Opinión

EU: nuevo embajador, ¿otro intervencionista?

Christopher Landau será el embajador 59 en la historia de las relaciones diplomáticas. | Jorge Ramos

  • 25/03/2019
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El 29 de junio de 1973 el silencio se rompió en una oficina en Washington. A las 00:38 horas su embajada en México envió un documento con sus valoraciones sobre la elección para gobernador en siete estados del país.

“Sin sorpresas (…) es una campaña totalmente predecible en la cual el único opositor parece ser el abstencionismo”, diagnosticó el embajador Robert Henry McBride.

En uno de los miles de cables revelados por Wikileaks en 2013, la representación diplomática describió el proceso electoral en México de 1973. Los observadores estadounidenses no consideraron que hubiese una campaña genuina de los candidatos del PRI. Incluso consideraron que los aspirantes sólo realizaron proselitismo a “niveles mínimos” para cubrir las “apariencias”.

El 1 de julio de 1973 hubo elecciones para gobernador en Querétaro, Colima, Guanajuato, Sonora, Nuevo León, San Luis Potosí y Campeche, las cuales ganó el PRI. Debieron pasar 16 años para que la oposición mexicana asumiera un poder estatal, en Baja California.

Hasta los años 80 el PRI gobernó en todos los estados y tuvo la mayoría en los congresos locales, así como en la Cámara de Diputados y el Senado.

José López Portillo abrió la participación a la oposición mediante una reforma electoral en 1977, tras la crisis derivada de la matanza en Tlatelolco del 2 de octubre de 1968 y todo lo que vino después, la guerra sucia, el 10 de junio de 1971, principalmente.

Christopher Landau será el embajador 59 en la historia de las relaciones diplomáticas. Su predecesora, Roberta Jacobson, fue amable con México, al grado que se compró una casa en San Miguel de Allende. También participaba en marchas del movimiento lésbico-gay. Pero desde su retiro en mayo del año pasado la embajada quedó acéfala. Ahora viene Landau, un abogado que habla español de manera fluida pues su padre es español.

Aunque no se le considera cercano al presidente Donald Trump, Landau es próximo a Mike Pompeo, el secretario de Estado y responsable de las relaciones exteriores de Estados Unidos.

El episodio de 1973 es una pincelada de lo injerencista que ha sido el talante de los embajadores estadounidenses.

En febrero de 2011 el entonces presidente Felipe Calderón le declaró al periodista Roberto Rock: “Los embajadores quieren levantar sus propias agendas ante sus jefes; le han hecho mucho daño a la relación”. Así estalló el escándalo de la tortuosa relación con el embajador Carlos Pascual y que Calderón no ocultaba en privado.

Abierto el flanco públicamente, días después, el 3 de marzo, Felipe Calderón insistió ante el Consejo Editorial del diario The Washington Post, apenas un par de horas antes de ser recibido por el presidente Barack Obama en la Casa Blanca.

Pascual terminó yéndose. En medio quedó la anécdota, como de revista del corazón, por la relación que sostenía el embajador con la hija de Francisco Rojas, en ese momento coordinador de los diputados del PRI, partido que en el siguiente sexenio ganó la Presidencia de la República.

Habrá que dar el beneficio de la duda a Landau, pese a que históricamente los embajadores han sido profundamente injerencistas.

Punto y aparte. La presencia de Jared Kuschner, el yerno de Trump, en México causó revuelo y una lluvia de críticas. El presidente López Obrador informó que la reunión se dio en una oficina del vicepresidente de Televisa Bernardo Gómez. ¿A qué se debió la urgencia y la búsqueda de un espacio no controlado por López Obrador

Punto final. En 2009 el entonces presidente Felipe Calderón fue abucheado al inaugurar un estadio en Torreón. Luego vendrían otros episodios similares en estadios. Pero el que López Obrador revirara a quienes le abuchearon el sábado en el estadio de los Diablos, con el adjetivo de “fifis”, sólo causa más enconos. Hace falta piel más dura. 

AMLO = Felipe Calderón

@jorgeramos7773@OpinionLSR | @lasillarota