Opinión

Fuego y furia dentro de la Casa Blanca

Es evidente que Trump se echó a un alacrán encima y que difícilmente se lo podrá quitar | Fred Álvarez

  • 05/01/2018
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Guerra entre ex aliados

Fuego y furia: lea el libro del escándalo


El ultraconservador Steve Bannon, antiguo estratega jefe del candidato y después Presidente, Donald Trump, ha calificado de “traición” y “antipatriota” la reunión ocurrida el 9 de junio de 2016 en la torre Trump, entre el hijo del presidente de EU, Donald Jr.; su yerno, Jared Kushner; el entonces presidente de la campaña, Paul Manafort, y la abogada rusa Natalia Veselnitskaya.

Y aunque esta información no es nueva -ya que fue publicada por The New York Times- cobra fuerza, ya que está documentado en el libro de Michael Wolff,  “Fire and Fury: Inside the Trump White House” que saldrá a la venta el próximo 9 de enero, y del que el periódico británico The Guardian difundió un extracto.


The Guardian afirma que Bannon habló con Wolff, al que le dijo que la investigación sobre una supuesta confabulación con el Kremlin se centrará en el lavado de dinero. 

Van a romper a Don Junior como un huevo en televisión nacional

Le dijo Bannon al escritor, autor del libro, basado en más de 200 entrevistas con el presidente y su círculo político.

El diario agrega que un intermediario, el publicista británico Rob Goldstone, les había prometido facilitar unos documentos que podían incriminar a la rival demócrata, Hillary Clinton, pero en lugar de alertar al FBI sobre un posible asalto a la democracia de EU por una potencia extranjera, Trump Jr. respondió en un correo: “Me encanta”.

Las pruebas son varios correos electrónicos que precedieron a la reunión; recordemos que el cónclave fue revelado por el Times en julio del año pasado y generó un escándalo que provocó que Trump Jr. dijera que no se produjo ningún material relevante.

Poco después, escribe Wolff, Bannon comentó burlonamente: "Los tres hombres mayores de la campaña pensaron que era una buena idea reunirse con un gobierno extranjero dentro de Trump Tower en la sala de conferencias en el piso 25, sin abogados. No tenían abogados".

“Incluso si piensas que esto no es traición, o no patriótico, o mala mierda, y pasa que pienso que es todo eso, deberías haber llamado al FBI inmediatamente”, subrayó Bannon.

Desdeñando la despreocupación aparente de la Casa Blanca, Bannon busca una metáfora de huracán: "Están sentados en una playa tratando de detener una Categoría Cinco".

Según escribió Wolff, continuó diciendo que si una reunión así iba a celebrarse, debió hacerse en otro lado, por ejemplo en un hotel Holiday Inn de Manchester, en New Hampshire, con abogados, no como ocurrió en la torre Trump en Nueva York. 

"Te das cuenta hacia dónde va esto", señala Bannon, "¡... todo se trata de lavado de dinero!". Agrega el texto difundido por The Guardian que el consejero especial Robert Mueller, "... eligió a (Andrew) Weissmann al principio, que es experto en lavado de dinero".

En efecto, Robert Mueller, ex director del FBI, fue nombrado en mayo al frente de la investigación sobre el caso de Rusia, después del despido del director del FBI James Comey. Esto ha llevado a las acusaciones de cuatro miembros del círculo interno de Trump, incluidos Manafort y el ex asesor de seguridad nacional Michael Flynn. Manafort se declaró inocente de los cargos por lavado de dinero; Flynn se ha declarado culpable de mentirle al FBI.

En las últimas semanas, la web Breitbart News y otros medios conservadores, han acusado al equipo de Mueller de parcialidad contra el presidente.

Trump predijo en una entrevista con el NYT que el abogado especial "iba a ser justo", aunque también dijo que la investigación "hace que el país se vea muy mal". 

Por cierto, ayer miércoles 3 de enero Paul Manafort demandó al Fiscal Robert Mueller y al Departamento de Justicia por "haber extralimitado sus funciones" en la investigación que se lleva a cabo para dilucidar hasta dónde llegó "la alianza" entre los rusos y algunos de los principales allegados a Trump.

Según la demanda presentada ante el Tribunal Federal de Distrito en Washington DC, Mueller excedió su autoridad al investigar a Manafort por una conducta que no estaba relacionada con la interferencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016. 

De acuerdo con el documento, el Departamento de Justicia violó la ley al designar a Mueller, a quien concedió amplia autoridad investigativa. Obviamente la demanda intenta frenar las investigaciones que Mueller y su equipo de trabajo llevan a cabo con relación a dicha intromisión.

Trump y sus aliados niegan cualquier connivencia con Rusia y el Kremlin ha negado la interferencia.

Bannon perdió la razón... dice Trump


En un principio, desde la Casa Blanca habían evitado cualquier tipo de pronunciamiento sobre el controvertido libro: “Fire and Fury: Inside the Trump White House”.

