Opinión

Estudiantes rebeldes

A mi madre a sus 80 años.

  • 18/05/2016
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En mala hora se le ocurrió redactar al secretario de educación una circular para dar cuenta que el Instituto Politécnico Nacional quedaba adscrito a su oficina. ¡Qué honor de la comunidad! se dijo mirándose al espejo.

 

Cuando estudiantes del politécnico empezaron a protestar por esa circular ofensiva, el secretario de educación casi los trató de ignorantes. El Politécnico es un “organismo desconcentrado”; de acuerdo a la ley debe quedar adscrito a mi Secretaría. Revisen la ley, todo está dentro de la norma. No es una falta es un privilegio, les respondió.

 

Desconcentrado quiere decir sometido, que debe estar adscrito o pertenecer a una Secretaría de Estado, a lo que diga su titular y el presidente de la República. Todo viene de arriba, la comunidad no importa. Dice la norma que esos organismos carecen de personalidad jurídica y patrimonio propio, son un apéndice del poder.

 

Una gran ofensa responde la comunidad. En 2016 el Instituto Politécnico Nacional cumplió 80 años de su creación y sigue estando sometido a los dictados unipersonales.

 

Esa Institución creada por el general Lázaro Cárdenas en el año de 1936 tuvo el propósito de formar a nuestros técnicos para impulsar una industria nacional que fuera forjadora de una nación independiente.

 

El pasado martes 16 de mayo estudiantes integrantes de la Asamblea General Politécnica dirigieron una carta al presidente de la República para que atendieran sus peticiones ante el rechazo y enojo del secretario encargado de los asuntos educativos del país.

 

Los jóvenes dan cuenta del malestar de esa publicación en el Diario Oficial de la Federación, primero adscribiendo al IPN a la Subsecretaría de Educación Superior el 6 de abril de 2016 y después el 13 del mismo mes, sujetándola a la oficina del secretario.

 

Ellos le dijeron al presidente en pocas palabras, tener un secretario con falta de sensibilidad, ya que esa circular se da “…en el momento en el que la comunidad politécnica, se encuentra celebrando un proceso de elección democrática de los representantes de estudiantes, docentes y personal de apoyo y asistencia a la educación para la Comisión Organizadora del Congreso Nacional Politécnico”.

 

Los jóvenes cuestionaron que la misma actitud asumió el titular del IPN de limitarse “a dar argumentos jurídicos con los que aseguraron que estos cambios no implicarían afectaciones a la normatividad…”.

 

Acusaron de los gazapos del secretario en una publicación oficial de cometer supuestos “errores” y los “corrige”, “sin consultar ni respetar a la comunidad del instituto, violentando los acuerdos signados por los representantes del gobierno…”.

 

Al tiempo que se han originado las protestas y cierres de escuelas, el secretario empezó a propalar que esos estudiantes estaban manipulados por dirigentes de partidos políticos, llegó hasta a sugerir que hasta podría tratarse de algún secretario de estado del mismo gabinete peñista, para ponerle el pie en su ascendente carrera presidencial. Estos jóvenes no pueden pensar por sí mismos, se decía mirándose al espejo. No es posible que no me entiendan. Son un organismo desconcentrado y deben entenderlo.

 

A los jóvenes les llaman rebeldes por defender la fortaleza del Instituto Politécnico Nacional, para el cimiento de una verdadera industria nacional y no dependiente como lo es ahora.

 

Por sus protestas han recibido amenazas, por ello le demandan al presidente respeto a su movimiento y a la comunidad entera. Ellos hacen responsable “al Secretario de Educación Pública, quien ha demostrado intolerancia y autoritarismo”.

 

Los jóvenes se manifiestan contra el desmantelamiento del IPN, consideran que las vocacionales, deben estar siempre dentro de la Institución “…y no desaparecerlas a partir de un acto administrativo”.

 

Ellos concluyen su escrito presentado al término de la manifestación a los Pinos solicitando:

 

“Señor Presidente, la mayoría de nosotros somos menores de edad y luchamos por la demanda justa de educación pública, tecnológica, científica y popular que el IPN nos ofrece y el Estado Mexicano debe garantizar. Es por esto que consideramos delicado que se dé paso a voces que exigen acabar este conflicto con mano dura, y que categóricamente rechazamos ya que hemos demostrado que a través del dialogo y no de la represión que se logran los acuerdos”.

 

Les llaman jóvenes rebeldes por ansiar una patria nueva, una sociedad más igualitaria, donde la comunidad científica mexicana sea nuestra fortaleza.

 

Jóvenes que construyen desde ahora un futuro de esperanza.

 

Correo: mfuentesmz@yahoo.com.mx    Twitter: @Manuel_FuentesM

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