo valdría la pena, si ese futuro, no se ciñe a la actual conformación del mundo, de una manera única, sino que toma en cuenta, la multiplicidad de esas posibilidades, por lo tanto, el futuro no debe ser evolutivo, sino plural, y requiere de la conciencia para la apertura de múltiples opciones en el tiempo por venir.

Uno de los requisitos para esa apertura de posibilidades es la crítica, una cualidad y una mirada que el autor considera diluida en medio de un mundo cada vez más digitalizado e hiperconectado, pero a su vez, fragmentado, fijado en lo individual, perdiéndose la noción de la colectividad, y automatizado ante los ambientes virtuales y su operatividad sin otra finalidad que reproducir el modelo capitalista vigente, centrado en la precarización de la vida cotidiana, donde más horas de trabajo, significan poder subsistir, y no vivir, en un panorama en el que sólo unos cuantos gozan de las prebendas del sistema, y muchos otros padecen, para poder aspirar a la mínima de esas prebendas.

Previo a la pandemia por covid-19, Bifo advertía que el panorama de un futuro con más pantallas y mayor dependencia de la teleinformática será un hecho, pero no el único hecho posible. Una situación, que, de facto, se aceleró de manera súbita en los últimos 24 meses. Más, una de las grandes dudas del pensador italiano es cómo canalizar todo ese conocimiento que ha dado pie a un desarrollo tecnológico sin precedentes hacia soluciones para los problemas actuales a los que se tienen frente.

Por eso, hace un llamado a la utilización de la filosofía, no en el sentido de generar un cambio en sí, en términos de una revolución, sino de una reinterpretación del mundo, a fin de inventar nuevas formas de aprovechar todos los avances tecnológicos disponibles en aras de un bienestar social, de novedosas maneras de vivir en las que se redignifique la condición humana y en la valoración de todo aquello no computable, eso que permite la convivencia con el mundo exterior, con el otro, con la otra, da pie a la afloración de los sentimientos y de la creatividad, y de la solidaridad.

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Un agradecimiento infinito a quienes han permitido que este espacio continúe vigente e inicie su capítulo 2022. Gracias por la lectura y sus comentarios semana tras semana. Les deseo un año en el que abran muchas posibilidades de futuro en sus vidas.

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