Opinión

Feminicidio, un delito olvidado

Las diversas formas de violencia contra la mujer continúan en la opacidad sin acciones por parte de las autoridades para frenar, castigar y prevenir casos.

  • 28/10/2015
  • Escuchar

Un nuevo video viral pone en evidencia lo cotidiano de la violencia hacia la mujer, sea esta verbal, física, sexual, psicológica o económica. Lamentablemente, como sabemos, es algo común que este tipo de trato hacia la mujer -que en nuestra sociedad, a veces es institucional, organizacional o socialmente aceptado- puede empezar como un juego de dudoso gusto, hasta transformase en la forma máxima de violencia: El feminicidio.

 

Tomemos como ejemplo el video en cuestión que fue transmitido el pasado sábado 24 de octubre. En dicho video, Tania Reza, una conductora de un programa televisivo de Ciudad Juárez trata de lidiar con un penoso acoso sexual que termina en agresión física, verbal y en discriminación por parte de su compañero de programa.

 

No importando el hecho de que el programa estaba siendo transmitido por televisión, el presentador, llamado Enrique Tovar, empieza tratando de levantar la falda de la conductora quien se resistía e intentaba guardar las apariencias distrayendo al compañero, sonriendo y continuando con la presentación del programa. Al no lograr su objetivo, Tovar pasa a frotamientos hasta llegar abiertamente a la agresión física bajo forma de “toqueteo”.

 

Ante esto, la conductora decidió quitarse el micrófono y retirarse del programa afirmando “¡Yo no puedo trabajar así!”. Lejos de que Tovar entendiese cuán lejos había llegado o que alguien de la producción del programa interviniese, el conductor todavía se sintió autorizado para primero iniciar un “Si no te gusta…” que dejó en suspenso para luego subir el tono y abiertamente pasar a la agresión verbal y la discriminación con: “Una disculpa, mi gente; creo que mi compañera anda un poquito hormonal. Se me hace que se le subieron… se le subieron las ubres”.

 

Si esto no fuera suficiente, la empresa televisiva a la cual pertenece dicho programa, emitió un comunicado por la tarde del 26 de octubre, en el cual se menciona que dicha escena fue actuada “con el propósito de crear un contenido viral, y que los conductores no informaron a la producción que realizarían ese acto ofensivo”. No obstante, diversas notas informativas publicaron los mensajes que la conductora en cuestión expuso en sus redes sociales respecto a que la empresa la había obligado a confirmar dicha explicación mediante un video.

 

Invito a quien le interese dar seguimiento puntual al tema no sólo revisar el video sino los comentarios de los mismos, cabe reconocer que la gran mayoría identifica en Tovar un agresor que debería ser castigado, aunque también hay quienes minimizan la cuestión e incluso culpan a la víctima y eso, es lo que debe preocupar a la sociedad de la cual formamos parte, es ahí donde encontramos a los posibles futuros agresores y protectores de un sistema de violencia en contra de la mujer.

 

Pongamos otro ejemplo reciente y conocido, muchos recordemos al ex alcalde de San Blas, Nayarit, Hilario Ramírez Villanueva, el alcalde que "robo sólo poquito", y que cuando festejaba su cumpleaños, frente al público de una famosa banda, le levantó el vestido una y otra vez a una joven con la que bailaba. La explicación brindada por el funcionario (en funciones) fue que “no hubo mala fe” de su parte y que la joven “andaba contenta”.

 

Los dos casos nos remiten a lo mismo; la mujer como objeto, la fuerza como sistema de control, bajo o inexistente control de impulsos que, en un contexto más radical, no sabemos en qué pudieran haber terminado. Precisamente esa debe ser parte de la reflexión, si en el espacio público, cientos de personas presentes o de televidentes observando la escena no son suficientes para inhibir a un agresor, para obligar a que alguien simplemente se comporte como un ser civilizado ¿qué podemos esperar de los millones de casos ocultos día con día?

 

Esta preocupación se puede comprobar día tras día a través de las diversas formas de violencia contra la mujer, que continúan en la opacidad, sin que exista una acción de las autoridades para poner en evidencia, frenar, castigar y prevenir nuevos casos. Agresiones, violaciones, feminicidios, terminan siendo ejecutados impunemente bajo el resguardo de nuestras instituciones de procuración de justicia que terminan calificando las faltas como menores.