Empero, ante el adelanto publicado, Trump respondió de inmediato asegurando que su ex colaborador perdió la razón: "Steve Bannon no tiene nada que ver conmigo ni con mi presidencia. Cuando fue despedido no solo perdió su trabajo, perdió la cabeza".

El comunicado difundido por la Casa Blanca le declara la guerra a su ex aliado y por tanto al poderoso portal de noticias Breitbart News.

Recordemos que Bannon fue su último jefe de campaña y se convirtió en su estratega jefe desde enero de 2017 hasta agosto, cuando fue despedido sin más explicaciones. "Estamos agradecidos por su servicio y le deseamos lo mejor", dijo entonces la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, en un breve comunicado.

Entonces no quedó del todo claro si el presidente lo despidió o si Bannon renunció al cargo; según el diario The New York Times, habría presentado su dimisión el 7 de agosto de 2017.

En una entrevista a la revista The Weekly Standard dijo: “seguimos teniendo un movimiento enorme y haremos algo de esta presidencia de Trump. Pero esa presidencia, por la que luchamos, ha terminado. Será otra cosa”, agregó Bannon, que se consideraba el guardián de las promesas electorales de Trump.

Aseguró entonces que el 7 de agosto presentó su dimisión para que fuera efectiva el día 14, pero que aceptó retrasar su salida por la tormenta política desatada tras los disturbios raciales en Charlottesville.

Léase: Qué pasó en Charlottesville

También Bannon explicó los motivos de su marcha. Alegó que no tenía cabida en el equipo de la Casa Blanca creado por el nuevo jefe de gabinete, John Kelly. “Puedo luchar mejor desde fuera. No puedo luchar tanto contra los demócratas desde dentro como puedo desde fuera”, sostuvo. Y criticó a la cúpula republicana en el Capitolio, pero también a los asesores más moderados del presidente, como su hija y yerno, Ivanka Trump y Jared Kushner, a los que llamó despectivamente “demócratas del Ala Oeste".

La Casa Blanca dijo entonces que su salida fue pactada. En su primera valoración del caso, Donald Trump agradeció en Twitter, el "servicio" del controvertido asesor conservador.

Ante el ataque a su hijo, las cosas cambiaron


"Steve finge estar en guerra con los medios de comunicación, a los que llama el partido de la oposición, pero pasó su tiempo en la Casa Blanca filtrando información falsa a los medios para hacerse parecer más importante de lo que era. Es lo único que hace bien", aseguró Trump en su comunicado.

Y agrega que "Steve rara vez estuvo en una reunión a solas conmigo y solo finge haber tenido influencia para embaucar a unos pocos que no tienen acceso ni tienen ni idea, a los que ha ayudado a escribir libros falsos", añadió el mandatario con referencia a la obra de Michael Wolff.

Trump también minimizó el papel de Bannon en su campaña electoral, al asegurar que se incorporó a ella una vez que el ahora presidente ya era candidato republicano.

"Ahora que está solo, Steve se está dando cuenta de que ganar no es tan fácil como yo lo hago parecer. Steve tuvo muy poco que ver con nuestra victoria histórica, que se logró gracias a los hombres y mujeres olvidados de este país", sostuvo Trump.

Y le dio vuelo acusándolo de haber perdido Alabama: "Pero Steve sí tuvo todo que ver con la pérdida de un asiento en el Senado en Alabama que los republicanos habían retenido durante más de 30 años. Steve no representa a mi base electoral: solo actúa pensando en sí mismo", agregó.

Trump se refiere a la elección especial del pasado diciembre para cubrir un escaño del Senado por Alabama, en la que había respaldado a un aspirante republicano, Luther Strange; pero Bannon impulsó a otro candidato, Roy Moore, quien resultó perdedor tras ser acusado de abuso sexual a menores.

Hace meses Trump ganó las presidenciales en Alabama por cerca de 28 puntos sobre la demócrata Hillary Clinton.

¿Y ahora?


Es evidente que Trump se echó a un alacrán encima y que difícilmente se lo podrá quitar. Bannon no es cualquier persona. Se trata del que fuera su máximo asesor político. Era el estratega en jefe de la Casa Blanca, en un tiempo buscó, por cierto -sin éxito-,  forjar alianzas en el Vaticano con prelados ultraconservadores, como el cardenal Raymond Leo Burke, contrarios a las ideas liberales del Papa Francisco.

El nuevo libro atiza el fuego y puede llevar a los demócratas a buscar una vía para forzar el juicio político: impeachment, asunto nada fácil, ya que el juicio debe llevarse en el senado donde los republicanos tienen mayoría, aunque por la mínima. 

Por otro lado el odio entre Bannon y Jared Kushner y su esposa Ivanka Trump a los que llama “demócratas del Ala Oeste", es un tema recurrente del libro de Michael Wolff; Henry Kissinger, el ex secretario de estado norteamericano es citado diciendo: "Es una guerra entre los judíos y los no judíos". Kushner e Ivanka son judíos. 

Te invitamos a leer: La imagen de la guerra

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