Opinión

Ferguson

Según una encuesta The New York Times, los blancos confían en el trato de las autoridades en general, mientras entre los afroamericanos hay mucho más escepticismo y temor.

  • 25/08/2014
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Las imágenes de Ferguson, Missouri, en el centro de los Estados Unidos, han sido vistas alrededor del mundo. Desde que un policía blanco mató a un joven afroamericano hace unos días, las calles de la pequeña ciudad, y de la zona metropolitana de San Luis, Missouri, donde esta ubicada Ferguson, han ardido.  Las protestas, el gas lacrimógeno y las tropas en la calle intentando imponer orden se parecen, por lo menos un poco, a imágenes vistos recientemente en Egipto o Ucrania.

 

Este incidente ha recordado al país de profundas divisiones raciales que existen en Estados Unidos, a pesar de avances significativos en años recientes.  A final de cuentas, el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, es hijo de un padre Africano, y el fiscal de la nación, Eric Holder, así como el Secretario de Seguridad Interna, Jeh Johnson, los dos secretarios de gabinete encargados de temas de justicia y seguridad en el país, son afroamericanos cuyas trayectorias profesionales se forjaron durante el movimiento de derechos civiles en el país. 

 

Si bien estos son avances dramáticos, que habrían sido inconcebibles hace una generación, persisten diferencias en cómo blancos y negros perciben el trato de las autoridades en sus comunidades locales, sobre todo de la policía.  Según una encuesta The New York Times, los blancos confían mucho en el trato de las policías y de las autoridades en general, mientras entre los afroamericanos hay mucho más escepticismo y temor, algo sustentado también en la cifra de personas de color abatidos por policías cada ano.  Estas tendencias también se replican en las cifras de arresto, que muestran que personas blancas tienen mucho menos posibilidades de ser arrestadas, enjuiciadas y condenadas por el sistema judicial que personas negras.

 

Aunado a estas cifras es el problema persistente de la segregación geográfica.  En muchas ciudades, personas de diferentes razas y etnicidades viven en barrios distintos.  Estas divisiones han empezado a desaparecer en algunas ciudades multiculturales como Nueva York y Miami, pero aún siguen en gran parte del país.  Me tocó vivir en San Luis hace algunos años, y sigue siendo notable cómo las divisiones dejadas por la esclavitud, hace más de siglo y medio, siguen presentes en la concentración racial en diferentes partes de la zona metropolitana, aún más notable que he experimentado en otras partes del país.   

 

Pero Estados Unidos ya no es un país sólo de blanco y negro. De hecho, hay más personas de ascendencia latina hoy día que afroamericanos y esta creciendo el número de personas de ascendencia asiática rápidamente.  Los blancos, una vez una mayoría abrumadora del país, ya son minoría en cinco estados (California, Texas, Nuevo México, Nevada y Hawaii) y lo serán en todo el país antes del 2050, en gran parte por el crecimiento latino y asiático. 

 

Estados Unidos es un país en flujo, pasando por un gradual pero constante cambio étnico, y moviéndose hacia ser cada vez un país más mixto y plural, pero las tensiones de ataño aún no se han resuelto de todo y brotan con fuerza en lugares como Ferguson para recordarnos del trecho que todavía tenemos que recorrer.                       

 

@SeleeAndrew

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