 

Basta sólo retomar el caso de Oaxaca, entidad que en 2014 lideró el número de averiguaciones previas iniciadas entre feminicidios y homicidios contra mujeres con 129 casos, o el caso de la Procuraduría General de la República que reporta siempre para el 2014, 27 homicidios contra las mujeres pero ningún feminicidio, donde habría que hacer una revisión exhaustiva sobre cómo se clasificó cada delito para entender por un lado el tamaño del problema y por otro qué tanto se está haciendo para atenderlo.

 

Con base en los resultados del estudio que elaboramos titulado Homicidio: Una mirada a la Violencia en México[1], y a la luz de algunos de los comentarios y conclusiones de los especialistas que participaron en la mesa de discusión organizada por el ONC sobre este tema el pasado 21 de octubre, en el Observatorio Nacional Ciudadano (ONC) identificamos el feminicidio como un delito ignorado y olvidado discrecionalmente en México. Simplemente expondré algunos:

 

Desde el punto de vista normativo podemos destacar que desde 2007 en México contamos con una Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, lo que en teoría ha llevado al Estado mexicano al desarrollo de una serie de protocolos de actuación para atender este tema desde la procuración de justicia, hoy, 8 años después, sólo 20 entidades cuentan con dichos protocolos sin que todos ellos cuenten con una visión de género. Pese a la gravedad de la situación de incidencia del delito de feminicidio, aún Chihuahua y Nayarit no cuentan con el tipo penal específico de este delito.

 

Sin embargo, el feminicidio no es un problema legal o de seguridad pública, es un problema sistemático y social que tiene arraigados patrones culturales que perpetúan su comisión (que evidentemente también afectan el actuar de las autoridades y vician la cadena de justicia). Para muestra, sólo basta recordar casos de feminicidios perpetrados en Ciudad Juárez, Chihuahua, en la década de los noventa o aquellos casos del estado de México que han sido negados como feminicidios por las autoridades estatales de procuración de justicia.

 

A lo largo de la mesa de discusión se retomaron desde casos específicos avanzados por la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, hasta un análisis general de cómo se enfrenta el problema en México. Entre los datos que nos deben llevar a la acción está lo que nos expresó la Dra. Alicia Pérez Duarte, una experta en el tema, quien comenzó afirmando que hablamos idiomas distintos al rededor de este fenómeno y se sustentó en su experiencia personal donde pese a haber capacitado a 10 mil servidores públicos sobre el tema, afirmó tajantemente que existe una completa falta de entendimiento y desconocimiento del feminicidio por parte de las instituciones mexicanas. La base de dicho argumento no sólo es la falta de sensibilización de los servidores públicos sino la carencia de estadísticas por parte de los gobernadores.

 

Me gustaría decir que en la medida que tratemos de atender el problema de violencia contra la mujer, resolveremos el problema del feminicidio, pero creo que no es tan sencillo, necesitamos un profundo trabajo educativo para sensibilizar a nuestra sociedad sobre lo fundamental del respeto del otro, sea quien sea, donde se identifique la necesidad de la protección por parte del Estado de los derechos humanos de todos, aún quienes han delinquido.

 

Hoy la violencia hacia quien parece débil –mujeres, menores, migrantes, personas con discapacidad, por citar sólo algunos- es ignorada, y el feminicidio como un ejemplo radical de violencia de género también lo es. El caso del video comentado al inicio de este artículo, fue publicado que el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) y ha iniciado un proceso contra el conductor Enrique Tovar debido a las actitudes discriminatorias y contrarias a los derechos de las mujeres cometidos contra su compañera. Asimismo, las posturas de la Secretaría de Gobernación (SEGOB) y de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) no se hicieron esperar. Ojalá esto no sólo sea un reacción superficial ante este hecho y ojalá se transformará en un verdadero compromiso con la seguridad y los derechos de las mujeres, y por ello de igual manera debemos esclarecer el rol y postura de la televisora en todo este asunto si queremos romper con el sistema y no sólo con el caso.

 

No queremos que el caso quede abandonado, impune, en el olvido, archivado en alguna carpeta, sin consecuencias públicas y expeditas, como lo fue el caso del Alcalde de San Blas, Hilario Ramírez, el cual, después de la intromisión ilegítima a la vida privada de la joven a la que levantó la falda, sólo se hizo acreedor de una recomendación de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos del Estado de Nayarit, por “posibles violaciones a derechos humanos”.

 

 

[1] Documento en línea: PDF