Opinión

Esto puede hacer AMLO sobre las vacunas

La cifra oficial de víctimas mortales por covid llegará a 200 mil antes de que concluya este mes. | Roberto Rock L.

  • 11/03/2021
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El presidente López Obrador manifestó ayer, en forma justificada, su frustración, indignación incluso, ante el fracaso del esquema Covax establecido por la ONU vía la Organización Mundial de la Salud (OMS). "Fue una simulación", deploró. Es la segunda oportunidad, en el lapso de unos días, que subraya este enfoque durante su conferencia mañanera.

Sin embargo, no es poco lo que al respecto puede hacerse desde Palacio Nacional, dentro y fuera de nuestras fronteras. Limpiar la casa y lanzar una nueva propuesta, que busque confrontar la avaricia de los laboratorios farmacéuticos, son alternativas al alcance de la mano presidencial.

López Obrador puede establecer una alianza verdadera con gobiernos estatales y con empresarios de primera línea, nacional y regional, para apresurar la llegada de vacunas y crear un clima de esperanza entre la población.

Nuevo León y Tamaulipas hicieron ayer patente lo que genera la desconfianza mutua, cuando anunciaron que se impedirá la aplicación del recién llegado lote de vacunas chinas Sinovac, por considerar que sufrió un torpe manejo por parte de las autoridades federales de salud que habría inutilizado al fármaco.

También, el Presidente puede salir al paso de los apetitos que se siguen exhibiendo por parte de figuras visibles, como el equipo del locuaz vocero y presunto estratega del combate a la pandemia, el subsecretario Hugo López Gatell. Los elogios de este último a la vacuna de la corporación Johnson&Johnson, por conducto de su farmacéutica Jannsen, han hecho crecer, entre otras evidencias, la percepción de que se boicotearon otras opciones -en particular la chino-canadiense CanSino- para privilegiar aquélla, con un cálculo de beneficio mercantil privado, por utilizar un sinónimo de corrupción. Este ánimo parece dominar mayormente en muchos pasillos del sector salud, mientras la cifra oficial de víctimas mortales por covid llegará a 200 mil antes de que concluya este mes.

En el campo internacional, la 4T podría llevar a los organismos internacionales el clamor que crece en muchos ámbitos, a favor de que el mundo exija a las farmacéuticas una suspensión temporal de las patentes de sus vacunas para que éstas puedan ser producidas, por miles de millones, en forma rápida y barata, y que al menos la población de alto riesgo quede protegida. Una vez que ello ocurriera, los derechos de estos laboratorios privados serían recuperados por los siguientes 20 años, como lo disponen las leyes en la materia.

Esta alternativa tiene su asidero en experiencias acumuladas, como en el caso del VIH-Sida, cuya propagación geométrica inicial llevó a "romper" las patentes en varias naciones, entre ellas Brasil y algunas de África. El mismo racional se observó en el caso de la vacuna contra la poliomielitis. El entonces presidente Franklin D. Roosevelt, afectado por el mal desde su niñez, entregó fondos a una iniciativa para encontrar la vacuna, lo que se logró hace 65 años, gracias al médico y virólogo norteamericano Jonas Salk. Nunca hubo una patente.

Cuantiosos fondos públicos, en Estados Unidos entre otras naciones (China y Rusia, desde luego) fueron aportados también para apresurar el desarrollo de las vacunas anticovid hoy disponibles en mercado. Existen razones técnicas, financieras, pero en especial humanitarias, para que las nuevas patentes entren en suspenso, lo que cobrará mayor urgencia en la medida en que las nuevas variantes del mal eleven su letalidad y alejen el momento en que el mundo pueda declararlo no erradicado, pero al menos bajo control.

La iniciativa Covax buscó garantizar un reparto equitativo de vacunas en el mundo, con una reserva para al menos 40% de la población de las naciones participantes, México incluido. La propuesta fue fortalecida mediante una gestión diplomática que tuvo entre sus principales promotores a nuestro embajador ante Naciones Unidas, Juan Ramón de la Fuente, miembro pro tempore del Consejo de Seguridad, ex rector de la UNAM y médico de profesión -a lo que debe añadirse que es siquiatra, lo que debe resultarle de utilidad en su actual encomienda.

Covax fracasó. En su descargo, habría que entender que la urgencia por las vacunas impuso inestabilidad política y social incluso a las naciones con democracias más consolidadas; enfrentó a viejos aliados, como Inglaterra y el resto de Europa, y desató prohibiciones para los laboratorios fabricantes por parte de los países donde están establecidos, para no exportar su producto mientras no estuviera satisfecha la demanda doméstica. Eso hicieron los británicos con la vacuna de AstraZeneca, y los norteamericanos, primero con Pfizer y Moderna y ahora también con la citada Johnson&Johnson- Jannsen.

No se trata sólo de la derrota de Covax; se trata de un desplome en la colaboración internacional, dentro de una atmósfera de nacionalismos y globalización en reversa, que se venía enrareciendo desde antes de la llegada Donald Trump a la Casa Blanca, pero que con él se consolidó como tendencia planetaria.

El desencanto con el libre comercio y la globalidad -a la que se le achacan la pérdida de empleos y el adelgazamiento de las clases medias- empuja hacia el tacho de los objetos pasados de moda a los tratados de comercio, la apertura irrestricta y otras herramientas que simbolizaron durante los últimos 30 años a la modernidad económica.

Son inciertos los escenarios a los que el planeta se adentrará en la etapa post-covid, en muchos ámbitos. Debido a ello, debe tenerse en claro que no son tiempos propicios para la exasperación y la indignación, salvo que éstas fructifiquen en nuevas ideas y en acciones firmes, con autoridad moral. (rockroberto@gmail.com).

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