Opinión

¡Feliz Navidad!

La Navidad es distinta en las distintas etapas de la vida de cada uno de nosotros. | Joel Hernández Santiago

  • 24/12/2019
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Antes se decía: “Por estas fechas ya ni las gallinas ponen”. Eran los días de diciembre de cada año, cuando el ser humano en su zona occidental hace un alto en el camino para reconciliarse con los demás –siempre que los demás lo quieran- y para reflexionar en el “soy, o me hago” de su propia existencia: la existencia de cada uno, millones de veces repetida en todo el mundo...

Así que en diciembre se juntan las fiestas, como se dice, y en el caso de México corren desde el 12 de diciembre en el que celebra a la Virgen de Guadalupe y concluyen el 6 de enero con la llegada de los Reyes Magos y sus regalos para cada niño, siempre y cuando los Reyes tengan el impulso suficiente para llegar a todas las casas en donde hay niños, independiente de su condición económica. Pero...

Diciembre es un mes de pachanga, de fiesta, de abrazos, de buenos deseos, como también de soledades y tristezas: o todo junto. Eso es diciembre de cada año que a veces nos endulza el alma o la hace tronar como muégano... eso es.

En todo caso la Navidad es distinta en las distintas etapas de la vida de cada uno de nosotros. A veces, si se es niño, la vive uno con toda la felicidad del mundo, con la ilusión de la maravillosa cena y los regalos, las luces de colores que iluminan el paisaje urbano y el de cada uno de nuestros santuarios vitales, estados, municipios... Aun en los pueblos, en las rancherías, la esperanza de mejorar la situación tiene su rellano en diciembre.

Luego, cuando se es joven, la Navidad nos convoca a la alegría, al gusto por estar con la familia pero también con los amigos. Es el tiempo en el que lo religioso pasa a segundo plano para convertirse en una fiesta lúdica, sin fronteras, sin asomo de intimidad o sin intensidades espirituales. Y está bien, porque es parte del ciclo humano: ser joven también es el encuentro con las propias capacidades y con lo que se estuvo buscando durante la difícil transición de infancia a juventud, como es la adolescencia tan complicada...

La juventud misma se viste de colores y de impulsos. Se viste de futuros halagadores y de sueños de éxito y de fortaleza. Aunque, también es cierto, hoy muchos de los jóvenes mexicanos optan por la confrontación y por el agravio a otros. No son muchos, pero ahí están y habría que conocer las razones de origen que en una mala interpretación de gobierno ubica estas razones sólo en la pobreza y con esto se responsabiliza a ellos y sólo a ellos, a los jóvenes, de su actitud agria y de confrontación social.

Pero sin duda hay muchos otros factores que tienen que ver con lo social, con lo económico, con lo ético y con la falta de estímulos y estructuras de gobierno para darle solución a sus necesidades y requerimientos vitales. Así que se confunde caridad con políticas públicas y las consecuencias estarán pronto, a la vista.

Darles educación, trabajo, salarios justos y un espacio vital para el desahogo de sus fortalezas mentales y físicas es tarea de gobierno, de otra manera se está bordando en el vacío... Es cierto: los muchachos y las muchachas son el futuro del país. ¿Qué futuro se les está ofreciendo?

Ya maduro uno, la Navidad representa no sólo la alegría de la convivencia, pero también la tristeza por las ausencias. Porque al paso del tiempo algunos se van; se alejan; ya no están. La Navidad es también ausencia. Pero por encima de tristezas está la emoción de la fiesta misma, la ilusión de la familia junta, y juntos reír y estar felices como entonces, como ayer, como antier, como hoy mismo y se sueña que así sea mañana... siempre.

En todo caso diciembre es el mes en el que hay largos periodos de descanso y largos días de encuentros, de abrazos, de “¿te acuerdas el año pasado?” y del “¡Ya la libramos hermano!” o del “¿Ya viste cómo si cargamos a los peregrinos?”.

Es un tiempo en el que se valora el tiempo vivido y se espera la vivencia futura: con salud, con trabajo, con casa-comida-sustento y armonía.

Así que estos días en los que “ni las gallinas ponen” estamos aquí, como cada año, para desear a todos los que nos han leído durante este año muchas felicidades. A mis colegas editores, periodistas, diseñadores, fotógrafos, caricaturistas, digitalizadores, amigos preocupados por la noticia y por llevarla cabal y cierta: felicidades...

Y para todos, que el encuentro con los seres queridos sea lleno de armonía...Con muchas carcajadas, con mucha música, con mucho gusto porque la vida está en las manos de cada uno y cada uno la extiende a los otros para decirles: “Te quiero mucho”.

Que quienes están enfermos tengan paciencia, que sanarán para seguir la vida; que quienes están lejos se acuerden de cada uno y que estén bien; que la cena sea gustosa y feliz, con lo que haya, que lo más importante es estar ahí, juntos, para recordar porque es eso: la cena de Nochebuena está llena de recuerdos y de presentes felices, sobre todo. Que eso sea para cada uno de ustedes, para cada uno de nosotros. Para todos: ¡Feliz Navidad!... y ahora... eso: Vamos por el recalentado.

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