Opinión

Familias diversas

Por Dione Anguiano

  • 20/10/2016
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En la sociedad mexicana pocos temas despiertan tanta polémica e interés como los relacionados con el matrimonio y la familia, por ello hoy que vemos la división de posturas y marchas en torno a la propuesta de homologar el matrimonio entre personas del mismo sexo en todo el país, es importante hablar de la lucha que se ha dado por parte de activistas desde hace 15 años en la ciudad de México.

 

Dice el vox populi que las leyes de una sociedad,  la mayoría de las veces, están rebasadas por la realidad y en éste tema no es  la excepción, porque parejas del mismo sexo las hay desde hace décadas, pero siempre han tenido que estar en la sombra, escondidos de una sociedad que todavía hoy, en pleno sigo XXI, sigue teniendo miedo al amor.

 

Para fortuna de miles de personas, la ciudad de México, gobernada por la izquierda progresista ha sido pionera en el tema. Recordemos que en 2001, la entonces diputada Enoé Uranga dio el primer paso al presentar la iniciativa de Ley de Sociedades de Convivencia, una propuesta que generó debate, ámpula, crítica y excomuniones.

 

En aquella época la marcha lésbico-gay tuvo como bandera la propuesta que buscaba reconocimiento legal de los hogares formados por personas sin parentesco. Los esfuerzos, sin embargo, no fueron suficientes y el tema se quedó en la congeladora legislativa. Pasaron cinco años para que la iniciativa volviera a presentarse en la tribuna de la Asamblea Legislativa, ahora con más fuerza, con nuevos diputados y otro jefe de gobierno, las sociedades de convivencia se aprobaron por mayoría en noviembre de 2006.

 

Tres años después la sociedad capitalina estaba lista para el paso siguiente, la enmienda al Código Civil que permite la unión de dos personas, lo que dio paso al matrimonio entre personas del mismo sexo. De entonces a la fecha casi seis mil parejas se han unido en matrimonio y sólo 1 por ciento se ha divorciado, rompiendo con todos los malos augurios que se ha tenido sobre este derecho.

 

Por extraño que parezca a nivel nacional únicamente nueve estados, incluyendo la Ciudad de México permiten este tipo de matrimonios y la adopción de niños urgidos de amor y de una familia donde exista amor, no prejuicio. Quizá eso permita entender porque el escándalo que se ha desatado.

 

A lo largo de esta historia, Iztapalapa ha sido pionera y cuenta entre su población con la primer pareja que se casó y que hoy sigue casada y con un niño que tiene la fortuna de tener dos padres que lo quieren, lo cuidan, lo llenan de amor y de tolerancia. Ese niño está aprendiendo enormes valores.

 

Si después de conocer la experiencia de la ciudad, los sectores conservadores siguen con miedo a reconocer lo que es una realidad, no podemos hacer nada, más que luchar por un trato igualitario. Las familias diversas son una realidad y va más allá de parejas del mismo sexo, incluye madres solteras, parejas sin hijos, parejas heterosexuales, personas con algún animal de compañía. Somos familias diversas se quiera o no.

 

Sería bueno que en octubre mes del trato igualitario el tema se discuta en el Congreso de la Unión, sin temores ni tapujos políticos. Está demostrado que el famoso voto de castigo no existe, que la sociedad no se pervierte y que se gana mucho al respetar la decisión individual de cada persona. La responsabilidad de un Estado es garantizar y respetar la decisión de esos individuos, que al fin y al cabo estamos en un país que garantiza la no discriminación.

 

Si todo aplicamos el precepto juarista el respeto al derecho ajeno es la paz, seguiremos avanzando como sociedad. Si el tema se frena en el legislativo federal, será lamentable pero siempre tendremos esta ciudad libertaria, tolerante y respetuosa donde las parejas se pueden casar.

 

Por Dione Anguiano

Jefa Delegacional en Iztapalapa, le gusta la cercanía con la gente, la justicia social y atender, las necesidades más sentidas de los Iztapalapenses.  Ha sido diputada local en dos ocasiones, Procuradora Social, Titular en la Dirección General de Atención Integral al Estudiante, Directora General del Instituto del Deporte. Estudio Derecho en la Escuela Nacional de Estudios Profesionales de Aragón de la UNAM. Su trabajo social y político inicio a la edad de 16 años cuando formó parte de la UPOME.

 

@DioneAnguianoF

@OpinionLSR

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